¡VUELVE A EMPEZAR! Oscar Gómez

                                   

Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!  Mateo 14:27

En el inicio de este nuevo año es necesario renovar nuestra fe en el Señor y la esperanza en sus “preciosas y grandísimas promesas”. Algunos no tuvieron un 2014 como esperaban. Emprendimientos familiares, proyectos compartidos, vínculos personales o planes en Dios que estuvieron lejos de lo deseado, aún más, acabaron en frustración, cenizas y ruinas.

Recomenzar significa volver a empezar. Hay otras palabras afines: recomponer, rearmar, etc. En la década del 70 había una serie titulada “El hombre nuclear”, el protagonista luego de un accidente aéreo fue reconstruido y después no había manera de vencerlo. Más tarde apareció para el público femenino “La mujer biónica”.

Esta es la palabra de ánimo que quiero darte de parte del Señor: Aunque tus expectativas e ilusiones se hayan escurrido como el agua entre los dedos y todo terminó en nada vuelve empezar. El poder de Dios no menguó, ni se acortó su mano, como dijo el profeta de antaño (Isaías 59:1)

¿Cón qué contás para afrontar el 2015? A lo mejor poco o nada, sin embargo ¡Dios lo prosperará y lo multiplicará!

                   ¿En qué debemos recomenzar?

       I- Recomenzar en nuestra condición personal:

Es probable que hayamos iniciado este año con una pésima aptitud física como resultado de precaria salud, falta de ejercicio o magra alimentación, situación que trajo como consecuencia un bajo rendimiento en las actividades que realizamos. Falta de aseo personal, presentación deplorable (“impresentables”), vestimenta inadecuada, carencia de educación básica, etc.

¿Qué podemos hacer para mejorar en este aspecto?

Efectuar un chequeo médico completo.

Salir a caminar, al principio hacer tramos cortos y con el tiempo extenderlos. Si está al alcance practicar algún deporte o hacer gimnasia.

Incorporar una buena dieta, previa consulta con el nutricionista.

Ser “presentables”. La gente no te lo van a decir, pero tenés que darte cuenta en tu vestimenta, forma de hablar, de comer, etc.

Acordarnos que nuestro cuerpo pertenece al Señor (1° Cor. 3:17)

       II- Recomenzar en las relaciones

Tal vez durante el año pasado personas cercanas se alejaron de nosotros, hubo grietas en el círculo íntimo familiar, en la parentela o distanciamiento con hermanos en la fe. Circunstancias éstas que provocaron tristeza, desazón y la intención de bajar los brazos.

¿Cómo podemos recomponer los vínculos?:

Orar por las personas sin abrigar rencor en nuestro interior (1° Timoteo 2:1)

Dar el primer paso de acercamiento con los “supuestos” distantes.

Recordar que fuimos llamados para incluir e integrar a otros.  Ser puentes actuando como verdaderos sacerdotes.

Cambiar la actitud hacia los semejantes siendo más sociables, tejiendo nuevas relaciones que nos conduzcan al amor y a las buenas obras, por supuesto sin olvidar a los pobres, los huérfanos y las viudas.

       III- Recomenzar en la obra del Señor

Puede ser que algunos obreros se hayan ido de nuestro entorno, colaboradores que aflojaron por la presión de las circunstancias, metas en Dios que no se lograron, hermanos cercanos que se apartaron del Señor. ¡Y quedamos solos! sin equipo, con una obra “desintegrada” deseando “volver a la pesca” así como hizo el apóstol Pedro.

¿Cómo podemos realizar una tarea más fructífera?

Hacer autocrítica delante del Señor ¿Por qué sucedieron las cosas? ¿Qué parte de responsabilidad me toca en lo que pasó?

Entender que todo ayuda para bien a los que fueron llamados conforme al propósito divino.

Salir y buscar a los perdidos. ¡Dios está más interesado que nosotros en la salvación de las personas!

Replantear nuestra manera de hacer la obra del Señor. ¡Cuidado con vivir de los eventos, ser buenos organizadores y malos forjadores de obreros.

Formar discípulos desarrollando vínculos firmes, estrechos y definidos. (Mateo 28: 18-20)

Concentrar nuestra tarea en aquellos que serán futuros líderes. Que tengan “uña de guitarrero”.

Confiar que Dios puede levantar hijos aún de las piedras (Mateo 3:9) Él quiere y puede dar muchos discípulos este año. Jesús empezó su ministerio solo y al final se encontró rodeado de un grupo de hombres que ofrecieron sus vidas por él.

                 ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!








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