PENSAR LA FE Juan José Churruarín



 La Biblia dice claramente que tenemos la mente de Cristo.  1ª Corintios 2.  16.  Los que son del Espíritu, piensan en las cosas del Espíritu.  Romanos 8. 5. También dice que los que son guiados por el Espíritu, estos son hijos de Dios.  Romanos 8.  14.  Nos enseña que el Espíritu nos guía a toda la verdad.  S. Juan 16.  13.
De modo que:
Tenemos la mente de Cristo.
Tenemos los pensamientos del Espíritu porque somos del Espíritu.
El Espíritu nos guía a toda la revelación de Dios y de Su palabra.
Y solo los que son guiados por el Espíritu, son los hijos de Dios.
El hijo de Dios, por el Espíritu hace morir las obras de la carne. Romanos 8.  13.
Esto sería lo espiritualmente normal en la vida de los hijos de Dios.  ¿Existe alguna otra forma de ser hijo de Dios, que no fuera ésta? El apóstol se encarga también de poner claro lo que no es,  ni viene de Dios, a saber:
Hay condenación para los que andan conforme a la carne.  Romanos 8.  1
La ley del pecado y de la muerte opera en la gente carnal.  Romanos 8  1.
Los que son de la carne piensan en cosas de la carne.  Romanos 8.  5.
El ocuparse de la carne, es muerte.  Romanos 8.  6.
Los designios de la carne son enemistad contra Dios.  Romanos 8. 7.
Los que viven en la carne no pueden agradar a Dios.  Romanos 8.  8.
El que vive de acuerdo a la carne, morirá.  Rom 8.  13.
Es muy claro que cuando se nos habla de “La carne” no se refiere al cuerpo, sino a un estilo de vida pecaminoso que la Biblia lo describe así:
“Porque sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿No sois carnales? Las obras de la carne son: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, iras, celos, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías.  Vivimos en otro tiempo haciendo los deseos de nuestra carne, haciendo los deseos de la carne y los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 1ª Corintios 3.  3; Gálatas 5.  19 – 21; Efesios 2.  1 – 3. Santiago 4.  1.
Los que practican tales cosas, no heredarán el reino de Dios.  En todo caso nunca nacieron de nuevos, son religiosos en el sentido peyorativo del término.  Y si nacieron de nuevo (Caso los corintios, que tenían esos síntomas pero no eran practicantes) son niños, y si llevan mucho tiempo en la iglesia, son “niños crónicos “Enanos”.
Piense con su mente renovada, con la mente de Cristo.
A partir de la revelación bíblica, piense en lo que significa tener la mente de Cristo y tener los pensamientos de Dios trabajando en su mente renovada, como se nos enseña en Romanos doce dos, afirmamos que ese es el camino para transformación plena en el proceso hacia el “Varón Perfecto”.
Por otro lado; piense bíblicamente, ministrado por el Espíritu Santo, piense; ¿Qué clase de “Cristiano(a)” es aquél que tiene una mente carnal, que tiene los pensamientos de la carne, que practica las cosas de la carne¿ ¿Cree Usted que ese tipo de personas son o serán salvas? ¿Cómo puede esa gente decir que son guiados por el Espíritu? ¡Pobre gente a las cuales predican, enseñan o profetizan!
A la luz de las Sagradas Escrituras, es claro que hay tres categorías que se describen así en la Biblia:
Hijos de Dios. (Los que son guiados por el Espíritu Santo)
Hijos de la carne.  (Los que practican las obras de la carne y son guiados por la mente carnal)
Hijos del Diablo.  (Jesús les dijo a los fariseos que lo querían matar)
¿Ve Usted algunos de los frutos u obras de la carne en las personas que dicen ser cristianas? ¿Qué puede decir Usted de los predicadores, profetas, pastores o maestros que tienen varios de éstos síntomas carnales y pretenden todavía defender lo indefendible?  ¿Usted como hijo(a) de Dios, qué cree respecto a estas conductas, a esta forma de vida? Piénselo por favor.  Por favor a Usted mismo(a) y por favor a los que Usted guía en el camino de la fe.

No vivamos aceptando lo inaceptable como si fuera algo normal.  El que haya gente así no es que sea un patrón que hay que tomarlo como normal.  Normal es ser buen cristiano, es ser lleno del Espíritu Santo, es tener el amor del que habla primera de corintios trece, todo el capítulo.  Es estar llenos del fruto del Espíritu Santo.  Es estar ungido.  Es estar dotado con los dones de Dios para liberar a los oprimidos por el Diablo.  Es, como luz brillar en donde estemos.  Es representar a Dios a la altura de nuestro llamamiento.  Lo demás es basura.  Pablo escribiendo a los filipenses les decía “Todo lo he dejado por basura para ganar a Cristo” y lo que él dejaba eran cosas buenas ¡Imagínese lo carnal! ¡Dios nos ayude, como siempre lo hace, a vivir OTRA VIDA, porque hay otra vida y esa es la vida de Dios en nosotros.

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