domingo, 12 de abril de 2015

UNA RELIGIÓN SIN MORALIDAD Ángel Negro




 La religión de hoy  es, la religión de la nueva era. Es una religión sin rostro visible.
Es una religión "light". Aunque tenga algunos voceros conocidos y escritores renombrados, no obstante carece de un cuerpo de doctrina organizado, un credo, una propuesta concreta. Luchar contra ella es como pelear contra el viento, se escurre y se diluye. Argumentar como los apologistas de otras épocas es perder el tiempo y frustrarnos porque su naturaleza es espiritual. Muchas de las cosas que dice son buenas y lógicas, como las relativas a la ecología. La Nueva Era puede estar en la Iglesia Católica,  o en la Evangélica. No te prohíbe tener tu religión.

Ella provee parámetros con que pensar en lo religioso acorde con esta era.

La espiritualidad, lo mágico, lo místico, lo religioso, tienen que estar presentes ya sea en el deporte como en el amor, en el auto, en los estudios, en la amistad, en la suerte, en la oficina y también en un discurso político, un relato deportivo o una canción. Su discurso es: poner al hombre como centro y beneficiario de la espiritualidad. Una religión que endiosa al hombre y lo hace sentir bien. Su prédica es: cree en ti mismo.
Tú puedes hacerlo. En ti está la capacidad. Eres bueno. Tú puedes ser feliz. (Hay empresas de venta de productos en forma personalizada o por cartillas que para conseguir futuros integrantes del grupo de vendedores inflaman el ego y la codicia a la máxima potencia). La base de su mensaje es salud, dinero y amor (o humor? )

Como en la antigua Roma, una religión, algún tipo de superstición, una espiritualidad o un sortilegio, ha pasado a ser una necesidad en la vida del hombre de hoy. Cualquier cosa que conduzca a nuestro bienestar pero que no nos confronte con los mandamientos de Dios. El hombre quiere un Dios que le ayude, pero no que le pida cuenta de sus actos. Jesucristo fue radical en su exposición; a los hombres llamó siempre a todo o nada; este tipo de religión que confronta al hombre con Dios y con su conciencia, no es popular ni acorde con esta era.

Cuando el Comunismo estuvo en todo su auge se dijo: "el peor enemigo del Comunismo Marxista no es el Capitalismo sino el Socialismo" que era lo más parecido. El peor enemigo del Cristianismo no es el ateísmo sino la religiosidad cristiana. Un cristianismo humanizado y hecho a la medida del hombre, que no dependa de Dios y sus mandamientos, sino de su razón, sus deseos y su comodidad. Se usan los mismos términos, la misma jerga, la misma Biblia. Se invoca al mismo Dios.

Como ya hemos visto, la religión grecorromana tenía metido el espíritu que hoy denominamos: Nueva Era. No se lo conocía por este nombre pero la esencia es la misma.(no hay nada nuevo bajo el sol). En aquella religión el hombre y sus necesidades eran el centro, en la de nuestros días también. Sólo se buscaba un beneficio personal, sin tener en cuenta a su prójimo, lo mismo que hoy. En aquel tiempo no se mezclaba religión y vida privada. Cuántas veces hemos escuchado decir a personas que militan en iglesias: "la iglesia es una cosa y mi negocio otra. En mi vida privada, no se meta". Tanto en aquel tiempo como en la actualidad poca o ninguna influencia ejerce la religión sobre la conducta, cada uno vive como quiere. Esta es la religión que más esta avanzando en nuestros días. Una religión que tranquilice la conciencia, que me haga creer que estoy bien, aunque con los hechos niegue la eficacia de ella.

El espíritu de esta nueva era, que es el mismo que el de la vieja era puede estar metido en cualquier congregación, púlpito o libro. Cuando la iglesia se acomoda a los parámetros que nos marcan la cultura o las costumbres del mundo, ya ha perdido su razón de ser. La ética, la moral, los negocios, las relaciones personales, el orden para la familia, el noviazgo, el vocabulario, los objetivos de la vida, etc., tienen que estar marcados por los principios bíblicos y no por lo que dictan las costumbres, la moda, la TV, ni por los referentes de este mundo moderno que nos condiciona a una vida materialista, hedonista y superficial.  

Debemos tener parámetros que nos limiten, de lo contrario el quebranto moral, familiar, espiritual y de salud nos hundirán en el caos. Claramente, las Sagradas Escrituras nos dicen: "no améis al mundo ni las cosas que están en el mundo" 1ºJuan.2:15, el contexto del texto se refiere a un estilo de vida contrario a las sanas costumbres establecidas por Dios. También nos vuelven a decir: "sean vuestras costumbres sin avaricia" Hebreos 13:5 o sea, claramente nos marcan cómo debemos comportarnos en esta vida.


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...