¿TRANSFORMACIÓN O CAPA DE BARNIZ? Oscar Gómez

                  

“Pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?”  (Romanos 7:23-24)

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”  (2° Cor. 3:18)

Hace poco escuché hablar acerca del carácter a dos hermanos reconocidos, sus afirmaciones captaron mi atención. El primero es un obrero aprobado con muchos años en el camino del Señor y la segunda una hermana con una vida de fidelidad y servicio en su amplio derrotero en Cristo. En diferente momento y lugar, dijeron: “Dios no cambia nuestro carácter, lo controla”
Enseguida pensé en lo equivocado de sus dichos, hasta lo consideré un “error doctrinal”, dije en mi interior: ¡Cómo que Dios no nos cambia”! pero como se trataba de buenos discípulos medité un poco más en ello.
En la búsqueda de mayor claridad sobre esta cuestión sucedieron algunas cosas que probaron mi carácter, y ¡Qué sorpresa la mía! Me di cuenta que no pasé el examen, salió otro Oscar, desconocido, el cual creía que había derrotado en mis 32 años de cristiano, con actitudes que lejos de mostrar la imagen de Jesús, descubrían a un hombre con necesidad de un exhaustivo tratamiento divino.
Me ví al espejo tal como soy. Observé otros seguidores del Señor que denotaban serias falencias en su carácter. A esta altura estaba confirmando los dichos de mis hermanos: “Dios no cambia el carácter, lo controla”. Sin embargo, al continuar mi investigación, encontré para mi tranquilidad discípulos que antes eran iracundos, “explosivos”, que se irritaban por cualquier cosa y ahora son unos corderitos en manos de su Pastor ¡Entonces volví a respirar!

Ahora bien ¿Cuál es la realidad acerca del carácter de los hijos de Dios? Anoté algunos pensamientos que les voy a compartir:

1. Mediante el arrepentimiento, el bautismo en agua y la llenura del Espíritu Santo comenzamos una nueva vida en Cristo y a la vez empieza un proceso de transformación del carácter.

2. Este camino de transformación dura toda la vida.

3. Los cambios de carácter serán más rápidos y notorios si nos entregamos sin reservas al obrar del Espíritu y a la operación de la cruz. Pero lentos si resistimos los tratos del Señor, renegamos y andamos en la carne.

4. Los dichos de mis queridos hermanos “Dios no cambia el carácter, lo controla” no son ciertos porque la escritura dice que “somos transformados a la misma imagen del Señor” y también que “a los que predestinó también los llamó a ser semejantes a su Hijo Jesús” ¿Parecidos en qué? Evidentemente en su carácter. Pablo oraba por los gálatas a fin que Cristo sea formado en ellos.

5. Dios sigue trabajando en nosotros y lo hará hasta el fin. Tranquilo, ¡Hay mejoras! ¡Hay avances! Veamos no solamente lo que nos falta sino aquello que alcanzamos hasta aquí.

6. Termino con un ejemplo que compartió Daniel Divano: Un hombre era escultor y que pasando por un zanjón maloliente, lleno de barro, lleno de suciedad, lleno de aguas servidas le llamó la atención un pedazo de roca que sobresalía. Lo miró, se bajó del puente y se metió en el barro bien hundido. Comenzó a darse cuenta que esa roca estaba mucho más hundida y que era mucho más grande de lo que él veía. También se dio cuenta que era un mármol de la mejor calidad que había para poder esculpir. Así que contrató operarios, hizo andamios y sacó del barro ese mármol blanco, llevándolo a su taller. Lo limpió, lo lavó y apareció un mármol de dos metros por dos metros, un trozo muy grande, brillante, resplandeciente. Pero todavía tenía unos poros que hacía falta limpiar; así que tomó algunos químicos, algunos cepillos y cepilló y cepilló hasta que quedó un trozo de mármol blanco, resplandeciente. En su estudio tenía la mejor calidad de mármol, de roca, para esculpir. El comenzó con su mazo y su cincel a hacer una escultura, a trabajar ese pedazo de mármol, limpio, resplandeciente, la mejor calidad. La historia que yo escuché era un caballo, el escultor iba sacando el caballo de adentro del mármol y en  el momento en que la escultura estaba por la mitad, un amigo que vio lo que estaba haciendo quedó maravillado y dijo: – Pero ¡que bárbaro! esto parece un caballo saliendo del mármol ¿cómo lo lograste? – Y, el amigo escultor que estaba haciendo una broma le dijo: – Es muy fácil, con el cincel y la maza tienes que sacar todo lo que no sea caballo y tienes que dejar lo que es caballo, así de fácil –.  Ahí entendí el propósito eterno de Dios”







Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ