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Mostrando entradas de septiembre 23, 2014

EL OBRERO Y SU VISIÓN Ivan Baker

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Debemos ahora hablar del obrero y su visión, como algo indispensable para su preparación espiritual y la eficacia de su función.
Un discípulo sin visión es un discípulo anormal. Por su puesto, esta anormalidad sería menos admisible en un obrero del Señor.
Cuando digo visión, me refiero a un llamado de Dios – un llamamiento celestial, esa comisión divina que nos levanta más allá de la mera experiencia: que me salvé, que oro, que leo la Biblia, que me congrego, que asisto a las reuniones, que formo parte del grupo tal o cual. Mucho más allá y muy sobre esto hay un llamado, una visión celestial.
Es la visión celestial que nos ayuda a no perdernos entre una multitud de conceptos y preceptos cristianos, de acciones y obras espirituales, de reuniones y actividades; es algo que nos levanta para hacernos mirar las cosas de Dios por los ojos de Dios, como si estuviéramos mirando todo sentado a su lado, compartiendo sus pensamientos, su expectativa y su emoción.
Cuando el Espíritu Santo implanta …

EL CONOCER A DIOS Jorge Himitian

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Juan 17.3 
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.
En su primera carta, el apóstol Juan habla a los “hijitos” recordándoles que sus pecados han sido perdonados; a los jóvenes les dice que son fuertes y que han vencido al maligno. Pero a los “padres”,  a los más maduros en la vida espiritual, les manifiesta que ellos “han conocido al que es desde el principio”.
Oír su voz: 
Existe una familiaridad en la relación con y un reconocimiento de su voz que sólo se adquiere con la madurez. Cristo dijo: “Mi ovejas oyen mi voz”. Es interesante que no dijo “mis corderos”, ya que el cordero sigue a la oveja, aún no conoce la voz del pastor. La oveja, en cambio sigue al pastor porque conoce su voz. En la medida que vamos creciendo vamos aprendiendo a distinguir la voz de Dios, pues vamos cultivando nuestra relación con él.
Ser niños: 
Mateo 11.25-27 “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a q…