EL CICLO NORMAL DE LA REMERA




Hace poco leí algo simple que me llevó a reflexionar, decía más o menos así: Una remera debe cumplir su ciclo para que sea remera. Se trata de una prenda que al principio lucimos con alegría en cada circunstancia. Con el tiempo, cuando pierde su entalle original o sus dibujos ya no lucen, la usamos dentro de casa; al pasar los años se convierte inevitablemente en un trapo para limpiar el auto o el piso.

Pensé que el discípulo de Cristo también debe cumplir su ciclo normal. Pero no de desgaste y cada vez mayor inutilidad, al contrario, primero es discípulo nuevo que fundamenta su vida en las enseñanzas de Jesús y en la comunión con los hermanos; después al ganar a otros se convierte en un padre espiritual responsable. Y con los años, al entender la gran comisión, se dispone a llevar el evangelio del reino de Dios aún fuera de los límites de su nación. (Mateo 28:18-20)


No nos dejemos engañar o invadir por el desánimo. No somos una remera. Nuestra vida en Cristo es como la luz de la autora que va en aumento hasta que el día es perfecto. ¡Y todo por la gracia de Señor!


                                                                Por Oscar Gómez

Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ