LA NECESIDAD DE ABRIRSE PASO PARA LLEGAR A LOS PERDIDOS Oscar Gómez




  Por estos días se impulsa en la ciudad el denominado “PLAN ABRE” que consiste en abrir calles, pasajes y pasillos los cuales su libre paso se fue cerrando con el transcurrir del tiempo. Pensé en la gran necesidad que tenemos los obreros del Señor de abrirnos paso en medio de la telaraña de actividades a fin de alcanzar a los perdidos.
En nuestros compromisos semanales casi no existe un momento para contarle a la gente lo que Dios hizo en nosotros. Las actividades regulares y especiales nos consumen todo el tiempo y, si el día tuviera más horas, la situación no cambiaría. Por supuesto que esto no está mal. Sin embargo, nos falta dedicación a las personas que no conocen a Dios. Hoy como nunca necesitamos rever nuestro tiempo reservando algunos momentos para acercarnos a aquellos que todavía no experimentaron la gracia de la salvación.

Excusas comunes que nos impiden abrirnos paso

1. Tengo que atender a los discípulos.
Jesús puso sobre sus lomos a los doce y se abrió paso.
2. Tengo que prepararme para la reunión.
En la reunión nos preparamos para la salida, para la ofensiva.
3.  “No tengo” tiempo.
Todos tenemos siete días en la semana y 24 horas al día, tal vez será cuestión de acomodar las cosas para destinar tiempo a fin de dar testimonio del Señor.
4. Soy un obrero  ”muy ocupado”
Habrá que revisar si toda esa ocupación trajo frutos, resultados, la conversión de nuevos a la fe, etc. si no será necesario hacer cambios urgentes en la tarea que se realiza.

El engaño de Satanás

Si Satanás logra mantenernos siempre adentro, entre los hermanos, ocupados en los programas internos de la iglesia y organizando eventos especiales ganó la batalla. ¡Debemos discernir estas cosas! ¡No nos dejemos engañar! Hay que romper el poder hipnótico de las paredes, de la buena comunión, de los grandes banquetes y comenzar a sembrar la semilla del reino si es que anhelamos cosechar un fruto abundante.

Jesús se abrió paso

Al ver los evangelios me di cuenta que Jesús fue sagaz, se abrió paso entre sus discípulos y los admiradores para llegar donde estaba la necesidad. En Mateo 20: 29 al 34 vemos como el Maestro se detuvo y se abrió paso en medio de la multitud para atender a dos ciegos que estaban sentados junto al camino, dice la escritura que “se compadeció” de ellos y los sanó. Jesús escuchó el clamor de los ciegos entre el murmurar del gentío. Aquí encontramos una llave. Debemos oír la voz de los hombres que anhelan salir de su situación de pecado y de condenación, muchas veces audible y otras son pronunciaciones y latidos de su corazón que solamente el Espíritu Santo puede hacernos escuchar.

El apóstol Pablo se abrió paso

Lucas relata en Hechos 17: 16 al 34 que mientras Pablo esperaba a sus hermanos en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. Comenzó a anunciar el mensaje del evangelio. Por lo visto el apóstol usó el intervalo, un momento de espera para acercarse a los perdidos. Para él no se trato de un momento de “relax”, la carga en su interior era incontenible. Pablo al igual que Jesús se dieron cuenta que tenían que abrirse paso.

La iglesia del N. T. también se abrió paso

Hechos capítulo 4 narra la actitud de los discípulos, un grupo totalmente volcado hacia afuera, para quienes no había puertas cerradas, ni caminos anegados para cumplir con su misión.

En síntesis

Utilicemos todas las circunstancias para anunciar las buenas nuevas de salvación, donde estemos allí también estará la gente. No nos limitemos solamente a salidas programadas, estemos preparados para entablar una charla en cualquier momento del día. Hará falta disposición, oración y la guía del Espíritu Santo.
Termino con la frase de un evangelizador de raza: “Pensemos que será de la gente que hoy habita esta tierra dentro de 300 millones de años”














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