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MENSAJE DE KEITH BENTSON


Ayer, quise  recordarles que para Dios, para el diablo, para los ángeles y para el ser humano, nunca ha habido un acontecimiento tan trascendente que el de la Cruz.


Nunca podremos agotar el significado de la Cruz. Ni los discípulos podían entender los tremendos alcances de la muerte de Jesús. Será por eso que el Señor cuando se iba, para impresionarles y refrescarles la memoria de su persona, de todo lo que era, de lo que había hecho en la tierra, tomo pan, rompió el pan y les dijo sencillamente:_ Este es mi cuerpo que por vosotros es roto”. Tomó el vaso y les dijo:” Esta copa es la sangre del nuevo pacto”. Les intimó que hasta el fin  de los tiempos todos los que le habrían de amar, le recordaran no tanto por las obras que había hecho en la vida de hombres y mujeres, sanándolos, levantándolos, sino que sus seguidores recordasen que para Él, para Dios, repito, para el diablo, para los ángeles, para las potestades, el acontecimiento más trascendental, más profundo era cuando se entregó a sí mismo en la cruz.
Ahora, en ésta mañana, les quiero seguir refrescando la memoria refiriéndome en forma práctica lo que la Cruz significó después para Dios, el pecador, para nosotros que le amamos y para la Iglesia.
Hay una palabra en el nuevo testamento que es de esas que pocas veces usamos. San Pablo como igualmente San Juan, dicen que Jesús era la “propiciación” para nuestros pecados. Tomando una figura que viene del Antiguo Testamento, del mismo tabernáculo, allí en el Lugar Santísimo, sobre el Arca, había una tapa, una cubierta de oro, ese era el lugar donde Dios se encontraba con el hombre para perdonarle los pecados. Cuándo el Sumo Sacerdote llegaba al santuario, al Lugar Santísimo y rociaba la sangre sobre la tapa, sobre el propiciatorio, Dios salía al encuentro con el hombre perdonándole sus pecados.

Tiene que haber un lugar de encuentro para que se otorgue perdón. El lugar de encuentro para el perdón de los pecados es la Cruz de Cristo Jesús. Dios diseñó la Cruz para que pudiera tener un lugar donde El pudiera ser propicio, misericordioso con los hombres perdonando sus pecados. De modo que cuando nuestro Dios ve a su hijo, Él se vuelve propicio para con los hombres y anuncia: “Hay un lugar donde el más vil pecador puede acercarse para recibir el perdón de sus pecados”. Para Dios, la Cruz es un lugar de encuentro, de misericordia.
Además, le hizo tanto bien al Padre ver a Jesús en la cruz!!!! La escritura dice que el hecho de que Jesús estuviera tan obediente, tan dispuesto a perder todo lo suyo con el fin de lograrla paz entre Dios y los hombres, que su muerte era olor fragante. ¡Por fin el hombre ha dado a Dios algo! Por siglos el ser humano venía esquivando a Dios, vivía con el puño cerrado queriendo retener para sí lo que tenía.
El primer Adán se cerró a Dios, el segundo Adán se abrió, devolvió a Dios todo lo que era, todo lo que tenía, todo lo que podía ser. Se anuló, se despojó y en ese acto de completa entrega, Dios se inclina y dice: “ AH!! Un olor fragante desde la tierra, Yo estoy en paz con ella”.
Una consecuencia era que ahora hay un camino abierto para los hombres para que puedan llegar a Dios. Para el que está más lejos, para el más perdido, hay un nuevo camino abierto. Dios se contenta con tener, aquí en la tierra, una puerta, un camino que llevan a Él.
Cuando El vio la Cruz de Cristo Jesús, dijo:” Yo estoy reconciliado con el mundo. No vengo con el dedo para acusar. Mi corazón está abierto. Yo al dar la espalda a mi Hijo en la Cruz, doy mí frente al mundo. Yo estoy reconciliado con el hombre y ahora quiero que el hombre se reconcilie conmigo. Mi casa está preparada, la ofrenda ha sido levantada, todo está en orden, mi reino ha sido preparado, ¡Vengan todos los que quieren tener paz con Dios por medio de la cruz de cristo Jesús”!!
Dios estaba satisfecho con la Cruz. Lo creemos, no hay más que podamos hacer. Nosotros no podemos remontarnos para incentivar a Dios a que ame a la humanidad, ya amó a la humanidad. No podemos darle la idea de que haga algo para salvar al hombre, ya hizo todo lo que era necesario para salvar al hombre. Lo único que nosotros podemos hacer hoy, es creer a Dios. Creer que hay una Cruz y por esa Cruz el más vil pecador puede venir a Dios para ser justificado, santificado y glorificado. Nuestra alma dice: Amén, Amén a Dios.
“En la Cruz, en la Cruz do primero vi la luz”, cantan los pecadores a través de los siglos, porque Dios ha manifestado todo su amor, todo su plan para con los hombres por medio del madero levantado fuera de la ciudad de Jerusalén.
Muy bien, ¿Qué significa la Cruz para el hombre perdido?¿ Ustedes recuerdan la mención que hizo Juan cuando dijo: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado para que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida eterna.”?, ¿ Recuerdan?. “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto”, ¿qué serpiente, ah?, Israel venía andando por el desierto y comenzó un día a murmurara, bueno un día, una y otra vez murmuraba. Empezó a murmurar contra Moisés y contra Dios, era la misma cosa. Su murmuración iba increscendo hasta llegar a Dios. Dios envió víboras venenosas entre el pueblo. Picaban, mordían al pueblo. Niños caían, ancianos caían muertos, las madres también, Todos aquellos que estaban contaminados por la murmuración eran picados por las víboras. En agonía se morían. Por fin doblegados y vencidos vienen a Moisés y le dicen:” Moisés ruega a Dios que quite de nosotros las víboras, porque hemos pecado”. Moisés sale fuera del campamento, ora a Dios y le dice: ”Oh Dios, tu pueblo está arrepentido, quita te ruego éstas serpientes de en medio nuestro”. Dios dice: “ No voy a quitar las serpientes. Vuelve tú al pueblo, levanta un poste y sobre el poste coloca una serpiente hecha de bronce. todos los que han sido mordidos por las vibras, si solamente miran, ¡si solamente miran!, con la picadura, miran al poste con la serpiente de bronce, serán salvos”.
El volvió rápidamente, hizo formar la serpiente de bronce a la vista de todos y anuncio: “cualquiera que mira la serpiente será salvo, será sano”
¿Ustedes pueden imaginar cómo corrió la voz? ¿Ustedes pueden pensar en las preguntas que les pasaban por la mente? “Hemos pecado”, decían,” sufrimos las consecuencias, la muerte nos espera. ¿Cómo se va a levantar algo tan estúpido, tan raro? ¿Qué ocurrencia será ésta  que mirando a una serpiente levantada, podemos ser salvos?”. Pero la palabra de la Cruz es locura para los que no creen. Pero miren Ustedes, allí en el campamento, entre los Israelitas, si un niño,,  con una sola raspadura, miraba, quedaba sano. Si una mujer caída con hijos en brazos, miraba, se levantaba. Si un hombre maduro decía:” diez me han picado”, ¡no importa!, el niño con la raspadura o el hombre con muchas picaduras, si ambos miraban, allí a la serpiente, igualmente serán salvos.
Ustedes saben, la salvación está al alcense de todos.¡ La salvación está al alcance de todos!. Hombre, mujer, niño, grande, pequeño, pues Jesús fue levantado en alto entre el cielo y la tierra y cuando un pecador se inclina, se confiesa y cree, el poder de Dios mana de la Cruz. El hombre es sano y salvo, perdonado de sus pecados y reconciliado con Dios.
¡Bendita sea la Cruz de Jesús, visible a todo ojo, posible de ser tocada por la mano más débil! Dios se ha acercado a los hombres y nosotros y millones más, somos fruto de la Cruz de Cristo Jesús.
Pero el misterio de la Cruz no termina cuando recién el hombre se arrepiente. Como en la mente de Dios, la Cruz ya figuraba desde antes de la fundación del mundo, seguirá siendo el punto central a través de la eternidad futura. Igualmente para nosotros, hermanos míos, no terminamos con la Cruz cuando miramos por primera vez. La Cruz tiene que ser el principio sempiterno de nuestras vidas, para que Dios realice sus propósitos.
Ya sabemos que nuestra conversión comenzó adoptando nosotros el espíritu de la Cruz. Era necesario negarnos a nosotros mismos. Si amábamos a mujer o marido más que a Dios, no podíamos creer. Si amábamos más al dinero o a las posesiones que a Cristo, la fe no se cuajaba en nuestra alma. Era necesario para nosotros, despojarnos de lo nuestro y tomar la Cruz para poder dar lugar a la formación de la fe en nuestra alma.
Fuimos sepultados, a los muertos se sepultan, no  a los que tienen vida y morimos, morimos por fe entregados a Cristo Jesús en el bautismo.
Pero tampoco terminamos con la Cruz en ésta etapa. La cruz sigue siendo para nosotros la fuente y principio de vida de Dios en nosotros.
Una palabra acerca de Jesús dijo el apóstol San pablo: “Aunque en debilidad era crucificado, vive por el poder de Dios. Nosotros, también, somos débiles en Cristo, más somos poderosos en Dios para con vosotros”
Ahora estoy hablando de un gran misterio, pero no es un misterio más grande que el que vivió Jesús. Porque para lograr la corona, para ser devuelto al trono de Dios, tuvo que perder todo, tuvo que ser humillado, tuvo que ser crucificado y morir. Nosotros, también, para volver a Dios experimentamos una especie de muerte y ahora para seguir viviendo la vida cristiana es necesario  que siempre llevemos el espíritu de la Cruz.
Dios nos marque, hermanos, con la Cruz en nuestras vidas, en nuestra manera de pensar y en nuestra manera de actuar. La Cruz sigue siendo el camino a Dios, el camino mediante el cual Dios llega a nosotros. Nunca nos recibiremos de éste grado, siempre estaremos llevando la Cruz.
Todos queremos servir a Dios. ¿Cómo vamos a servir a Dios?, ¿Con qué espíritu?. Tomen sus Biblias y abran en 2 Corintios 4 y leamos un hermoso párrafo que ilustra lo que quiero decir en éste momento. Leo desde el versículo 7, dice así: “Pero tenemos éste tesoro en vaso de barro…”, hay dos cosas aquí, permitan la interrupción, hay un tesoro y hay un vaso de barro. Nosotros, nuestro cuerpo, nuestra mente, todo lo que somos, se constituye en un vaso, un recipiente. Recibimos un gran tesoro, recibimos la vida de la resurrección de Jesús, recibimos un depósito de la verdad de Dios, de la gracias de Dios, todo aquello está depositado en éste vaso. ¡Mírense!, mírense ahora, cada uno mírese a sí mismo. Yo soy vaso, soy recipiente. Gordo, flaco, petiso, alto, no sé, somos vasos.

Hay un tesoro dentro de nosotros, lo que nos molesta es que el vaso esta hecho de barro. ¿Cuántos tienen conciencia de que su vaso está hecho de barro? Oh!! ¡Qué triste que somos! A veces oramos, sentimos  la gracia de Dios, decimos:” ¡Señor hasta el fin de mi vida quiero sentir lo mismo!,  quiero estar dedicado. Señor quiero pisotear a satanás, yo quiero predicar el evangelio”… hay una garúa, poca cosa, y nos volvemos barro, se afloja todo. Luego nos tienen que secar, formar otra vez el barro para ver si retiene algo. Decimos:” Señor yo quiero crecer”, vamos a las conferencias, los hermanos llenan la mano de tierra, la ponen encima nuestro con un poco de agua del Espíritu Santo, entonces decimos: “Oh, Señor, yo he crecido, puedo contener más de tu verdad, más de tu gracias”… hay más para disolverse, no más.
Nos avergüenza, nos humilla, pero Dios a través de la debilidad, no de la pecaminosidad, sino a través de limitación humana quiere manifestar su gloria.
Bueno, sigamos leyendo..” Pero tenemos éste tesoro en vaso de barro para que la excelencia del poder sea del…Vaso”. ¡No!, ¡por favor!, ¿de éste barro?, yo hubiera utilizado cristal. Dios en su sabiduría nos tiene aquí tal como somos, con el fin de que se vea la excelencia de su poder, que realmente es de Él y no es de nosotros.
Versículo 8, ahora vamos a ver la vida triunfante del apóstol San Pablo,..” Que estamos atribulados en todo…” ¡Ja, Pablo, por favor!, ¿dónde está tu fe?, ¿ Cómo que estas atribulado?. Él dice: “Yo estoy atribulado en todo, más no estoy angustiado”. ¡Ah! Menos mal, raspando te salvas Apóstol San Pablo!
Pablo, dice:” Estoy en apuros”… ¿Cómo en apuros San Pablo?, ¿No hay ángeles que te rodean?..” Pero no estoy desesperado”, dice, “tengo paz interior”. “ Perseguidos estamos, más no desamparados, derribados”.. ¿Cómo, Pablo? ¿Qué haces en la cárcel?, ¿No has leído en las escrituras que Cristo liberta cautivos? ¿No sabías que un día Pedro estaba en la cárcel, vino un ángel y lo libertó?, ¡Sal de la cárcel San Pablo! ¡Levántate! Él dice:” Estoy derribado, estoy perseguido, derribado, pero no estoy destruido”.
Versículo 10.”… Llevando siempre y por todas partes la muerte de Jesús”… ¡Pablo! ¿Cómo la muerte?, Jesús en debilidad fue llevado a la Cruz, en vergüenza terminó su vida. Hoy no vivimos de aquel lado de la Cruz, vivimos de éste lado. Hoy podemos sacar pecho, somos hombres y mujeres de fe, Dios está con nosotros, ¿Dónde está el diablo?
Dice San Pablo: “No se apuren, aun para nosotros, para experimentar la victoria, para salir a la luz, para avanzar, es necesario que llevemos por todas partes la muerte de Jesús”.
Sigamos, “..Para que también la vida de Jesús se manifieste en nosotros, en nuestro cuerpos, porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús “. San Pablo dice, en otras palabras, “Yo creo que la muerte de Jesús es eficaz contra todo ataque del diablo, sobre todos los problemas de la vida, pero la única manera de recibir el beneficio de la Cruz es por asumir la misma actitud de ella. Yo siempre estoy entregado, yo no resisto carnalmente, me entrego a la voluntad de Dios,. Yo digo una y otra vez, no se haga mi voluntad, aunque me cueste”.
¡Te va a costar!, si tú nunca pierdes algo en Dios, nunca tendrás nada. El camino de la resurrección pasa por la muerte.
Versículo 12: “De manera que la muerte actúa en nosotros y en vosotros la vida”.¿Tú quieres que tu marido se convierta? ¿Qué tus hijos y vecinos conozcan a Dios?, ¿Qué tus parientes vengan al conocimiento de la verdad? ¿Que la Iglesia sea restaurada, bendecida y glorificada? Esto será únicamente llevando la Cruz. Llevar la Cruz significa, fundamentalmente, que yo pierdo mis derechos.
Ahora, Ustedes saben a mí Dios me dio un don. Yo tengo don de Fe. Yo estaba en una congregación, no había ambiente, de modo que salí de ella para ir a buscar un lugar donde yo pudiera usar mi don.. ¡NO!, Hay que entregar el don, hay que entregar el conocimiento, hay que devolver a Dios todo lo que El mismo te había dado y asumir la actitud de la Cruz. Hay que llevar por todas partes la muerte de Jesús ¡Cuan hermoso es cuando alguien viene con las manos vacías con actitud de sirviente!
¿Ustedes saben porque hay conflictos entre cristianos? porque hay pocos llevando la Cruz. ¿Saben porque hay problemas entre parientes?, porque hay pocos llevando  la muerte de Jesús. ¿Cómo hacemos? el Señor Jesús nos enseñó, si nos hieren en una mejilla ¿qué hacemos?, damos la otra. El que no da la otra mejilla es porque está muy fuerte, tiene una idea de cómo Dios debería tratarlo y defiende sus derechos. ¡Defiende tus derechos si quieres! Dios te dará toda la libertad y todos los años que quieras, si tú quieres defender tus derechos. Escúchenme, el que quiera ganar su vida, el que quiera salvar su vida así, la perderá. Más el que pierde, es feo perder, pregunten a algunos jugadores de futbol si quieren perder, ¿quién quiere perder?, pero en la sabiduría de Dios la única manera de ganar es perdiendo.
Hermanos, les ruego en el nombre de Dios, aceptemos esta verdad, que ella llegue a ser fundamento en nuestras vidas. Aprendamos a devolver a Dios todo y ser un pueblo pobre, humilde, con las manos vacías delante de Él, para que Él tenga lugar de entrar con el poder de Cristo Jesús. Para que la excelencia del poder no sea de nosotros, sino de Dios quien levanta a los muertos.
Digo una cosa más. Hablamos mucho acerca de la victoria final de la Iglesia. La Iglesia va a ser triunfante, yo lo creo. Yo creo que algún día la Iglesia en la tierra será como tiene que ser. Yo creo que va a haber una generación de cristianos sobre la tierra, tan, tan  semejantes a Jesús, con una comprensión de lo que sucede en el cosmos, en los aires y en la tierra, que  con su fe van a terminar de predicar el evangelio a todas las naciones. Llegará a la medida de la estatura de Cristo Jesús. Será una virgen vestida para la boda, sin mancha y sin arruga. Pero, escúchenme, si nos adelantamos y leemos el último libro de la Biblia descubriremos  que aún en esa etapa gloriosa, Dios entregará a la bestia, al Anticristo, autoridad para perseguir y para matar a los cristianos. En esa gloriosa hora, sobre toda la tierra, un pueblo se ofrecerá a Dios no amando sus vidas hasta la muerte. Se librará una fe para derribar a Satanás de los cielos de una vez por todas e introducir el Reino glorioso y eterno de Cristo Jesús.
La victoria nuestra viene por la muerte ¡Bienvenidos a nuestro sepelio!
Estamos destinados como ovejas para matadero. Yo les ruego ahora, que cada uno se disponga a perder a la postre, todas las cosas .La  única manera de enriquecernos es mediante el empobrecimiento de nuestro ser en Cristo Jesús.
Hermanos, Dios está obrando en nuestras vidas, en las cosas pequeñas, en las cosas mayores, con el fin de formarnos y forjarnos en un pueblo santo, lleno de entendimiento, gracia y fe, a fin de que Dios pueda realizar sus propósitos aquí en la tierra y allí en el cielo
¿Estas marcado con la Cruz? En tu concepto de ti mismo ¿has sido marcado con la Cruz, o te ofendes cuando no te reconocen? ¿Por qué las discusiones si tu alma ha sido marcada con la Cruz? El que ha experimentado la Cruz, no tiene nada que perder, ya lo perdió. Está aligerado de las cargas de la vida, del afán de la vida, porque hay una marca sobre su alma y sobre su mente. “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo” ¡Qué liberación! ¡Ya no vivo yo, Cristo vive en mí! Y la vida que llevo, la vida que vivo, la vivo por fe. Yo tengo fe en la Cruz de Cristo Jesús. En su Cruz no solamente mis pecados fueron puestos sobre El, sino mi viejo hombre, lo que soy aparte de la gracia de Dios. Yo también fui clavado a la Cruz. Fui crucificado. El mundo me llama… estoy crucificado. Ya no vivo yo, estoy terminado. Yo vivo para lo invisible, para lo eterno. Vivo con las manos abiertas y vacías.
Me cuentan que una vez una nietita visitó la casa de los abuelos. La abuela tenía un florero hermoso traído de Europa. Por ahí, conversando, alguien descubrió que la niña había introducido la mano en éste hermoso, precioso y valioso florero importado. Se levantaron rápido, para que no se rompieran y trataron de separar el florero de la mano. No salía la mano. La abuela se puso nerviosa, estaba muy contenta con su netita pero no con ésta travesura. Le hablaron suavemente: “Ahora, no con brusquedad, vamos a extraer la mano”. ¡No salía la mano!, ¡no salía la mano!. Pasaron los minutos, le hablaban, la niña comenzó a llorar, todos los que estaban en la casa estaban nerviosos, la mano estaba dentro del florero. La mamita pensaba “¿Cómo se va a criar mi hija con el florero en la mano? La abuela decía; “¡No se rompa, no se rompa es muy valioso!
Le ponían jabón, agua, aceite y yo que sé que, a ver si podían sacar la mano.¡ No salía la mano! Ustedes saben, pasaron dos horas, estaban todos desanimados, habían pensado, razonado, probado una y otra forma y no sacaron la mano del florero. No había nada que hacer. La madrecita ya se puso firme: “Yo te compraré diez floreros, haré cualquier cosa, pero mi hija no puede ir a la cama ésta noche con el florero en la mano”. Con mucha tristeza, la abuela, ya pensando en la importancia de la mano de su nieta y la vida de la nieta con la vida del florero, accedió. Rompieron el florero, miraron y observaron que la niña tenía la mano cerrada. El papá de la niña se acerca y dice: “¿Qué tienes ahí?”, con una sonrisa la niña abrió la mano y había una moneda en ella. No había querido abrir la mano por temor a perder una moneda.
(se oye la risa de la congregación)
Algunos de Ustedes se están riendo de sí mismos. Porque hay cristianos que viven con el puño cerrado, que insisten en retener lo que tienen, retener hasta lo que Dios les ha dado, cuando el espíritu de la Cruz es abrir y perder.
Inclinemos nuestras cabezas, oremos:
Sencillamente  en ésta mañana, oh Dios nuestro, afirmamos que te amamos y afirmamos que nada nos pertenece. Ni la vida, ni la salud, ni el pasado, el presente, ni el futuro. No somos dueños de nada.
Afirmamos también nuestra fe en la cruz de Cristo Jesús.  Que esa experiencia era contundente, tanto para el diablo, como para Dios, como para la humanidad.
En ésta mañana abrimos las manos, entregamos nuestras monedas, nuestros egoísmos, nuestra vanidad, nuestras opiniones. Entregamos nuestras pequeñeces, entregamos las debilidades. Si hay pecados ocultos los largamos a ti, los sacrificamos a tu sangre. Si Jesús dio todo, no nos atrevemos a dar menos.
Henos aquí, el pueblo más pobre de la tierra, errantes. No somos nadie, no tenemos nada en nosotros mismos.
Nos aferramos a la cruz, nos hacemos dueños de la  humillación de Cristo Jesús, de su debilidad, de su entrega. En serio te lo decimos, oh Dios.
Escribe nuestro nombre, subraya nuestro nombre, allí, en tu libro de la vida. Realmente queremos que puedas contar con nosotros. Que por medio de la suministración de tu gracia podamos serte fieles hasta el fin.
Un pueblo tuyo, obediente, humilde, entregado, con tal que terminemos nuestra carrera con gozo, con la conciencia limpia, la frente levantada, las manos en alto.
No pedimos una vida larga, sino una vida llena de significado, de fe.
Queremos que la esencia de la cruz se realice en nosotros, que el perfume de la cruz nos rodee.
Señor nos presentamos a ti y no venimos en nuestro nombre, lejos de eso, venimos en el nombre de nuestro hermano mayor. En nombre de ese segundo varón que vino a la tierra, que abrió camino para nosotros.
Nos damos a ti, nos damos los unos a los otros; para poder vivir en armonía, en amor, en unidad.
Míranos oh Dios, acepta nuestra ofrenda en esta mañana.

Amén.

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