miércoles, 29 de octubre de 2014

REVISTA DIGITAL FERVIENTES WORDPRESS





Podés encontrar en la web la revista digital "fervientes wordpress". Contiene noticias,actualidad, testimonios, artículos y todo el quehacer de la comunidad cristiana. ¡No te la pierdas!



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martes, 28 de octubre de 2014

JESÚS Y SU EQUIPO DE TRABAJO Ivan Baker



         

   

  Cuando pensamos en Jesús, no pensamos en un hombre solo sino que le vemos acompañado de un grupo de doce hombres, sus discípulos más allegados. Nunca le vemos solo, a no ser en las ocasiones cuando se retiraba a parte para orar. Cuando marchaba él, marchaban sus discípulos; cuando se detenía, también se detenían ellos. Cuando iba a otra ciudad, ellos le acompañaban. Casi es imposible pensar en Jesús sin pensar en sus discípulos; como tampoco es imposible pensar en sus discípulos sin pensar en Jesús. Jesús y sus doce discípulos formaban una unidad, un equipo de trabajo. Eran un conjunto de hombres, unidos a favor de una causa, que actuaban bajo liderazgo. Esto define su equipo de trabajo.

          Ahora debemos pensar qué significado tiene esto para nosotros ya que, evidentemente, ese equipo no se formó por si solo. Los hombres, naturalmente no se unen, sino que se separan. O si se unen, más fácilmente lo hacen para lo intrascendente o para lo malo. Pero la experiencia nos dice que difícilmente se unen para el bien  y menos aún para Dios. Es que estamos tocando otro punto importante en la estrategia de Jesús. El mismo, siguiendo un ordenamiento divino formó un grupo, porque en la índole de la obra que iba a efectuar él necesitaba esa compañía y ellos le necesitaban a él.

          A. Jesús necesitaba a sus discípulos

          Sorprendería quizá, tener que asegurar que Jesús solo, era débil. Hubo ocasiones cuando Jesús tenía que enfrentar situaciones solo. Esas fueron las situaciones de mayor tentación, cuando estuvo solo cuarenta días en el desierto, se nos dice que “los ángeles le servían” Marcos 1.13. Cuando anticipa la agonía de la cruz en Getsemaní, procura llevar a tres discípulos con él. Luego le manifiesta el dolor de su corazón al ver que no pudieron velar con él sino que se durmieron. Jesús necesitaba esa compañía para su:

          a) Consuelo:

          Mientras Jesús predicaba a las multitudes, discutía con sus adversarios y enfrentaba a las turbas muchas veces hostiles, los únicos que le comprendían y aprobaban eran sus discípulos. El percibía profundamente en su espíritu esa aprobación que se traducía en un indescriptible bálsamo de consuelo. Cuando era rechazado y humillado, ellos estaban dispuestos a compartir humillación. Esto se traducía en profundo consuelo para él. Una cosa es sufrir oprobio solo y otra, muy distinta, es sufrirla en compañía con quienes, nos entienden y comparten.

          Cuando Dios dijo: “No conviene que el hombre esté solo”, involucró, no sólo el casamiento, sino también todo el suceso del hombre en su vida terrenal.

          b) Fortaleza:

          Jesús solo, era débil, aunque era el Hijo de Dios. Su tarea no concordaba con el príncipe de este mundo. Por el contrario, se oponía a él. Jesús era su adversario, lo cual hacía que tuviese que resistir toda la oposición detractora del enemigo. Satanás procuraría por todos los medios de impedir cada paso que daba y detener cada palabra que hablaba. Trataría por todos los medios de atemorizarle. Y esto haría por la oposición de hombres burladores, de hombres malvados y la acción directa de demonios que procurarían degradarle, engreírle o confundirle.

          Ah, pero en medio de esta hora tenía a sus discípulos. Ellos eran sus amigos, sus compañeros. Eran los que le comprendían: “Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen” Ellos le escuchaban, le admiraban, le amaban. ¡Qué inmensa fortaleza significaban estos hombres para su espíritu!

          c) Inspiración:

          En sus discípulos tenían con quienes descargarse, explicar, razonar. Seguramente al hablar con ellos y revelar sus planes pasando revista a los acontecimientos, su espíritu ardía al contemplar sus rostros llenos de aprobación, admiración y expectativa. Su alma se descargaba con ellos y esto hacía que su espíritu se fortaleciese para la obra y sus pensamientos quedaran esclarecidos. Ellos eran para él una fuente continua de inspiración.

          Pero los discípulos también necesitaban a Jesús. Además del formidable aprendizaje que recibieron al lado de su Maestro, ellos recibieron de él:
         
          Estímulo: parece poca cosa pero, ¡qué importante es el estímulo de un maestro! Jesús les amó, cubrió sus defectos, les ayudó a amarse y a honrarse entre sí. Pero además, les fue conduciendo y animando a hacer la obra. Su propósito no era mostrarse a sí mismo grande e inalcanzable a los ojos de ellos, sino animarles a imitarle. Quizá la palabra de mayor estímulo que les dio fue esta: “las obras que yo hago, haréis también; y aún mayores haréis…”

          Jesús les estimuló el desarrollo de ellos en una forma tan natural: acompañándole, obrando con él y obrando para él (cuando les envió en comisión)

          De esta forma los discípulos hallaron en la compañía de Jesús el mayor estímulo para el desarrollo de la habilidad y autoridad de obreros competentes.

          ¿Qué de nosotros?

          Imitemos esta fundamental estrategia de Jesús. Preguntémonos: ¿Cuántas obras no hubiera podido realizar Jesús si hubiera carecido de esos compañeros? Pienso que muchas. Pienso que todo hubiera sido terriblemente difícil. Quizá imposible. Pienso que Jesús solo, dada la índole de la obra que tenía que realizar, hubiera sido algo extraño, antinatural, incompleto sin sus discípulos.

          En cuanto a nosotros, pienso que no hace falta repetir las lecciones que hemos anotado más arriba. Como el Señor nos ha enviado a hacer la misma obra, en las mismas circunstancias, es natural que nos sintamos acicateados a imitar a Jesús en todos los puntos que hemos anotado.

          Es importante que notemos que la compañía de sus discípulos, no le impidió hacer la obra que él tenía que realizar, sino por lo contrario, le ayudaron. Jesús redimió el tiempo haciendo dos cosas a la vez: Realizó su obra y formó discípulos.

          Además, preguntémonos: ¿Qué otro medio podía haber usado el Señor para realizar su obra, si hemos comprendido cuán difícil le hubiera resultado sin la compañía de sus discípulos? Y en cuanto a la formación de sus discípulos, ¿qué otro medio hubiera podido usar para hacerles hombres hábiles y maduros  ya que hemos entendido que su presencia, proveyéndoles estímulo y ejemplo era poco menos que indispensable?

El esquema de Dios para llevar a cabo su obra no presupone hombres solos sino hombres funcionando en equipo. 

Pero no simplemente en compañía sino concertados. Mateo 18.19. Los Hechos y la Epístolas abundan en ejemplos de esto. Detrás de cada obra pujante y efectiva había un equipo de hombres de Dios, concertados y obrando en unanimidad. Tenemos que comprender que esa cosa muy natural que entre aquellas que hemos ganado para Cristo algunas formarán nuestro equipo de trabajo. Pero tengamos en cuenta que esta clase de concertación es difícil.


No hay cosa contra la cual obre más el enemigo. Quizá tengamos que enfrentar problemas de quienes, cuando, donde y como, pero podemos estar seguros que el Espíritu Santo estará con nosotros ayudándonos porque esto es lo que el Señor más quiere y más necesita.

JUAN MARCOS Hugo De Francesco




  Los errores son maestros eficaces. Sus consecuencias tienen como virtud hacer que las lecciones sean dolorosamente claras. Pero los que aprenden de sus errores son candidatos a desarrollar la sabiduría. Juan Marcos fue un buen aprendiz que solo necesitó un poco de tiempo y estímulo.

  Marcos deseaba hacer las cosas bien, pero le costaba perseverar en la tarea. En su Evangelio, menciona a un joven (tal vez refiriéndose a él mismo) que despavorido huyó desnudo cuando arrestaron a Jesús. Esta tendencia a huir reaparece más tarde cuando Pablo y Bernabé lo llevan como ayudante en su primer viaje misionero. En su segunda parada, Marcos los deja y regresa a Jerusalén. Esta fue una decisión que Pablo no aceptó con facilidad. En la preparación del segundo viaje dos años más tarde, Bernabé volvió a sugerir que Marcos fuera con ellos como compañero de viaje, pero Pablo lo rechazó de plano. Como resultado, el equipo se dividió. Bernabé tomó a Marcos con él y Pablo escogió a Silas. Bernabé fue paciente con Marcos y el joven devolvió su inversión. Pablo y Marcos más tarde se unieron y el anciano apóstol vino a ser un amigo muy cercano del joven discípulo.
Marcos fue un compañero valioso para tres líderes cristianos: Bernabé, Pablo y Pedro. 

  El material del Evangelio de Marcos parece venir en su mayoría de Pedro. El papel de Marcos como servidor 14
ayudante le permitió ser un observador. Una y otra vez escuchó a Pedro narrar sus experiencias de los años pasados junto a Jesús y fue el primero en escribir la vida del Señor.
  Bernabé jugó un papel importante en su vida. Estuvo junto al joven a pesar de sus fallas, estimulándolo con mucha paciencia. Marcos nos desafía a aprender de los errores y a apreciar la paciencia de otros. ¿Hay un Bernabé en tu vida al que debes agradecer su estímulo?

Puntos fuertes y logros:

• Escribió el Evangelio de Marcos.
• Él y su madre permitieron que usaran su hogar como uno de los principales lugares de reunión
de los cristianos en Jerusalén.
• Persistió a pesar de sus errores de juventud.
• Ayudó y acompañó en sus viajes a tres de los más grandes misioneros.

Debilidades y errores:

• Quizás fue el joven anónimo descrito en el Evangelio de Marcos que huyó aterrorizado cuando arrestaron a Jesús.
• Abandonó a Pablo y a Bernabé por razones desconocidas durante su primer viaje misionero.

Lecciones de su vida:

• La madurez personal casi siempre se debe a una combinación de tiempo y errores.
• Los errores por lo general no son tan importantes como lo que aprendemos de ellos.
• La vida eficaz no se mide principalmente por lo que logramos, sino por lo que superamos para obtenerlo.
• El estímulo puede cambiar la vida de una persona .

Datos generales:

• Dónde: Jerusalén
• Ocupaciones: Misionero en preparación, escritor de un Evangelio, compañero de viaje
• Familiares: Madre: María. Tío: Bernabé
• Contemporáneos: Pablo, Pedro, Timoteo, Lucas, Silas.

Versículo clave:

«Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio» (Pablo al escribir 2 Timoteo 4.11).

La historia de Juan Marcos se narra en Hechos 12.23–13.13 y 15.36– 39. También se habla de él en
Colosenses 4.10; 2 Timoteo 4.11; Filemón 24; 1 Pedro 5.13.15

7 agosto Gálatas 1 – 6 Carta a los Gálatas.

lunes, 27 de octubre de 2014

“NO TE DUERMAS” Obra de Misericordia




“SI SABÉS HACER ALGÚN TIPO DE MANUALIDAD, VENÍ”
TE ESPERAMOS!!
Nuestros trabajos serán donados a las obras de misericordia.
Comenzamos el jueves 16 de octubre a las 18hs. en Santiago 55 bis

                           ¿Cómo nace “NO TE DUERMAS”?

                                       
  
                      
                                                                   Por Estela Simili de Sosa

“Trabajo todos los días haciendo un trayecto de 45 minutos para ir y volver a casa, al regreso, el cansancio me gana y mis ojos a los pocos minutos de subir al transporte pesan demasiado y me duermo. Así que le dije a Dios ¿Qué hago Señor para que esto no me siga pasando? Y fue simple, pero a la vez difícil su respuesta, el me dijo “NO TE DUERMAS”, comencé a orar y recordé que sabía hacer algunas manualidades, por ejemplo tejer, entonces dije ¡Eso Señor! Tejiendo no me dormiré, y cada cosa tejida, poca o mucha, la donaré a las obras de misericordia que realizan mis hermanos. Así comenzó esta obra de ayuda para los de menos recursos”













 
                    























LO QUE NOS DEJÓ EL ÚLTIMO DOMINGO Oscar Gómez

                 



    Desde muy temprano el calor se hizo sentir en Rosario, no obstante los hermanos se congregaron fielmente para adorar al Señor, tener comunión y ser edificados con la palabra de Dios.

   Comenzamos con canciones que declaraban la victoria del Señor y su señorío sobre la creación. “Celebraremos con júbilo”, “Todo Poder le fue dado en el cielo y la tierra” y otros, llenaron de algarabía y gozo a toda la iglesia. En medio de la alabanza hubo una palabra de parte del Señor donde nos recordaba que El es especialista en los imposibles, que no hay cosas que estén definitivamente cerradas o perdidas. Así como abrió el mar rojo cuando ya no había expectativas de sobrevivir, Dios puede revertir toda situación difícil de nuestras vidas.

   Fue una reunión atípica porque se proyectó un mensaje poderoso de Carlos Annacondia a la iglesia. En primer lugar nos dijo que si nos disponemos a ayunar y orar algo va a pasar en nuestro país. Lo mejor que podemos hacer en este tiempo es orar por otros, por sus necesidades. Preguntó a los presentes: “¿Podemos estar de fiesta cuando hay gente que quiere quitarse la vida?” “Algo no está funcionando bien entre nosotros”.

   Como pasaje central citó Mateo 25: 34 al 40

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”

   Carlos recordó que en la década de los 80 había cristianos predicando en el obelisco, en la avenidas y en los parques más importantes de Buenos Aires, la iglesia salía de los templos a las calles con el mensaje de Jesús; pero hoy ha dejado un espacio vacío. Con mucho énfasis advirtió “Si no vamos a ellos, ellos vendrán por nosotros”, y agregó “la gente sabe cuando alguien viene de parte de Jesús a tenderle una mano”

   Nos instó a reflexionar, volver a las sendas antiguas y poner por obra la Palabra del Señor. En las manos de la iglesia está una Argentina cambiada y renovada. Es tiempo de invertir en el reino para que muchas almas puedan ser salvas. Con mucho énfasis y carga del Espíritu Santo nos exhortó a “cerrar los capítulos abiertos de nuestra vida”, haciendo alusión a las cosas que todavía no hemos arreglado con los demás, sean hermanos, parientes, esposa, esposo, hijos u otros colegas del ministerio”.

   Para terminar aclaró que somos reyes y sacerdotes para Dios, pero para los hombres simplemente siervos. Apocalipsis 1:6


























 
                    























sábado, 25 de octubre de 2014

SI AMAS A DIOS DI NO AL HALLOWEEN

Por qué los cristianos no debemos celebrar Halloween


 

¿Sabía que el Halloween  es una tradición que va contra nuestra fe cristiana?

Si usted es cristiano no permita que su familia participe en estas fiestas a ningún nivel.
Halloween aparte de no ser una tradición cristiana, es todo lo contrario, es una fiesta de origen satánico. Tal vez la manera en que hoy se celebra parezca cosa de niños,  pero, ¿se ha preguntado cuál es su origen? ¿Cuál es su fondo?¿ Porqué se celebra el 31 de octubre?

Entonces, ¿de dónde viene el Halloween?

El 31 de octubre es el día de la fiesta más importante de los brujos y de los satanistas. Si usted cree que no existen personas así, está en un error. De hecho hay países donde la Iglesia satánica está registrada. Tal es el caso de Estados Unidos, donde en la década de los sesenta se aprobó el primer registro de una Iglesia Satánica. Por si esto fuera poco, existen asociaciones nacionales e internacionales de brujas y brujos. La más reconocida, con varias divisiones y variantes, es la Wicca. Sus “congresos” y festividades no son un secreto.

Orígenes del Halloween.

El festival de Samhain era celebrado cada 31 de octubre por los celtas, antiguos habitantes del ahora Reino Unido. Samhain era su dios y “señor de la muerte”, y los honraban ese día ofreciéndole sacrificios de sus cosechas, animales y humanos. Los druidas, sacerdotes de los celtas, solicitaban a algunos pobladores que ofrecieran a un bebé o una virgen, para sacrificarla esa noche; en la cual el “señor de la muerte” los visitaría junto con sus demonios. Quienes se negaban a entregar la víctima eran marcados en la puerta de su casa para que esa noche los demonios los destruyeran, y quienes cooperaban eran protegidos de los espíritus mediante una verdura o legumbre dentro de la cual se ponía una vela (¿no le suena parecido a lo de la calabaza iluminada?). Durante la ceremonia los druidas se disfrazaban con las pieles de los animales sacrificados para sacar del pueblo a los demonios que los visitaban y poder regresar a la normalidad al día siguiente. Con las cenizas y restos de los sacrificios los druidas hacían un rito para conocer el futuro de los siguientes doce meses.

Pero el Halloween actual no tiene nada que ver con eso.

Aparentemente, pues no olvide que hay gente que está envuelta en las fuerzas del mal y sí lo celebra en serio. Sabemos que los niños participan inocentemente pero, ¿le parece correcto que una familia creyente celebre una tradición satánica?, ¿aceptaría que alguien de su familia vistiera una camiseta donde se blasfema contra Jesucristo? Entonces no meta a su casa fiestas del enemigo de Dios.

Ahora que conoce que esta es una festividad de origen contrario a Dios, ¿le parece correcto que sus niños se disfracen como bruja y crean que es algo bonito?; ¿mandaría a sus hijos a una celebración de una religión contraría a la suya?  Entonces no los deje festejar una tradición de una religión ocultista y contraria a su fe y a Dios.

¡Manténgase firme en su fe! Cuide la vida espiritual de su casa, pues Halloween se mueve a nivel espiritual y puede afectar a su familia.

Recomendaciones para este Halloween.

1.- Explique a sus hijos por qué no van a celebrar Halloween y no les permita salir a pedir dulces. Hay muchas maneras y fechas para festejar a los niños, ¿porqué hacerlo con una contraria a Dios? Celébreles el día del niño, la llegada de la primavera o hágales una bella posada; pero no les permita creer que el día de brujas y del festival de Samhain es algo digno de celebrar.

2.- No deje que sus hijos vayan a la fiesta de Halloween de su escuela o pre escolar. Explíquele la razón al maestro, déjele una copia de esta información o simplemente no lleve a su hijo ese día a la escuela. Más vale una falta al año que participar en esto. Enseñemos congruencia.

3.- No regale dulces a los niños que piden Halloween en su casa; esto también es una forma de participar, o por lo menos promueve que se siga celebrando.

6.- Si tiene un comercio no promueva el Halloween.

7.- Si ha participado en Halloween o cualquier otra práctica ocultista (tabla Ouija, lectura de cartas, café, mano, limpias, astrología, consulta de muertos, etc.) pídale perdón a Dios por hacerlo aunque haya sido ignorante al respecto y dígale que desea tener una relación viva con él. Dios escucha los corazones dispuestos hacia él y es grande en misericordia para perdonar y darle su amor. 













 
                    























domingo, 19 de octubre de 2014

CUIDEMOS NUESTRO CORAZÓN Jorge Himitian

ENCUENTRO NACIONAL DE PASTORES Y ESPOSAS                                       “TIEMPO DE COSECHA”
           San Luis, 11 al 13 de octubre 2014





El lema de nuestro encuentro es “TIEMPO DE COSECHA”. Nuestra carga principal desde hace varios años es la misión. Debemos enfocarnos en la misión, pero con un corazón sano. Por eso quiero compartir este tema que ha sido fundamental para mí en este año. Mi síntesis sería: ENFOQUÉMONOS EN LA MISIÓN CON UN CORAZÓN SANO. 


Proverbios 4.23:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
porque de él mana la vida”

“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida” (NVI)

“Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida”. (BJ)

Me gusta una versión italiana (NR. 2006):
Custodisci il tuo cuore più di ogni altra cosa, poiché da esso provengono le sorgenti della vita”.
(Cuida tu corazón más que cualquier otra cosa, porque de él provienen los manantiales de la vida).

Sabemos que el corazón es un órgano físico, y es el centro vital para la existencia del hombre. La Biblia lo usa metafóricamente para referirse al centro de nuestra vida espiritual, psíquica y afectiva; sede de nuestra voluntad, conciencia y mente. También sede de nuestra vida espiritual.    

GUARDAR: Cuidar, custodiar, vigilar, proteger nuestro corazón, ‘con la máxima diligencia’ dicen algunas versiones. ‘Más que cualquier otra cosa’, dicen otras.

¿Por qué? Porque el corazón es la fuente de donde mana la vida, todo lo que somos y hacemos surge de nuestro corazón.

Del corazón es el centro desde donde brota y procede todo lo que pensamos, sentimos, hablamos y hacemos en la vida. Allí se define todo: pensamientos, sentimientos, actitudes, deseos, palabras, conductas, acciones, y nuestras intenciones. En la Biblia corazón y espíritu son generalmente una misma cosa.

Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12.34).
El corazón es el primer escenario donde se determina todo lo que luego hacemos o intentamos hacer; donde se libra primero toda batalla. Allí se definen nuestras decisiones, nuestros deseos que luego pueden concretarse en la acción. Allí se conciben todos los pecados que luego se cometen. Por eso Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5.28).

Por eso Dios, hablando contra el divorcio, por medio del profeta Malaquías dice: “Guardaos en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud”  (Malaquías 2.15b). Es en el corazón donde uno comienza a ser desleal con su esposa, y donde se comienza a codiciar a otra mujer.

En Marcos 7.21-23, Jesús dijo:

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen
1.       los malos pensamientos,
2.       los adulterios,
3.       las fornicaciones,
4.       los homicidios,
5.       los hurtos,
6.       las avaricias,
7.       las maldades,
8.       el engaño,
9.       la lascivia,
10.     la envidia,
11.      la maledicencia,
12.     la soberbia,
13.     la insensatez.
       Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”.

El profeta Samuel fue a la casa de Isaí a ungir a uno de sus hijos como futuro rey de Israel; cuando vio a Eliab, el primogénito, el profeta se impresionó positivamente. Pero Dios le dijo a Samuel:

“No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”  (1 Samuel 16.7).

En 1 Corintios 4.5, Pablo dice: “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios”. (Yo agrego: o su reprobación).


¿DE QUÉ COSAS DEBEMOS CUIDAR NUESTRO CORAZÓN?

Voy a mencionar estas 4 cosas, aunque hay más:

1.    Del pecado
2.   De la hipocresía
3.   Del orgullo
4.   De las raíces de amargura

  
1.   CUIDEMOS NUESTRO CORAZÓN DEL PECADO

En las bienaventuranzas Jesús dijo: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5.8).

Corazón limpio no es lo mismo que corazón puro. Ninguno de nosotros tenemos el corazón puro por naturaleza, pues todos somos pecadores, y cometemos pecados. Corazón limpio significa que cuando pecamos nos arrepentimos y limpiamos nuestro corazón confesando debidamente nuestros pecados. La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, si andamos en luz. Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1.7 y 9).

Debemos practicar la confesión de nuestros pecados: el abrir nuestro corazón a nuestro pastor, y a la persona que hemos ofendido. Debemos pedir perdón a nuestra esposa o marido cuando hay ofensas, heridas, o conductas indebidas. Aun es bueno confesar nuestras tentaciones, nuestras debilidades, pedir oración y protección. ¿Cuánto hace que no le confiesas a nadie tus pecados?
Volvamos a las sendas antiguas, a vivir en luz, en transparencia, a confesar nuestros pecados los unos a los otros, y a andar en luz.

Más aun, debemos aborrecer el pecado en nuestro corazón, nuestro propio pecado. Dios ama la justicia y aborrece la maldad (Salmos 45.7). Y Salmos 97.10, dice: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal”. En Romanos 12.9, Pablo nos dice: “…Aborreced lo malo, seguid el bien…”  Aborrecer es una palabra muy fuerte, y esta debe ser nuestra actitud interior, rechazar el pecado con todas nuestras fuerzas, repudiarlo en nuestro corazón.

 2.  CUIDEMOS NUESTRO CORAZÓN DE LA HIPOCRESÍA

Jesús les dijo a sus discípulos que se cuidaran de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía (Lucas 12.1).

La religión se presta muy fácilmente a la hipocresía. Mostrar en público que todo está bien cuando en realidad no es así. Los dones pueden seguir operando en nosotros, Dios nos puede seguir usando para bendecir a otros con la palabra, y aun con milagros; todo lo cual no es ninguna garantía de que estamos bien. Ser usado por Dios no significa ser aprobado por Dios. Recordemos los ejemplos de Balaam, Saúl, Jonás, Judas y otros; quienes fueron usados por Dios pero no fueron aprobados.

Hebreos 10.19, nos dice que tenemos libertad para entrar al Lugar Santísimo, pero en el v.22, nos instruye que nos acerquemos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia…

La primera condición para tener comunión con Dios es tener un corazón sincero, un corazón verdadero. Si estoy mal, es mejor decir: No estoy bien. He pecado. O, estoy resentido. Y no aparentar que todo está bien.

Esto está muy relacionado con el punto anterior. Pablo instruye a Timoteo que el amor nace de un corazón limpio, y esto a su vez está relacionado con una buena conciencia y de una fe no fingida (1 Timoteo 1.5). Y en el 1.19-20 habla de dos personas que hicieron naufragio en la fe por haber desechado la buena conciencia.

Y en 3.8-9, dice que los diáconos deben ser honestos, sin doblez… que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.

¿Qué es y cómo opera la fe?

-      Es un don de Dios (Ef.2.8)
-      Ese don nos llega por la palabra (Rom. 10.17)
-      Es fruto del Espíritu (Gál.5.22). No la podemos producir nosotros. Es un fenómeno sobrenatural.
-      Es un misterio (1 Tim.3.9)
-      Es una certeza absoluta, una convicción que solo el Espíritu de Dios lo puede producir en nuestro corazón (Hebreos 11.1)
-      Solo puede subsistir en nuestro corazón cuando mantenemos una buena conciencia. Por eso es tan importante atender a nuestra conciencia.

Cuando pecamos nuestra conciencia nos redarguye, nos insta a confesar nuestros pecados. Si la resistimos, el Espíritu Santo se apaga. Si desechamos la buena función de nuestra conciencia, en el momento menos pensado, corremos el riesgo de naufragar en la fe; perder la fe. Podemos seguir predicando y enseñando igual que antes, pero en el fondo de nuestro corazón ya no creemos lo que pregonamos. Exteriormente seguimos igual, pero vamos entrando en la esfera de la fe fingida.

Y poco a poco, la hipocresía, como levadura va leudándonos por completo. Nos volvemos duros con los demás. Ya no tenemos el gozo de servir a Dios y a la iglesia. Entramos en una rutina religiosa. No fluye el amor que nace de un corazón limpio, de una buena conciencia, y de fe no fingida. Y podemos deslizarnos a males mayores.

La hipocresía nos puede llevar a un estado letal del que no podremos volver.

Si percibimos que nos estamos deslizando hacia la hipocresía, es urgente que tomemos el camino de la sinceridad, el arrepentimiento, la confesión, el abrir nuestro corazón a alguien, y clamemos a Dios por misericordia y salvación.

 3.  CUIDEMOS NUESTRO CORAZÓN DEL ORGULLO

Nuestro querido hermano Keith Bentson solía decir: ‘Dios tiene afinidad con los humildes, se siente cómodo con ellos’. Seguramente su convicción se basaba en versículos como los que siguen:

Isaías 57.15: (Es uno de los versículos más preciosos del A.T.)

“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”.


Isaías 66:1-2:

“Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde esta la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?
Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

Por otro lado la Palabra también declara que “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4.6; 1 Pedro 5.5b).

Quizás no haya pecado más sutil, y a la vez más afín a nuestra naturaleza humana que el orgullo. Es muy fácil envanecernos aun sin darnos cuenta.
- Con cuanta facilidad criticamos al ausente. Sin decirlo estamos dando a entender     
   que yo no soy como esa persona a la que estoy criticando.
- Qué fácil es ser sabios en nuestra propia opinión.
- Cuán rápidamente nos vuelven a surgir celos, ambiciones personales, envidias, ¿qué son? sino orgullo.
- El sentirnos importantes; el esperar reconocimiento, el desear ser elogiados     
   públicamente, el querer ocupar los primeros lugares, etc.

El orgullo es algo innato en nosotros. Es herencia de Adán. La humildad es la primera virtud que debemos procurar y aprender. Es la primera de las bienaventuranzas que Jesús enseñó: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5. 3).

El Señor no nos condena por ser orgullosos, él nos llama a humillarnos, a aprender de él. Jesús dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…” (Mateo 11.29).

La humildad no se aprende de una sola vez, sino cada día, en cada situación o circunstancia, en cada relación, en cada nuevo escenario. Los actores van cambiando cada día, y a cada momento. En cada nuevo momento debemos humillarnos otra vez, y otra vez, y otra vez.

El problema no es el otro; soy yo. No puedo manejar el corazón del otro, sino solo el mío. Ante mi esposa/o, ante mis hijos, ante mis compañeros de ministerio, ante el mayor que yo, ante el par, ante el menor. Ante el bueno, ante el malo; ante el que me elogia, ante el que me desprecia, ante el que maldice, ante el que me bendice, debemos  humillarnos. No nos humillamos ante los hombres, sino ante Dios. No buscamos agradar a los hombres, sino a Dios. Dios da gracia a los humildes.

Debemos humillarnos ante la adversidad, y declarar que todo está bien (no con los labios sino con el corazón). Debemos humillarnos más aún ante la prosperidad, ante el éxito, y atribuirle en nuestro corazón toda la gloria a Dios.

Hay un lugar donde debemos cultivar la humildad, es ante el trono de Dios. En el lugar santísimo. En el lugar secreto, vaciarnos de toda pretensión, de todo reclamo, de toda vanagloria. Humillarnos, humillarnos y humillarnos. Reconocer que toda gloria, honra, sabiduría, victoria, riquezas, son de él, por él, y para él. Vaciarnos, vaciarnos y vaciarnos. Besar el suelo, besar el polvo, y reconocer que solo somos polvo de la tierra, y que todo, absolutamente todo es por su gracia. Gracia pura, gracia de Dios. Y allí, y recién así, Dios nos da su gracia. Y de su plenitud, tomamos todos, gracia sobre gracia. Amén.

4.  CUIDEMOS NUESTROS CORAZÓN DE RAÍCES DE AMARGURA

Hebreos 12.15
      
    “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios;
    que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe,
    y por ella muchos sean contaminados”.

El tema aquí es la raíz de amargura

“Mirad bien” en griego es “episkopeo”. Tiene la misma raíz que “epíscopo” (obispo). Significa vigilar, supervisar, cuidar bien.

“alguno”. Es algo personal, de cada uno.

“deje de alcanzar la gracia de Dios”. Es algo serio, puede ser grave, un estorbo por el que dejemos de alcanzar la gracia de Dios.

“brotando” = aflore, retoñe, rebrote…

“por ella muchos sean contaminados”. Aunque en principio es algo personal, luego contamina a otros en la comunidad.

Si no se lo arranca completamente esa raíz de amargura, persistirá y crecerá.
¿Cómo descubrir si tenemos alguna raíz de amargura en nuestro corazón?

Testimonio personal.

El Salmo 16.11, dice: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.

El diagnóstico:
Descubrí que no tenía esa plenitud de gozo, esa delicia permanente en su presencia.
Pedí al Señor insistentemente que examinara mi corazón. Y él me mostró que tenía raíces de amargura en mi corazón, por causa de situaciones conocidas por todos nosotros.

El tratamiento:

Pregunté al Señor: ¿Cómo se arrancan esas raíces de amargura?
-      No juzgar a la personas, ni juzgar las intenciones de ellos; ambas cosas le corresponden solo a Dios.
-      Nosotros solo podemos juzgar las acciones pecaminosas de las personas y/ o sus errores doctrinales.
-      No hablar mal de esas personas. En el lugar apropiado, y con las personas apropiadas, si fuese necesario, podemos hablar de sus errores doctrinales.
-      Confesar el pecado de haber juzgado a las personas y sus intenciones.
-      Pedir perdón a Dios.
-      Pedir a Dios su trato profundo en nuestro corazón hasta que tengamos el testimonio de Espíritu que Dios limpió nuestro corazón de toda raíz de amargura. (En mi caso, me llevó casi una semana de trabajo profundo de Dios en mi corazón).
-      Amar a esas personas. Decidir respetarlas, y asumir las diferencias que podamos tener. Orar por ellos y bendecirlos.
-      Mantener la comunión cuando no hay pecado personal que reprocharles.
-      No podemos forzar una unidad de gobierno cuando no hay unidad doctrinal.
-      Velar siempre sobre nuestro corazón, no permitiendo que rebrote ninguna raíz de amargura.
  
¡Abrámonos a Dios! con las palabras del salmista: (Salmo 139.23-24)

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos;
y ve si hay en mí camino de perversidad,
y guíame en el camino eterno.








A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...