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CINCO PRUEBAS DE NUESTRO AMOR A DIOS Jorge Himitian

       


Les invito a abrir sus biblias en Marcos 12: 28-34, escuchando las canciones Dios me dio confirmación para compartir sobre “nuestro amor para con nuestro Dios”.

Leamos:

28 Acercándose uno de los escribas, que los había oído discutir y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? 29 Jesús le respondió: El primero de todos los mandamiento es: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Éste es el principal mandamiento. 31 El segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento mayor que estos. 32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios y no hay otro fuera de él; 33 y amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevía a preguntarle.

Si alguien te preguntara en la calle, ¿cuál es el principal de todos los mandamientos en la biblia?, tú, ¿qué le responderías? Probablemente tú le responderías con las mismas palabras porque ya conoces estos textos bíblicos.

 Ahora, ¿Cuál es el mayor de todos los mandamientos? Fue la pregunta principal. Los judíos y también hoy todo el mundo sabe, que dentro de los muchos mandamientos que hay en la biblia, hay diez que son los principales, los 10 mandamientos, más extrañamente Jesús en su respuesta, no mencionó ninguno de aquellos diez mandamientos; la respuesta que dio él, está en el Antiguo Testamento, en el libro de Deuteronomio, más la respuesta de él fue esta que acabamos de leer: “Oye, Israel” ; shema en hebraico, todos saben que este mandamiento se llama shema Israel; cuando usted le dice a un judío “shema Israel” ya sabe que se refiere a este mandamiento.

¿Por qué Jesús no mencionó ninguno de los 10 mandamientos?

Los dos pasajes en el Pentateuco, donde están los diez mandamientos, uno es Éxodo 20, y el otro es Deuteronomio 5.

Éxodo registra un momento histórico cuando Israel después de salir de Egipto, cruzó el mar Rojo, fue para el desierto de Sinaí, y después de dos meses llegaron al desierto de Sinaí, y allí según la orden de Dios acamparon, y Dios se manifestó al pueblo de Israel, en aquella montaña, en el día señalado, el pueblo estaba preparado, y Dios descendió sobre aquella montaña, la montaña tembló, fuego, humo, unción, muy fuerte como de trompeta, y todo el mundo estaba con temor, viendo aquella manifestación, la presencia de Dios que descendió sobre aquella montaña. Y dos millones de personas oyeron a Dios hablar, con voz audible diciendo a todo ese pueblo así: Yo soy el Señor tu Dios, no tendrás otros dioses delante de mí, no harás imágenes de esculturas, no te encorvarás a ellas ni las servirás, no tomarás el nombre del Señor en vano; yo estoy resumiendo; acuérdate del día de reposo, seis días trabajarás, más el séptimo día es día de reposo para el Señor, honra a tu padre y a tu madre, no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio contra tu prójimo, no codiciarás la casa de tu prójimo, la mujer de tu prójimo, no codiciarás cosas alguna de tu prójimo; estos son los diez mandamientos que Dios mismo, directamente habló, y están registrados en Éxodo 20.

La segunda oportunidad cuando está escrito en los primeros libros de la biblia llamado Pentateuco, en Deuteronomio 5, y cuando ya había pasado 40 años, Israel en el desierto por su rebeldía e incredulidad, toda esa vieja generación que había salido de Egipto con más de 20 años, por su incredulidad y rebeldía, murió en el desierto, y ahora surge una nueva generación, y allí Moisés reúne a aquella nueva generación, y explica a ellos porque demoraron 40 años, sus padres que ya murieron en el desierto. Y ahora relata a ellos, expone nuevamente, los mismos diez mandamientos, y usted puede comparar Éxodo 20 y Deuteronomio 5, los mandamientos son exactamente iguales, no hay ninguna variación, porque la palabra de Dios no muda a través de todas las generaciones. ¿Amén?

La respuesta de Jesús sobre cuál es el más importante mandamiento está en Deuteronomio también, pero en el capítulo 6, usted puede abrir su biblia conmigo y encontrar la respuesta que Jesús dio a este escriba.

Abre conmigo Deuteronomio 6: 3-5, allí está, ya lo leímos en Marcos:

3 Oye, pues, Israel (shema), y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová, el Dios de tus padres. 4 »Oye, Israel (shema): Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es. 5 »Amarás al Señor, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. »Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. 7 Se las inculcarás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. 8 Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

Allí está la primera respuesta de Jesús, y la segunda respuesta, el escriba no preguntó: ¿Cuál es el segundo mandamiento?, mas Jesús añadió, el segundo es semejante, amarás a tu prójimo como a ti mismo, y ese segundo mandamiento, tampoco está entre los diez mandamientos, está en Levítico 19: 10-18

Más queridos hermanos, Deuteronomio es un libro muy especial, Deuteronomio es una palabra griega, “Deutero” significa segunda, y “nomio” significa ley, de ahí proviene la palabra “nominal” de ley. Deuteronomio significa etimológicamente “segunda ley”, mas no es una segunda ley, porque ya vimos que es exactamente la misma, pero segunda porque fue repetida por segunda vez.

Deuteronomio y Éxodo, los mandamientos son exactamente los mismos, ahora escritos para la nueva generación.

Deuteronomio se parece mucho al Nuevo Testamento, por ejemplo: En Éxodo, ni una vez hay un mandamiento que diga así: “amarás al Señor”, no, en Deuteronomio como vamos a ver hoy, muchas veces se repite: “amar al Señor”. Jesús habló de amar al Señor, amar al prójimo.

En Deuteronomio, por ejemplo, veamos también otro parecido al Nuevo Testamento, vea Deuteronomio 10: 16, vea lo que dice, esto parece al Nuevo testamento: “Circuncidad, pues, vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz”.

¿Circuncidar vuestro corazón? ¿No es lenguaje del Nuevo testamento?  Como Deuteronomio ya está diciendo que tenemos que circuncidar nuestro corazón, no es importante la circuncisión física, que es una cosa ceremonial, que tiene un significado simbólico.

En Deuteronomio 30: 6 repite otra vez una cosa semejante, como promesa ahora: “Además, el SEÑOR tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas”.

Como, para poder amar a Dios con todo nuestro corazón, ¿qué necesitamos?, la circuncisión de nuestro corazón, necesitamos aquella cirugía espiritual, donde Dios quite de nuestro corazón todo aquello que no tiene que haber, y así poder tener un corazón nuevo para amar al Señor. ¿Amén?

¿Por qué Jesús no incluye en su respuesta ninguno de los diez mandamientos? Es muy sencillo, Jesús está hablando en su respuesta, está revelando la esencia de los diez mandamientos, el espíritu de la ley, aquello que hará posible que los diez mandamientos sean cumplidos, está respondiendo con aquello que facilitará el cumplimiento de la ley. En los diez mandamientos, los cuatro primeros tienen que ver con Dios, “yo soy tu Dios, y no tendrás otros Dioses aparte de mí”, “no te harás imágenes ni esculturas”, “no tomarás el nombre del Señor en vano”, “seis días trabajarás, el séptimo santificarás para el señor”, tienen que ver con Dios.

De allí para adelante, los siguientes seis mandamientos tienen que ver con las personas, con nuestro prójimo.

¿Quién es nuestro prójimo?

Un bebito nace, el primer prójimo que tiene es su papi y su mami.

Honra a tu padre y a tu madre; no matarás, no adulterarás, no robarás, no dirás falso testimonio, y todo lo que sigue tiene que ver con nuestro prójimo.

Y dice Pablo en Romanos, que el resumen de toda la ley es, ¿qué?, el amor; el que ama a su prójimo no va a cometer adulterio, no va a matar, no va a robar, no va a mentir, no va a codiciar. ¿Amén? Es el espíritu de la ley el que posibilita que yo pueda cumplir con la ley, el amor; el que posibilita que yo pueda cumplir con los mandamientos en mi relacionamiento con Dios, el amar a Dios; y con mi prójimo, el amar a mi prójimo como a mí mismo. ¡Alabado sea el Señor!

Por eso en Deuteronomio se abre la esencia de la ley, aquello que es el espíritu de la ley, que es verdaderamente el amor. ¿Amén?

Ahora apliquemos esta respuesta de Jesús a nosotros, si el principal mandamiento de todos es amar a Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con toda nuestra mente, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a nosotros mismos. La pregunta es así: ¿Será que amamos a Dios con todo nuestro corazón? ¿Yo amo a Dios con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente, con todas mis fuerzas? ¿Será que amo a mi prójimo como a mí mismo?

Si esto es lo principal y el resumen de todo, es importante que nosotros como hijos de Dios, como discípulos de Jesús cumplamos los dos principales mandamientos, en los cuales está todo resumido. ¿Amén?

Yo quiero concentrarme hoy en el primer mandamiento: Amar a Dios con todo nuestro ser.

Muchas veces, yo me pregunté a mi mismo; Jorge, ¿tu amas a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas? ¿Cómo responder con sinceridad, con verdad, a esta pregunta?

A mí me gustaría saber, si amo yo al Señor con todo mi ser, como él manda, ¿puedo yo saber?

Dios conoce mi corazón, mas muchas veces yo conozco mi corazón, y tenemos también ahí, un acusador, que siempre está diciéndonos, tú estás en falta, tú estás en falta. ¿Conocen ustedes quién es ese acusador? ¿Se acercó a tu vida alguna vez?

Entonces, yo quiero tener certeza, ¿cómo saber?, para confirmar, mejorar, corregir, arrepentirme, a mí me gustaría saber de qué modo podemos saber de qué amamos a Dios.

Amados, yo quiero compartir con ustedes, cinco evidencias, cinco termómetros, que está aquí en Deuteronomio, con los que nos podemos comparar, y comparar con nuestras vidas, para saber si amamos a Dios con todo nuestro corazón. ¿Amén?

Vamos a la primera prueba, está en Deuteronomio 8: 2-3, esta es la primera prueba, el primer termómetro:

2 “Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, para probarte, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. 3 Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR”. ¿Amén?

La primera prueba, es la prueba del desierto, la prueba de la aflicción, del sufrimiento.

Ninguno gusta del desierto, ¿Quién gusta del desierto? Levante la mano. A nadie le gusta el desierto.

Pruebas, tribulaciones, a nadie de nosotros no nos gusta las aflicciones, y cuando estamos en el desierto, salimos para salir, oramos para salir, trabajamos para salir, salir de él.

Allí somos probados, yo amo a Dios más que a mis seres queridos; más que mi comodidad; mi salud; más que mi prosperidad, mi economía, mis bienes, el dinero; mucho honra al señor, agrada al señor, aquellos que en medio del dolor, sufrimientos, dolores, probaciones, necesidades económicas, o adversidades de cualquier tipo, dificultades, continúan sirviendo a Dios, alabando a Dios, adorando a Dios, y a veces con lágrimas, es un perfume muy agradable al Señor, cuando usted está pasando por pruebas y sufrimientos, y usted continua en el desierto, en la aflicción dando gloria a Dios, amando al Señor. ¿Amén?

Aquellos que en medio de las pruebas, a veces largas, 40 años, ¿es mucho no?, en el desierto, permanecen fieles a Dios, porque lo aman incondicionalmente, y creen la palabra: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”; y ellos en medio del dolor, de la aflicción, de sufrimiento continúan declarando: “Que para aquellos que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien”, ¿Amén?

Queridos, no hay alabanza más grata a Dios, que aquel que está pasando por aquellas pruebas y continua cantando, adorando, amando, proclamando. ¡Alabado sea el Señor!

El Señor te guió por el desierto en estos 40 años, para humillarte, para probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, saber lo que había en tu corazón. ¿Amén?

Yo conozco poco a ustedes, a algunos más, y se de algunas pruebas que algunos de ustedes han pasado, y están pasando, mas yo conozco bien a los hermanos de nuestra congregación allá en Buenos Aires; hace 35 años se convirtió un joven llamado Rodolfo, y una joven llamada Mabel, Mabel era un joven brillante, llena de entusiasmo y alegría, de dinamismo. Y Rodolfo, como discípulo, se enamoró de Mabel, y a pesar que Mabel tenía una dificultad física, porque cuando ella tenía 10 años de edad, apareció un tumor en un ojo, y fue operada, y quitaron ese ojo, y tenía un ojo de vidrio. Mas su personalidad era tan encantadora, que a Rodolfo no le importó, él se casó en santidad con Mabel, ellos fueron fieles discípulos y son hasta hoy del Señor. De allí a poco Mabel quedó embarazada, que alegría para toda la familia, más con el embarazo alguna célula cancerígena latente en alguna parte, se activó en su cerebro, ¿qué hacer?, ella en cinta, y aquel tumor crecía, y los médicos finalmente resolvieron, después de orar, ayunar, después de hacer todo lo que sabemos hacer, más se tenía que hacer una cirugía, entonces esperaron el nacimiento de Adriano, y después hicieron la cirugía, tuvieron que extraer parte del cerebro, el tumor era del tamaño de una pelota de tenis.

Mabel quedó definitivamente disminuida, físicamente, mentalmente, pero no espiritualmente, una pareja joven; y ella quedó limitada, hemipléjica, en un lado, un brazo no podía utilizar, la pierna con dificultades, pero Mabel, luchó y luchó, crió a aquel hijo junto con su marido. Nunca, nunca se oyó de labios de Mabel una queja, de Rodolfo nunca, la única palabra que hasta hoy Mabel repite y repite es esta: “Todo lo puedo en aquel que me fortalece”.

No fue fácil la vida de ellos, un desierto largo, y después de 15 años, nuevamente Mabel tuvo que ir para cirugía otra vez, y estando en la sala de recuperación, en aquella sala se orinó un incendio, y el techo se prendió, todo el techo se cayó sobre Mabel, otros enfermos consiguieron huir, Mabel no tenía movilidad, ningún enfermero, médico se acercó, y ella con aquel fuego sobre su cuerpo, consiguió caerse de la cama, arrastrarse hasta la ventana, y se tiró de la ventana hacia la calle, una altura de 2 metros y picos, las dificultades aumentaron, les voy a acortar esta larga historia; hoy Mabel está mucho más disminuida físicamente, no falta a las reuniones, siempre tiene una sonrisa, y siempre continua repitiendo: “Todo lo puedo en aquel que me fortalece”.

Su marido, fue animado por varios a escribir un libro, sobre este testimonio, en algún próximo viaje a Buenos Aires, por favor consiga ese libro, el libro se llama: “Mabel”, escrito por su marido.

Yo podría contar muchas historias así, o varias; cuanto glorifica a Dios, cuando los sufrimientos cualquiera que sea, continuamos alabando al Señor, adorando al señor. ¿Amén?

Yo consideré escribir el prefacio de aquel libro, aquel prefacio dice así: Rodolfo y Mabel, son dos hermanos a los que más admiro en el mundo, los considero muchos mayores que yo espiritualmente, para mí son gigantes, por su fidelidad y su constancia, por su amor al Señor.

Yo nunca pasé por pruebas tan fuertes como la de ellos, todos tenemos pruebas, la perspectiva de la eternidad, ellos van a estar muy agradecidos a Dios por las pruebas, en la eternidad van a decir, hoy dicen, pero allá van a decir con todo a la vista, Dios gracias, somos privilegiados, bienaventurados, porque decidiste para nosotros, formar en nosotros la imagen de tu hijo Jesucristo. ¡Alabado sea el Señor! ¿Amén?

Hermano, usted también pasó por pruebas, y posiblemente esté pasando, y voy a decirte a ti, si usted hoy está aquí, es porque usted está perseverando, usted pasó por pruebas, casi cae, a veces cayó, pero se levantó, venció. ¿Por qué?, porque usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alama, con toda su mente, con todas su fuerzas, y continua amando al señor hasta el fin. ¿Amén?

Vamos a la segunda prueba, también está en Deuteronomio, ¿quiere más o es suficiente?
Ahora, la segunda prueba, vea, escuche bien, el segundo es más difícil que el primero, ¿lo quiere escuchar o no? Como usted quiera, ¿lo quiere oír?

La segunda prueba es la prueba de la prosperidad. ¿Cómo, prosperidad?

Esta prueba es más peligrosa que la prueba del desierto, es más difícil lidiar con las riquezas que con la pobreza, usted no sé si lo cree, pero es así querido hermano. Está en Deuteronomio 8: 11

11Cuídate de no olvidar al SEÑOR tu Dios dejando de guardar sus mandamientos, sus ordenanzas y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas construido buenas casas y habitado en ellas, 13 y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y oro se multipliquen, y todo lo que tengas se multiplique, 14 entonces tu corazón se enorgullezca, y te olvides del SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre”.      

17 “No sea que digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza.18 Mas acuérdate del SEÑOR tu Dios, porque él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día."

Prueba de la prosperidad.

Las riquezas pueden producir orgullo, autosuficiencia, puede volver tu corazón hacia el materialismo, la raíz de todos los males no es el dinero, sino el amor al dinero.

El que no tiene, no tiene a que apegar su corazón, aunque puede desear, codiciar; más aquel que tiene, tiene un peligro de que su corazón eche raíces en los bienes materiales.
Ahora yo creo en la prosperidad, Dios nos quiere prosperar, 3ra Juan 2 dice:

2 “Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud”.

La prosperidad puede ser una gran bendición, si entendemos que Dios no ha bendecido para aumentar nuestra capacidad de servir a otros y de ayudar con nuestros bienes materiales a la extensión del reino de Dios. ¿Amén?

Yo he visto a muchas personas con pocos ingresos económicos, siendo fieles a Dios, más cuando prosperan, ya su fidelidad comienza a caer. Vemos a aquel hermano que con su trabajo, con mucho esfuerzo, él consigue ganar mil reales por mes, es poco; mas él con fidelidad separa el diezmo, 100 reales y coloca en la caja de la iglesia; y a aquel otra hermana, que todos sus ingresos apenas llega a 600 reales, y ella separa 60 con fidelidad, o aquel otro que gana 2000 y separa 200. Más cuando llega a ganar 25, 000 reales, y va a separar el diezmo dice: 2500 es mucho dinero, 2500 hay que dar todos los meses.

Hermano, eso es lo mínimo, si usted es fiel con sus diezmos, apenas es un fiel judío.

Hay hermanos que ganan US $ 50, 000 por mes, ya se olvidaron del diezmo, cambió sus prioridades; su corazón no está más en el reino, están más preocupados por otras cosas; por eso hablé que es más peligrosa esta prueba.

El propietario de la pasta dental Colgate, un hermano fiel al Señor, y él dice: Dios, si tú me bendices yo voy a dar 90 % para tu obra, y Dios lo bendijo, y él vivía con el diezmo y daba el 90 % todos los meses, que bendición.

Conocí hace pocos años un pastor argentino que reside en Venezuela, y también se volvió en empresario, y él me dice: Jorge, cuando me enteré de este fabricante de Colgate, yo oré al Señor y le dije: Oh Dios, si tu bendices yo voy a hacer lo mismo, yo clamé a Dios diciendo: Dios, yo quiero prosperar para tu reino; y en el primer año yo coloqué dos diezmos, y ahí a los pocos años, pasé a tres diezmos; y ahí él me dice: Jorge, desde hace dos años que ya llegué al 90 %. ¿Amén?

¿Dónde está tu corazón? Yo creo en la prosperidad, mas no para acumular, sino para expresar de una manera más concreta cuanto amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, y con toda nuestras fuerzas; y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Este hermano estaba construyendo 700 casas para dar a los carentes, y junto con el crédito bancario, después los hermanos tenían que pagar al banco, una cuota pequeña, mas tenían posibilidad de acceder a una vivienda propia. ¿Amén? ¡Que bendición!

La prueba de la prosperidad.

Vamos a la tercera prueba, son 5; ¿cuál era el primero?, la prueba del desierto; ¿el segundo?, la prueba de la prosperidad.

Vamos a la tercera prueba, es muy sencilla, la prueba de la obediencia. Muy simple, je, je, je ¿amén?

Ya hemos leído los versículos, por ejemplo, Deuteronomio 8: 2, para probarte, para saber que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. Ah, la prueba de la obediencia.

Mas tenemos otros versículos, Deuteronomio 10: 12-13

12 Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas al SEÑOR tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, 13 y que guardes los mandamientos del SEÑOR y sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?

Que ames, sirvas y que guardes los mandamientos del Señor.

Deuteronomio 11: 1, ¿se dan cuenta de cuantas veces aparece la palabra, amarás, amarás, amarás?, por eso digo que parece el Nuevo Testamento.

1 Amarás, pues, al SEÑOR tu Dios, y guardarás siempre sus mandatos, sus estatutos, sus ordenanzas y sus mandamientos.

Deuteronomio 11: 13

13 Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar al SEÑOR vuestro Dios y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma
Y así hay otros; hermanos, es muy simple, quien ama a Dios, obedece a Dios. ¿Amén? ¡Es muy práctico!

Y Jesús, ¿qué habló?

En Juan 14: 21 y otras partes, Jesús habló la misma cosa:

21El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. ¡Alabado sea el Señor!

Obedecer a Dios, por amor, es maravilloso. ¿Amén?

Obedecer delante de una fría ley, es tedioso, es difícil, es pesado; pero cuando usted dice: “¡Dios, yo te amo, con todo mi corazón, yo quiero ser santo, agradable a ti!”.

El Señor te dice:

-       Hijo, ¿tú me amas?

-       Si

-       Entonces trata a tu esposa con amabilidad.

-       Amén, Señor. Yo te amo, y así con tu amor, voy a amar a mi esposa, que es mi prójimo.
¿Amén, hermanos? Está próxima de mí.

Entonces, todos sus mandamientos se vuelven agradables, maravillosos, por amor al Señor. ¡Alabado sea su nombre! ¿Amén?

No mires a una mujer ajena, deseándola en tu corazón. Yo voy andando en la calle, y por allí delante de mi viene una mujer, no es mi esposa, es otra mujer, no sé quién es, más su apariencia es muy provocadora, ¿me entienden?, y viene caminando allí en grande exhibición. Yo ya vi. de lejos, inmediatamente yo puedo decir: “Yo te amo Dios, voy a honrarte mi Dios, no voy a mirar”; no desear, ni siquiera mirar. Y aquella mujer viene con todo entusiasmo, y voy caminando por la misma calle, mirando para otro lado o para abajo; y ella pasa por mi lado frustrada. “Este es un tonto”

¡Es fácil obedecer al Señor, cuando amamos a Dios, y cuando ella ya pasó, en mi corazón hay una fiesta! ¡Dios, aleluya! Conseguimos Señor, tu y yo juntos, porque yo te amo Señor, ahora tengo más voluntad de ser más santo. ¿Amén?

Sus mandamientos no son gravosos, son para nuestro bien.

Querido hermano, yo nunca vi al avariento feliz, nunca; mas vi a muchos abrir su cartera, ayudar al carente, ¡que felicidad! ¡Qué alegría! ¿Amén?

El que ama a Dios, obedece su mandamientos, y ama a su prójimo como a si mismo. ¿Amén?

Lea la biblia, los mandamientos, la didaqué, con entusiasmo, porque son como vías que te ayudan para dirigir tu vida para manifestar en cada mandamiento tu obediencia a Dios, y a través de tu obediencia, tu amor al Señor, que se merece todo tu amor. ¡Alabado sea el Señor!

Vamos a la cuarta prueba, ¿quiere más? A ver cuál es el primero, segundo, tercero.

Ahora cuarto, usted se va quedar sorprendido, usted no se imaginaba que también estaba en Deuteronomio esta cuarta prueba.

La prueba de los falsos profetas, ¿vamos a leer?

Deuteronomio 13: 1-5

1 Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia una señal o un prodigio, 2 y la señal o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: "Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvámosles", 3 no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el SEÑOR tu Dios te está probando para ver si amas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. 4 En pos del SEÑOR vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.  5 Pero a ese profeta o a ese soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto ha aconsejado rebelión contra el SEÑOR.

Atención hermanos, viene un profeta, un evangelista, un pastor, un apóstol, un soñador, y hace grandes señales, milagros, prodigios, muertos resucitan, los paralíticos son curados, hace un anuncio profético y dice: De aquí a 5 días acontecerá en Pamplona, ta, ta, ta; y de ahí a cinco días acontece en Pamplona, ta, ta, ta; y se cumple.

Cuidado, usted tiene que tener cuidado, prestar atención que enseña, cuáles son sus palabras, si enseña algo contrario a los mandamientos del Señor, usted tiene que declarar a él un falso profeta, apóstol, evangelista, lo que fuera.

Porque aquí dice que Dios te está probando, si usted ama más los carismas, los milagros, los prodigios o a Dios.

Dios permite la actuación de personas así, para probar si amamos a Dios o amamos el show de milagros, cuidado, ¿qué enseña?, tenemos que probar si es un verdadero profeta o un falso.

La prueba es muy simple, no es la calidad de los milagros, o la cantidad de los milagros, es la fidelidad a la palabra del Señor. ¿Amén?

Un ejemplo, una hermana de nuestra congregación, pasando por una etapa confusa en su vida, asistió por televisión a la publicidad de una congregación, muy exitosa en Buenos Aires, y fue allá, después vino a mi casa, me dijo: Jorge, aquel predicador que predicó, no era el pastor de aquella iglesia, mas fue invitado, en su prédica habló así: Hermanos, los otros días vino un hermano a hacerme una pregunta me dijo: Pastor, no aguanto más a mi mujer, ¿qué puedo hacer? Yo respondí, dijo el predicador: ¿Por qué me dices eso a mí? Déjala, y busca a otra.

¿Y la palabra? Aquel que repudia a su mujer y se casa con otra comete…..adulterio.

Un predicador desde el púlpito contando eso, induciendo al pecado, al divorcio, a un nuevo matrimonio. Tenemos que tener cuidado, porque en los últimos tiempos habrán dos clases de avivamientos, del enemigo y de Dios, habrán milagros que el Espíritu Santo hará con hombre ungidos, y habrá milagros, prodigios, de parte de falsos profetas, y dice Jesús, que vendrán falsos Cristos.

¿Sabe que significa la palabra Cristo? Ungido. Si alguien viene diciendo: “Yo soy el Cristo”, es difícil creer en él, más si alguien viene diciendo: “Yo soy el ungido”.

Y dice que harán milagros mentirosos, para engañar también a los escogidos de Dios. Ah, tenemos que estar atentos, y verificar, comparar todo con la palabra del Señor que permanece para siempre. ¿Amén? Alabado sea el Señor.

Ahora el quinto, ¿quieren oír el último? El último es maravilloso.

La prueba del servicio, servicio al señor.

Ya en varios versículos ya leímos, por ejemplo: Deuteronomio 10: 12

12 Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas al SEÑOR tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

Quien ama a Dios, sirve a Dios. ¿Amén? Quien ama a Dios con todo su corazón, y con toda su alma, sirve a Dios con todo su corazón y con toda su alama. ¿Amén?

Tenemos que servir a Dios como expresión de nuestro amor, si nuestra responsabilidad es limpiar el local, hermanos no vayan a barrer así nomás, con desgano, con indisposición; tienen que hacerlo con todo su corazón. ¡Aleluya! Limpiar bien, con alegría, con todo tu corazón, cualquier trabajo, cualquier servicio a Dios tienes que hacerlo con excelencia porque usted ama a Dios con todo su corazón. ¿Amén?

Deuteronomio 11: 13

13 Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar al SEÑOR vuestro Dios y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
Que cada cosa que usted haga para el Señor sea con entusiasmo, con alegría, con todo corazón, con toda vuestra alma. Alabado sea el Señor.

Me gustaría traer aquí un ejemplo bíblico, de Simón Pedro.

Pedro, aquel discípulo que dejó todo para seguir al señor, con entusiasmo, con energía, con ideas, con propuestas. Al final, quedó tan desanimado, desilusionado de si mismo, porque falló al señor, negó al señor, tres veces, y mintió, y blasfemó, con palabrotas, afirmó que no conocía a Jesús. Cuando el gallo cantó, el recordó las palabras de Jesús, y lloró amargamente. Él se sintió tan fracasado, desilusionado de sí mismo, que habiendo visto a Jesús resucitado varias veces, al final de todo, él dice así a sus compañeros: amigos, yo voy a pescar, yo no sirvo para un ministerio, yo fallé, fracasé, negué. Todo bien, Jesús resucitó, mas yo fallé. Seis de sus compañeros, le dijeron nos vamos contigo.

Y se pusieron de acuerdo, y tomaron una barca, y aquella noche fueron a aquel lago de Galilea para pescar, pasaron toda la noche, y no pescaron nada, que extraño, nada. Eran pescadores expertos en aquel mar, pero nada, y ya comenzando a amanecer, volvieron hacia la orilla, nadie hablaba, silencio, solo estaban remando, acercándose.

Y cuando estaban a una distancia de 90 mt de la playa, vieron a la luz del amanecer a una persona parada en la playa, que les gritó a ellos: “Eh jóvenes, ¿pescaron alguna cosa? Alguien respondió: “Nada”. “Tiren sus redes a la derecha”, uno de ellos dijo: “derecha, izquierda, atrás, adelante, ya tiramos en todas las direcciones, ¿quién es aquel?”, “bueno, no importa, hagámoslo una vez más”; y tiraron la red a la derecha, y no conseguían recoger la red, “¿también perdimos la red? ¿se enganchó con algo?”, “no, no, está llena”, “¿está llena?”, estaba lleno, y uno le avisa a Pedro: “Pedro, es el Señor”.

Pedro que estaba semidesnudo, se puso la ropa y se lanzó al agua, y fue nadando para llegar antes; y ahí estaba Jesús, tenía ahí un fuego con un pez asándose”.

Y llegaron los otros con los peces que habían recogido con la red, 153 peces, y la red no se rompía y los peces eran grande, todos en silencio, nadie hablaba, Jesús les invitó a ellos un cafecito por la mañana con pescado y pan.

Colocaron al fuego algunos peces más, para asarlos, nadie hablaba, estaban en silencio, y cuando comieron, el primero que rompió el silencio fue Jesús, diciéndoles: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos?, que pregunta ¿no?, ¿me amas?

Aquello como una sonda profunda entró en el corazón de Pedro, removió con su interior, con sus pensamientos, ¿qué puedo responder?, finalmente él respondió: “Si, Señor, tu sabes que te amo”; Jesús le dice: “si me amas, apacienta mis corderos; Simón no regreses para pescar, no vuelvas a tu antiguo oficio, yo necesito de ti, yo voy al Padre, tengo corderos que alguien tiene que cuidar, si tú me amas, apacienta mis corderos”.

Silencio, parece no satisfecho Jesús por la respuesta de Pedro, y le pregunta nuevamente: “Simón, ¿me amas?”; “¿por qué otra vez conmigo, porque no preguntó a Juan o a otro?, yo ya respondí”, pensaría Pedro, entonces le responde: “Sí, Señor, te amo”, “entonces pastorea mis ovejas”.

Por tercera vez: “Simón, ¿me amas?”, “otra vez conmigo”, Pedro se entristeció porque era la tercera vez que le Jesús le preguntaba, y le respondió: “Señor, tu sabes todas las cosas”.

Que palabra, ¿no?, tiene mucho contenido esa frase; “tú sabes Señor que yo no quise negarte, pero te negué, yo fui sincero cuando te prometí que sería fiel, que daría mi vida por ti, más te fallé, Señor tu sabes todas las cosas, me siento fracasado, desilusionado, yo no sirvo para un ministerio Señor, tu sabes todas las cosas, pero también tu sabes que te amo”, “apacienta mis ovejas”.

Hermano, no sé cómo es tu vida, tu experiencia, si estás entusiasmado contigo mismo, desilusionado por tus fracasos, si a esta altura de tu vida tú pensabas que tenías que haber servido mucho más al Señor en aquello que estás haciendo, hoy el Señor está aquí. ¿Amén?

Y él te conoce, conoce todas las cosas, tus frustraciones, tus dolores, tus sueños perdidos o no, lo único que importa para él, la única pregunta es esta: “¿me amas?”, “¿me amas?”, “¿me amas?”, ¿y tú que le vas a responder?

Él insistió con Simón tres veces, e insiste contigo, y si tu respondes que amas al Señor, tu respuesta deberá ser no solo con tus palabras sino también con tu vida, diciendo: “Señor yo te amo, aquí está mi vida a tu disposición”. ¿Amén? “En que te he de servir”.

Hay muchas ovejas perdidas, los vecinos, los moradores de Recife, de tu barrio o de otros barrios más lejos, están como ovejas sin pastor, y tú tienes al Señor, tienes la Palabra, tienes al Espíritu Santo.



¿Qué vas a hacer con tu vida? Jesús está aquí, y necesita de ti. ¿Amén?

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