SERIE PUERTA CAMINO Y META: FUIMOS UNIDOS A CRISTO EN SU MUERTE






  Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado. Romanos 6:6
El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron.
2 Corintios 5:14

Cuando Jesús dijo en la cruz «Todo se ha cumplido» (Juan 19:30),  estaba dando a entender que había realizado su obra de redención, que incluye nuestra unión con él en su muerte. A través de ella nos proveyó salvación. Ahora debemos creer, experimentar y luego proclamar que todo ya se ha cumplido. Es palabra de Dios.
La obra redentora de Cristo tiene dos aspectos complementarios. El primero (el aspecto objetivo) tiene que ver con lo que él hizo por nosotros, es decir, en nuestro lugar, como nuestro representante ante Dios, como nuestro sacrificio. En ese sentido, él expió nuestros pecados, pagando la enorme deuda que teníamos con Dios por nuestros males y rebeliones.

El segundo aspecto (el subjetivo) es la «otra cara de la moneda»; es lo que Cristo hizo y hace en nosotros por medio del Espíritu Santo, efectuando cambios profundos en nuestra manera de ser, en nuestro estilo de vida. Vale decir que Cristo no solo saldó nuestra cuenta con Dios, sino que también está en nosotros para transformarnos progresivamente a su imagen. Esta obra incluye un tratamiento definitivo con respecto a la vieja naturaleza. En otro pasaje, Pablo da testimonio de esta maravillosa transformación: He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mi. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. Gálatas 2:20

El mismo apóstol nos enseña que debemos despojarnos de la vieja naturaleza. A la luz de nuestra unión con Cristo en su muerte, ¿cómo debemos entender esta orden? Nuestra comprensión y nuestra disposición deben incluir lo que se menciona a continuación:

• Debemos creer, confiar y considerar que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con Cristo y que estamos muertos al pecado y vivos para Dios (véase Romanos 6:6,11). La base de nuestra victoria y confianza es la obra perfecta y acabada de Cristo y nuestra unión con él en su muerte y resurrección.

• No debemos presentar nuestros cuerpos al pecado (véase Romanos 6:12-13), sino que debemos presentarnos a Dios para su servicio. Esto implica una clara comprensión de nuestra unión con Cristo, como así también fe y firmeza en cuanto a nuestra determinación de hacer la voluntad de Dios.

• Tenemos que hacer morir las obras de la vieja naturaleza (véanse Romanos 8:13 y Colosenses 3:5). Se trata de una disposición espiritual que se realiza en fe y dependencia del Espíritu Santo.


LA NUEVA VIDA EN CRISTO

[Deben] ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.
Efesios 4:23-24
Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. Colosenses 3:9-10
Porque si ustedes viven conforme a ella [la naturaleza pecaminosa], morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán
Romanos 8:13

No es suficiente liberarnos de la vieja naturaleza o descartar la mala manera de vivir. La vida cristiana es más que movernos en un ambiente esterilizado, más que tener un corazón libre de culpa. Ahora Cristo vive en nosotros; nos ha hecho partícipes de una nueva creación. Esta vida se nos presenta plena de posibilidades por la gracia de Dios que opera en nosotros.

Refiriéndose a esta nueva manera de vivir, Pablo nos exhorta a vestirnos de la nueva naturaleza. ¿Qué significa eso? Incluye las siguientes características que debemos afirmar y proclamar con fe:

• Tenemos vida nueva. Al unirnos a Cristo, una nueva vida ha sido engendrada por Dios dentro de nosotros; es una nueva creación, una nueva naturaleza (véase 2 Corintios 5:17).

• Ahora podemos vivir en Cristo. Esto significa vivir de acuerdo con la nueva naturaleza creada por Dios en nosotros por Jesucristo. La nueva naturaleza es la vida de Cristo en nosotros.

• Se trata de una experiencia espiritual. Vivir según la nueva naturaleza es vivir en el Espíritu y no conforme a la naturaleza pecaminosa. Es dejar que Cristo viva en nosotros (véase Gálatas 2:20). Vale decir que esta nueva vida obra poderosamente desde dentro de nosotros.


• Manifestamos los frutos de esta nueva naturaleza. Esta naturaleza es sumisa, humilde, mansa, santa, paciente, misericordiosa, llena de amor, de gozo, de paz, de bondad, etc. Estas virtudes surgen y se manifiestan como resultado espontáneo de una vida arraigada en Cristo. Son más que meros productos de la autodisciplina, aun cuando esta también resulta necesaria. La plenitud de Cristo se manifiesta en una vida de fe y obediencia a Dios. Todo esto implica, además, firmeza y vigor para resistir al pecado y la tentación. No es una vida pasiva o resignada (véanse Gálatas 5:22-23; Colosenses 3:12-15).

Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ