sábado, 25 de abril de 2015

SI ASÍ VAN A GOBERNAR… Oscar Gómez

                

¿Cómo evaluamos las situaciones que desencadenan el alejamiento de la gente de nuestras iglesias?

Días atrás me encontré con Juan, un muchacho conocido que no veía hacía bastante tiempo; en medio de la conversación dijo algo muy interesante. Después de las últimas elecciones en nuestro país escuchó a una mujer que pertenece a determinado partido político burlarse de las personas que habían votado a otro candidato, según ella eran todos unos ignorantes. Juan pensó que esta apreciación era poco feliz, me dijo textualmente: “Esta mujer en vez de mofarse de las personas y los otros candidatos tendría que evaluar seriamente porque su partido perdió y ver que cosas tendría que cambiar” Terminó con esta frase: “Si así van a gobernar….”

Al reflexionar en esta charla llegué a la conclusión que muchas personas cercanas no se van, las perdemos. Y son dos cosas totalmente distintas. Si se van la carga de la responsabilidad recae sobre ellas, si las perdemos evidentemente somos nosotros el elemento disparador.

Los cristianos cansamos al argumentar que el alto grado de deserción en las iglesias se debe al pobre estado espiritual de las personas, a su poco compromiso comunitario, al escaso entendimiento de la nueva vida en Cristo y a su individualismo.  Este diagnóstico es real en parte, claro que estas causas están presentes, pero me aterra nuestra falta de autocrítica, de asumir responsabilidades creyendo que todas las personas que se van están equivocadas. Somos como aquella mujer que se burlaba de la gente que no votó su partido, sin embargo no se preguntó en ningún momento porque no lo hicieron.

La disculpa, el perdón y el reconocimiento de los errores no es moneda corriente en los cristianos; miramos las situaciones a través de los cristales de nuestra supuesta perfectibilidad. Sin lugar a dudas esta óptica no nos conducirá a ganar a la gente. Hagamos propias las palabras de mi amigo: ¡Si así vamos a gobernar…!

Necesitamos volver a la cruz, colocarnos por unos instantes en el lugar de los demás, considerar cada situación en particular, escuchar con atención los motivos del enfado o distanciamiento procurando en todo momento ganar al hermano.

En algunos casos puntuales será mejor una charla de café que una entrevista en la oficina. Ivan Baker hace muchos años nos dijo que una oveja bien alimentada difícilmente salte el corral.


A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...