sábado, 2 de mayo de 2015

CENTINELA SOBRE EL MURO Oscar Gómez

 

 Una de las características sobresalientes del hombre de visión es señalar los desvaríos de la cultura moderna y también de la iglesia crepuscular, aquella que se va apagando sin cumplir su misión. 

Por lo general los cristianos aceptan las verdades de Jesús; el visionario no solamente las recibe sino que las declara abiertamente en medio de la hostilidad ambiental. Al presentir el ritmo de su generación y advertir su rumbo equivocado se constituye en profeta de su época.

Toda visión necesita inspiración profética para que logre su cometido, sin ella no se podrán comunicar los sueños, habrá meras argumentaciones que no llegan a lo más profundo del corazón ¡Hombre de Dios clama por inspiración a fin de concretar tu visión!

La gente olfatea al profeta de Dios, le cree y sigue. Con voz de lo alto enseña, influye, anima y entusiasma en todo momento, muchas veces sin darse cuenta.  El profeta se adelanta a los acontecimientos, se para sobre los muros como centinela, ve el peligro y con trompeta de Dios previene al pueblo de las cosas que procuran destruirlo.

Aquellos que destilan su visión a cada paso, que hablan de sus sueños en casa, trabajo, escuela y en todo lugar serán los encargados de conducir a la iglesia hacia los objetivos divinos. Sin una visión que cautive, embargue y atrape el gran elefante eclesiástico no se moverá. 

El profesional del evangelio cargado de conceptos no lo hará, será tarea exclusiva de los visionarios.



A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...