EL “MICROCLIMA” DE LA IGLESIA Oscar Gómez



  

Beneficios y perjuicios


Según el diccionario Se denomina microclima: 1- a la condición climática que se manifiesta en un espacio geográfico relativamente reducido. Por ejemplo el de las sierras ubicadas en la provincia de Córdoba. 2- También se utiliza con el sentido de energías propias de un lugar y grupo de personas.
Esta última definición será la base del presente escrito. Las congregaciones también poseen un “microclima espiritual”; es el ambiente que se vive, que se palpa o mejor dicho que perciben quienes toman contacto con ellas. Cuantas veces hemos escuchado: “¡Qué paz y armonía hay en este lugar!” o “Aquí el aire se corta con un cuchillo”.
Al pasar los años las relaciones entre hermanos comienzan a deteriorarse si no le hacemos algunos ajustes necesarios o descuidamos aquellas prácticas espirituales que mantienen sana a la comunidad, como la confesión, el perdón, la oración y la misión, entre otras.
Todos se verán beneficiados si la convivencia es sana, por el contrario si no es saludable el conjunto sufrirá las consecuencias.
   
1.  Un microclima saludable: La iglesia de Antioquía.

Hechos capítulo 13: 1 registra la buena condición ambiental que gozaba el presbiterio y por ende toda la iglesia en Antioquía. Dios había provisto profetas y maestros quienes más allá de abordar los conflictos de la congregación se dedicaban a ministrar al Señor, orar y ayunar;  prácticas que hacían a la comunidad atractiva y beneficiosa; a posteriori esto favoreció el envío de obreros a otras latitudes.

   2. Un microclima perjudicial: La comunidad de Corinto.

Pablo tuvo que tomar carta en el asunto. La iglesia de Corinto sufría divisiones y contiendas de tal magnitud que el apóstol los trató de niños, carnales, que todavía andaban como el resto de los hombres.

   Un testimonio aleccionador

Cierto pastor que compartía el ministerio de su iglesia con otros colegas estaba muy preocupado buscando una respuesta del Señor por un problema no pequeño que se había suscitado en el seno del equipo pastoral. Por esos días se acercó un hermano que desconocía la situación y le contó un sueño que tuvo con él, lo vio muerto y colocado sobre una mesa de acero inoxidable rodeado por los pastores compañeros de obra que lo observaban. En ese momento recibió revelación del sueño comprendiendo que esa era la actitud que debía tomar en el conflicto: considerarse muerto, no responder a las acusaciones y dejar que Dios actúe.

   Algunas consideraciones.

Comprendamos que en la iglesia mostramos quienes somos en realidad, se pondrá en evidencia nuestro buen o mal carácter, en especial cuando las relaciones se estrechan mediante el discipulado cristiano. No podremos ocultar por mucho tiempo nuestra verdadera condición.

El trabajar juntos en el servicio al Señor, compartir el mismo espacio físico, las mismas aspiraciones y proyectos crea inevitablemente un “microclima espiritual” que será saludable o nocivo, según sus componentes.

La persona indicada para mediar en un conflicto interno de la congregación es aquella que viene de afuera, por supuesto con autoridad espiritual reconocida. Quien no es parte de ese microclima percibe mejor las cosas y le da una lectura más correcta a la situación que los que se están dentro.

Si dejamos que el clima viciado persista y se acreciente sin tomar ninguna determinación la iglesia correrá serios riesgos de fragmentación y hasta de desintegración.

La constante de una iglesia sana se menciona en Hechos 9:31. Las comunidades tenían paz, eran edificadas, andaban en el temor del Señor y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo. Quisiera resaltar que “andaban en el temor del Señor” como requisito para mantener saludable y atractiva una congregación. Cuando se pierde el temor de Dios el derrumbe está a la puerta.

No olvidemos que Cristo todavía está trabajando en la vida de sus hijos, todos en menor o mayor grado necesitamos que se operen cambios hacia la perfección, no obstante en ese proceso habrá situaciones que deberán ser llevadas a la cruz a fin que no se produzca un distanciamiento.

Por naturaleza todas las relaciones humanas llegan a lo que se denomina “punto de alta tensión”, donde se produce un recalentamiento en su engranaje, en esas circunstancias predomina la crispación y la intolerancia. Es obvio que la iglesia no queda exenta de este fenómeno, incluyendo aquellas que se consideran “maduras” y “espirituales”, allí se verá hasta donde el Señor transformó nuestras vidas y el grado de humildad que alcanzamos.

Conclusiones

·  Satanás se encarga sutilmente de viciar el microclima de la iglesia si no nos mantenemos atentos y velando en oración.
·  Aprendamos a ver las cosas que hemos conseguido juntos a fin de valorar las relaciones. Seguramente hay un amplio trayecto recorrido en unidad.
·  Recordemos que nuestra hermandad no es temporal sino eterna. Estaremos juntos en la congregación celestial por siempre, por eso llevate bien con tus hermanos.
·  Hay una gran necesidad de discípulos crucificados. Dice Pablo que fuimos crucificados juntamente con Cristo y que hemos sido bautizados en su muerte. Apliquemos la cruz en las relaciones.
·  Tres exhortaciones apostólicas: Filipenses 2: 5-11, 1° Pedro 3: 8-12, 1° Juan 4: 20-21.



Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ