EL FORMALISMO EN LA IGLESIA Oscar Gómez

                


¿Qué es el formalismo? ¿Qué resultados ha dejado en la iglesia a través de los siglos? ¿Sin el formalismo la iglesia puede seguir adelante igual? ¿Jesús uso de formalismo en su ministerio?

La exagerada preocupación por el salón de reuniones, la sacralización de los templos evangélicos, las gradas y las tarimas, la vestimenta formal, ajustarse plenamente al programa de culto sin dar espacio al Espíritu Santo, dejar la alabanza, la palabra del Señor y todo ministerio en manos de “especialistas”, la conducta ambivalente que tenemos dentro y fuera del lugar de culto, la no reconocida distinción entre ministros y fieles, entre otras cosas, me ha llevado a pensar que el formalismo entró en la iglesia.

Formalismo se define como la aplicación rigurosa de métodos, formas y preceptos. Observación escrupulosa de tradiciones en cualquier asunto. Dedicación a las cosas de carácter formal.
No nos referimos al formalismo como una corriente de pensamiento, sino al hecho de ocuparnos en lo externo dejando de lado la esencia misma de las cosas, acatamiento desmesurado a las fórmulas y costumbres, aplicación de reglas que no tienen asidero en las sagradas escrituras, tampoco en la vida y ministerio de Jesús y los apóstoles.

Por “informal” queremos decir todo aquello que es carente de formalismo, sin formas. No ajustado a las tradiciones.

                                            Algunas consideraciones

Jesús era informal. No necesitaba un lugar especial para enseñar, tampoco el sonido de un teclado de fondo para llamar a las multitudes. Predicó en las montañas, a la orilla del mar, formó a sus discípulos en las calles, en los caminos no en un aula formal. Jesús visitaba a los formalistas para llevarles el reino de Dios.

Las reuniones de Jesús y de los apóstoles carecían de formalismo 1° Cor. 14:26

El formalismo en la iglesia no es importante, Dios sí es muy importante en medio de sus hijos.

Hay discípulos informales llenos de Cristo y hay creyentes formalistas con un gran vacío interior.

Ser informal en las cosas de Dios no significa ser irreverente. Alguien puede ser informal y a la vez santo y temeroso de Dios. También puede ser un formalista impuro. El secreto de la vida cristiana está en el corazón no en guardar las formas. El temor de Dios pasa por otro lado.

Hay reuniones formalistas, lugares formalistas, y personas con carácter formalista.

Lo único que se ganó con el formalismo es perder a los jóvenes y traer miedo a los niños. Ellos se sienten bien en un ambiente natural, de informalidad.

El Espíritu Santo lleva al cristiano a ser informal. El formalismo aparece cuando se pierde la espiritualidad.

David derrotó a Goliat sin formalismo alguno. No quiso el uniforme que tenían los demás. El formalismo no ayuda para nada en las batallas del cristiano.

La renovación del Espíritu Santo nos sacó del formalismo y nos condujo a una vida cristiana informal. El lugar de reunión, quién dirigía, la ropa, etc. no era lo importante, sino la manifestación de la presencia de Dios y las relaciones entre los discípulos. Cuando decae la renovación aflora el formalismo en la iglesia.

Cuanto más formalismo más distancia y frialdad entre los hermanos. No obstante, la informalidad promueve el amor y las expresiones de afecto. 

En un ambiente formalista este discípulo no habría podido recostarse en el pecho de Jesús (Juan 13:23)

Un cristiano informal lleno del Espíritu Santo cosechará mucho fruto y sus discípulos serán como él. El formalista se preocupa por las formas, no por el fruto, piensa en como aplicarle reglas a la gente, así como los fariseos filtraban todo por su formalismo.

Satanás sabe que los formalistas no le causan daño, sí los discípulos informales llenos del Espíritu.

Veamos por un momento Colosenses 2: 16 al 23.

Es más fácil domesticar un león que un formalista se vuelva informal.

El formalista tiene miedo que lo vean quebrantar sus formas, sin embargo, esto no lo tiene en cuenta el informal.

Los formalistas necesitan un templo, un programa, una vestimenta especial. Los informales ven a la iglesia como una gran familia.

La iglesia naciente no adoptó los formalismos y rituales del antiguo pacto, porque éstos no pasaron el examen de la nueva alianza establecida por medio de la muerte y resurrección del Señor.

Un cristiano informal en un culto formal se siente como Tarzán en un teatro.

Dejemos el formalismo para las instituciones que lo necesitan, pero sepamos que éste no es para la iglesia.

Del culto formal se espera todo lo que está programado, pero cuando nos reunimos informalmente todo lo que inesperado puede ocurrir 

¡Quiero ser un discípulo informal!































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