LA NECESIDAD DE GENERAR ESPACIOS Oscar Gómez

              

  

   LOS QUE “PIDEN PISTA”


Pensar que el liderazgo espiritual es algo estático y perpetuo es una seria equivocación. Recordemos por un momento que alguien nos generó espacio para desarrollarnos en Dios. Hubo una primera vez en que compartimos la palabra del Señor, dirigimos una reunión y encontramos con el primer discípulo. Hay hermanos entre nosotros que “piden pista”, aquellos que quieren dar un paso más, que están preparados para encargarles mayores responsabilidades.

   MOTIVOS COMUNES POR LOS CUALES NO GENERAMOS NUEVOS ESPACIOS.

1. No vemos la gracia de Dios en los hermanos.

Falta el “ojo clínico” que detecta los obreros en potencia. Jesús vio en Natanael un verdadero israelita. En algunos casos rehusamos reconocer esa gracia.

2. Nos acostumbramos a la meseta espiritual.

Cuando el crecimiento de la obra llegó a un punto y allí se detuvo entramos en un estado de meseta. En la meseta espiritual no hacen falta nuevos obreros con mayores responsabilidades porque se entró en una rutina estéril.

3. No formamos a la gente.

La carencia de una sólida enseñanza personal produce una congregación donde el pastor hace todo, dirige, predica, visita, hace misión, etc. y los hermanos se convierten en simples asistentes.

4. Celos.

Es triste decir que todavía existe este flagelo en el liderazgo cristiano. Prefieren no dar espacio porque se sienten amenazados temiendo ser superados. Una señal muy clara de esto es cuando se toman decisiones unilaterales, no consultadas con aquellos obreros que pueden aportar una sabia opinión. Cuidado con ser “tapón” de los discípulos que califican para cosas mayores en el reino de Dios.

5. Ignorar el proceso de la obra.

Efesios 4: 12 expresa: “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo” Si queremos adelantar los intereses del Señor hay una tarea de desarrollo y perfeccionamiento de los hermanos que es ineludible.

6. Sostener una visión tradicional y conservadora.

¿Cómo es esto? El pensamiento que prevalece es que mientras haya un templo, un cartel, un pastor y algunos asistentes que declaren ser miembros ya es suficiente. Por supuesto que esta tendencia reduccionista dará como resultado el estancamiento de la iglesia.

   ¿CÓMO PODEMOS GENERAR ESPACIOS?

1. Descentralizando la obra.

A veces sin darnos cuenta tenemos obreros amontonados en el mismo lugar de misión, y unos le hacen sombra a los otros. Esta situación produce roces y tensiones innecesarias que se podrían evitar asignando nuevos espacios geográficos de labor.

2. Si en verdad amamos a la iglesia y estimamos a los hermanos estaremos prontos para dar lugar a los que demuestran condiciones básicas en Dios. Para esto tengamos en cuenta tres cosas y en el siguiente orden conforme a la función que procuramos encargar:

Ansias de crecimiento.

Son los que están disponibles cuando hacen falta y tratan de acomodar el tiempo a las necesidades de la obra del Señor. Esto se demuestra por medio del compromiso y la disposición al servicio.

Trayectoria en la congregación.

Los años que vienen colaborando, las crisis internas de la iglesia superadas y la manera que enfrentaron las adversidades personales y/o familiares.

El fruto espiritual.

Dar espacio a aquellos que no tiene seguidores es pan para hoy y hambre para mañana, lo que no hicieron hasta ahora difícilmente lo hagan después. El saco de la responsabilidad les puede quedar grande y corremos el riesgo de hacerles daño a ellos y por consecuencia a la iglesia. El fruto espiritual es lo que da ascendencia espiritual y proyección para el futuro. El fruto es una señal inequívoca de que estamos delante de alguien prometedor porque ya está llevando la carga de otros.

Generemos espacios y asignemos mayores tareas a los que están concentrados en formar discípulos, aquellos que tienen un puñado de seguidores que comparten sus mismos objetivos.


Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ