FE PROBADA Beto Pagura


     Nuestra fe es sometida a prueba.


Las circunstancias adversas ponen a prueba nuestra fe, entendiendo “nuestra fe” como aquello en lo que creemos, es decir, nuestras convicciones. Es un error pensar que no seremos probados de algún modo. Jesús fue probado. - Las tentaciones ponen a prueba nuestras convicciones. Como ejemplo puede mencionarse la tentación de Jesús en el desierto. El diablo propuso a Jesús hacer cosas que iban contra el propósito de su venida. Así, cuando somos tentados son probadas nuestras convicciones. Ser tentados es ser invitado a desobedecer a Dios y caer en la tentación es renunciar a las convicciones. 
El diablo tentó a Jesús y tienta a los cristianos y de esa manera nuestras convicciones se ponen a prueba. No ceder a la tentación tiene como resultado salir fortalecidos, ceder a la tentación tiene como resultado el haber fallado, y eso da lugar a que el diablo especialista en condenar, nos acuse mostrándonos que no hemos podido ser fieles a Jesús. La tentación está presente en un mundo que desconoce la voluntad de Dios. 
El problema que el mundo tiene no es si Dios existe o no, sino que lo tiene con si Jesús es o no el Señor. Y este mundo sin Dios plantea la fornicación y el adulterio como cosas naturales y como “aventuras”. Los vicios como cosas naturales siempre que se controlen, el consumo de drogas para recreación no es tan malo como la adicción esclavizante; si se roba para distribuir entre los que no tienen no está tan mal, etc. etc. Y permanente se transmiten mensajes de esta clase. Debemos estar “anclados” a la verdad para que las tentaciones no nos hagan mella. - Las circunstancias adversas y tribulaciones también ponen a prueba nuestras convicciones. 
Cuantas veces somos tentados a dudar o a poner en tela de juicio la verdad de Dios cuando nos suceden cosas que no esperamos. Un hijo que se aparta del Señor, alguien que se queda sin trabajo, el sufrimiento de la pérdida de un ser querido, la pérdida de un bien o de una posición muy apreciada, etc. la falta de dinero, - Las limitaciones y persecuciones por la fe. Si bien no estamos en una situación similar a la de los países árabes por ejemplo, si podemos tener limitaciones en cuanto a nuestras convicciones. Qué ocurre si un funcionario de un Registro Civil se niega a casar a dos personas del mismo sexo? Que ocurre con un médico que se niega a practicar un aborto en un hospital público? Y que ocurriría con un maestro que se niegue a enseñar ciertas cosas que van contra nuestras convicciones? Aunque algunas de estas cosas pudieran resolverse legalmente, igual ponen a prueba nuestras convicciones, nuestra fe. 
Si, como mencioné anteriormente, todos somos susceptibles de ser probados o de pasar situaciones difíciles al igual que cualquier persona, que nos distingue de los que no creen? Tenemos esperanza. La prueba “bien vivida” produce fruto como transformación de nuestro carácter, paciencia, etc. Nos ayuda a dar pasos en el camino que tenemos por delante para llegar a ser como Jesús. Podemos buscar a Dios, es invalorable el hecho de que podamos encomendar nuestras almas al fiel Creador. Podemos recordar aquello que Jesús nos enseño a pedir al Padre: No nos dejes caer en tentación. 
También las palabras del Salmo 23: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo; tu vara y tu callado me infundirán aliento” 

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