Ir al contenido principal

EL ENOJO Y LA IRA Serie Puerta, Camino y Meta



Nuestra sociedad está plagada de enojos, actitudes airadas y agresividad.
El enojo se descarga contra el prójimo, contra la suerte, contra el gobierno, contra el patrón, contra el cónyuge y aun contra Dios. Todo esto revela una notable falta de equilibrio interior, de dominio propio, y de otras virtudes de carácter, y hace muy difícil y penosa la convivencia familiar y social.

¿QUÉ ES EL ENOJO?

“Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno” Mateo 5:22
«Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados; ni den cabida al diablo. Efesios 4:26-27
Pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios. Colosenses 3:3, 9
El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla. Proverbio 9:11
El enojo es una emoción violenta de carácter penoso. Por lo general, se trata de una manifestación espontánea, no premeditada, con la cual se expresa una fuerte disconformidad, desagrado o indignación.
Constituye una actitud antisocial, ya que comúnmente se dirige contra otras personas y afecta las relaciones interpersonales. Se puede discernir dos clases de enojo:
• Reacción natural bajo control
San Pablo dice: «Si se enojan, no pequen» (Efesios 4:26). Otras versiones traducen el pasaje: «Airados, no pequéis». Ante un suceso o una situación injusta o desagradable, resulta natural experimentar una emoción inicial negativa, casi involuntaria, de enojo. El airarse es una emoción natural del ser humano. Esa reacción natural inicial no constituye necesariamente un pecado, pero debe estar bajo control; se debe ejercer dominio propio, pues muy fácilmente degenera en enojo pecaminoso. La persona virtuosa debe reprimir y vencer el enojo.
• Pasión desordenada del alma
El apóstol Pablo señala el enojo y la ira como manifestaciones del viejo hombre, de la vieja manera de vivir que hemos desechado. En Gálatas 5:19-24 incluye la ira entre las obras de la vieja naturaleza, la cual se contrapone al fruto del Espíritu que es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
En el presente estudio nos referiremos principalmente a este aspecto pecaminoso del enojo, que es condenado por Dios.
El enojo puede ser pasajero o persistente, en caso que haya indisposición a reconciliarse. Puede tratarse de una experiencia esporádica y accidental o de un hábito arraigado (personas iracundas o coléricas).
También es posible que uno guarde un enojo interior y oculto, el que deriva en amargura y rencor, o que muestre un enojo manifiesto y explosivo, que se expresa en agresividad, maltrato y ofensas.

EL ENOJO ES FUENTE DE MUCHAS OTRAS TRANSGRESIONES Y MALES

Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda
forma de malicia. Efesios 4:31
Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.
Salmo 37:8
El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua.
Proverbios 15:18
Que batiendo la leche se obtiene mantequilla, que sonándose fuerte sangra la nariz, y que provocando la ira se acaba peleando.
Proverbios 30:33
El enojo engendra gritos, contiendas y enemistades. Estas contiendas pueden ser verbales o transformarse en agresiones físicas. Engendra palabras hirientes, ofensas, insultos (Mateo 5:22; Colosenses 3:8). El insulto y la ofensa constituyen agresiones hacia el prójimo que tienen como raíz el enojo. Engendra toda clase de maldad y malicia. Puede derivar en venganza, homicidio, maquinaciones. Jesús enseña que la raíz del homicidio está en el enojo (Mateo 5:21-22). Pablo señala que la amargura degenera en enojo, luego en ira y la ira en gritería, maledicencia y toda malicia (Efesios 4:31). La ira incita al hombre a hacerlo malo (Salmo 37:8).
El enojo que persiste abre la puerta al diablo. Cuando alguien persiste en una actitud de enojo, según Pablo está dando lugar al diablo. (Efesios 4:26-27).
El enojo atenta contra el amor al prójimo. Pablo dice en 1 Corintios 13:5, que el amor no se irrita. El enojo muchas veces nos lleva a aborrecer al prójimo y a menospreciarlo. El Señor nos enseña a amar a todos, aun a los que nos hacen mal.
El enojo resulta perjudicial para uno mismo. El que se enoja y peca pierde la comunión con Dios, como también la paz y el gozo. Le afecta la salud física, se le ofusca la razón; no soluciona nada sino que por el contrario todo lo empeora. «La ira humana no produce la vida justa que Dios quiere» (Santiago 1:20).

¿POR QUÉ NOS ENOJAMOS?

Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Esa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica.
Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas. Santiago 3:14-16
No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos, no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa.
Proverbios 22:24-25
Nos enojamos por actuar según la vieja naturaleza y no conforme al Espíritu Santo que mora en nosotros. Por tener el hábito del enojo muy arraigado en nosotros desde nuestra vieja manera de vivir. Quizá desde niños no hemos sido corregidos en cuanto a nuestras explosiones de ira y estas se nos han hecho hábito.
Ahora es preciso desarraigarlas mediante la disciplina transformadora del Espíritu Santo sobre nuestro carácter.
Por tener conflictos interiores no solucionados. Cuando interiormente estamos malhumorados o disgustados, cuando tenemos mala conciencia por haber pecado, cuando guardamos resentimientos o rencor contra alguien, cuando estamos molestos por alguna contrariedad, preocupados por algún problema, presionados por alguna situación, amargados por alguna circunstancia, somos más propensos a enojarnos y tratar mal a los demás. Es fundamental que solucionemos debidamente nuestros problemas interiores para que no reaccionemos mal contra otros.
Por el maltrato que recibimos de otros. Las personas con quienes tratamos también pueden tener un mal carácter y muchas veces nos tratan agresivamente; entonces nos sentimos tentados a reaccionar mal y enojarnos, es decir, a devolver mal por mal. Si me gritan, grito; si me ofenden, ofendo; si me agreden, agredo. Es importante poder reconocer la presión y la tentación especial de esos momentos para no reaccionar conforme a la vieja naturaleza sino en el Espíritu del Señor.

¿CÓMO TENER VICTORIA SOBRE EL ENOJO?

Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno. Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:22-24
• Debemos reconocer el enojo como pecado. Cristo denuncia al enojo como pecado muy grave y digno de juicio. No lo admite ni en la intención, ni en palabras, ni en gestos ni en acciones. Por esta razón, no debemos excusar nuestro enojo ni justificarlo. No tiene lugar en la nueva manera de vivir del cristiano. Hay quienes se resignan a este mal, y se excusan diciendo: «Así soy yo. ¡No puedo con mi genio!» Pero en Cristo hay salvación aun del enojo.
• Despojémonos del viejo hombre para revestirnos del nuevo (Colosenses 3:8-15; Romanos 6:6-14). Es importante repasar la enseñanza sobre este tema que aparece en la introducción a esta serie de estudios.
• Hagamos morir las obras de la carne por el Espíritu (Romanos 8:13; Efesios 4:31-32; Colosenses 3:5). Esto implica una determinación firme a tratar con estas obras pecaminosas sin darles tregua, con fe en la victoria y superación definitiva.
• Cada vez que volvamos a enojarnos, confesémoslo inmediatamente (Efesios 4:26-27; 1 Juan 1:9). De este modo recibiremos el perdón y la limpieza por la sangre de Cristo, y no seguiremos arrastrando una mala conciencia. Si nos hemos enojado contra alguien, debemos confesarle nuestro mal comportamiento y disculparnos.
• Necesitamos reconciliarnos con las personas afectadas y con Dios (Mateo 5:22-26; 1 Juan 1:9). Si no lo hacemos, quedará un estorbo en nuestra comunión con Dios y con los hermanos, lo que puede llegar a afectar a otros más (1 Timoteo 2:8; 1 Pedro 3:7). Debemos perdonar de corazón al que nos ha ofendido (Mateo 6:14-15).

LA ACTITUD Y LA FE QUE NOS CORRESPONDE COMO CRISTIANOS

La vida cristiana no consiste en un gran esfuerzo; se trata de la vida de Cristo en las personas entregadas y obedientes a él. El fruto del espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Gálatas 5:22-23). Son las virtudes de Cristo las que caracterizan a su pueblo.
El Espíritu Santo vive y obra en nosotros, transformando nuestro carácter para que sea semejante a Cristo (2 Corintios 3:18). Él nos hace pacientes, amables (2 Timoteo 2:24), templados, apacibles, benignos (1 Timoteo 3:3) y mesurados (Filipenses 4:5). Si vivimos en el Espíritu, procurando siempre agradar a Dios, el Espíritu Santo hará en nosotros su obra con libertad y poder.
Frente a injusticias o situaciones enojosas, reaccionemos con amor, con paciencia, con prudencia, con el carácter de Cristo (Mateo 5:38-48; 1 Pedro 3:8-18). Si resulta necesario expresar nuestro desagrado, hagámoslo con calma y buen criterio. Ejerzamos siempre dominio propio (2 Timoteo 1:7).

RESUMEN

El enojo, como impulso del viejo hombre, constituye una pasión desordenada del alma, una emoción pecaminosa y opuesta al fruto del Espíritu. Es fuente de ofensas, contiendas y toda clase de maldad. Atenta contra el prójimo y contra uno mismo. El Señor nos manda despojarnos de este sentimiento de la vieja naturaleza, confesar a quien haya sido afectado, corregir nuestro proceder y desarrollar en Cristo un carácter amable, benigno y paciente.


Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

Cada monte en las escrituras representa una experiencia espiritual, un momento y una circunstancia que vive el cristiano. Los montes son significativos y a través de ellos veremos donde nos encontramos, cuales todavía no hemos transitado para seguir en el proceso de crecimiento en nuestra vida.
EL SIGNIFICADO DE LOS MONTES

GÓLGOTAMonte de la renuncia y muerte del “yo Mateo 27:33 Se trataba de una ligera elevación de la tierra con la forma de un cráneo fue del recinto de la ciudad de Jerusalén. Calvario es el nombre latino. Fue ahí donde nuestro Señor fue crucificado y todos nosotros morimos con él. -Todo aquel que quiera venir a Cristo Jesús deberá pasar por el monte calvario, renunciar a todo y darle muerte al “yo” -Este monte es el más esquivado, más olvidado en el cual nadie quiere transitar, pero es el primero. -Si no pasamos por él seguimos tan terrenales y superficiales como antes, no se producen cambios provechosos en mi vida espiritual. Es exponerse a la vergüenza, al menosprecio…

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

Los viajes en crucero se han convertido en uno de los atractivos turísticos de hoy. Hay una gran demanda para pasear en estos hermosos barcos. ¿A quién no le gustaría navegar en ellos con todo el confort que tienen y la última tecnología? Quisiera hablar de:
EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LAS ESCRITURAS”
En la Palabra de Dios encontramos otros términos para referirse a barco: “barca” o “nave” (en ese tiempo los barcos eran las únicas naves)
I- BARCOS DE LOS QUE DEBEMOS BAJAR URGENTE
1. El barco de la desilusión
Juan 21:3 “Dijo Simón: Voy a pescar y ellos dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no pescaron nada”
Los discípulos estaban desilusionados, el maestro había muerto y el proyecto de reino abandonado. Pedro volvió a su oficio de pescador y los otros lo siguieron. ¿Qué es desilusión? Desengaño, decepción, desencanto. Impresión que se experimenta cuando alguna cosa no responde a las expectativas que se habían creado. Pérdida de la ilusi…

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ

                                                                                   13 de Noviembre 2010 San Nicolás  
Un motor es una máquina formada por un conjunto de piezas o mecanismos fijos y móviles, cuya función principal es transformar la energía química en energía mecánica o movimiento.    Cuando ocurre esa transformación de energía química en mecánica se puede realizar un trabajo útil como, por ejemplo, mover un vehículo automotor como un coche o automóvil, o cualquier otro mecanismo, como pudiera ser un generador de corriente eléctrica.    En cualquier artefacto el motor es fundamental, sin él no funciona. De que vale tener un automóvil nuevo sin motor.   El Espíritu Santo es el motor del discípulo. La persona del E.S. nos fue dada para entrar y ver el reino de Dios. Para transitar el camino y poder llegar a la meta. Es decir que el P.C.M. no puede ser experimentado sin el E.S.    Quisiera hablarles de: 9 BENEFICIOS DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO
Por supuesto que son inconta…