COSAS EN LAS QUE NO DEBEMOS DETENERNOS EN EL AÑO 2015 Oscar Gómez



I- NO DEBEMOS DETENERNOS EN TRATAR DE COMPRENDER LOS TIEMPOS QUE VIVIMOS. SI ALGO ENTENDEMOS BIEN Y SI NO, SEGUIR ADELANTE.

 “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” 
                                                                                         (Hechos 1: 6 al 8)

Esta es una de las cosas que más nos detienen. Querer saber, estar intrigados en los cambios políticos, sociales y económicos del país. Muchos cristianos se paralizan en su fe y misión al leer las noticias que diariamente difunden los medios de comunicación. Enterarse no está mal, sí preocuparse. Ya sabemos que cada año hay que seguir trabajando, cuidar lo que tenemos y procurar compartir con los demás. Jesús nos dijo: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad” Dios sabe todas las cosas

II- NO DEBEMOS DETENERNOS EN LOS OFRECIMIENTOS DE ESTE MUNDO

“Cuando los habían llevado fuera, uno le dijo: “Huye por tu vida. No mires detrás de ti y no te detengas en ninguna parte del valle. Escapa al monte, no sea que perezcas”  (Génesis 19:17)

Ver 1° Juan 2: 15-17 y 2° Timoteo 4:10

Fascinar significa atraer, impresionar mucho a una persona o a alguien. Admirar exageradamente. Sugestionar, obnubilar. Esto fue lo que le sucedió a Lot, el sobrino de Abraham.
Como hijos de Dios nuestro deber es amar al Señor y las cosas de su reino; no detenernos en los ofrecimientos que este sistema en bancarrota nos ofrece. Invertir en el mundo es como tener ahorros en un banco que está a punto de quebrar. ¿Quién pondría dinero allí?
Si hemos nacido de nuevo y tenemos la naturaleza de Dios seguramente el mundo no nos deslumbrará.

III- NO DEBEMOS DETENERNOS EN NUESTRAS PENAS Y DOLORES.

Mateo 16: 21-24
Satanás a través de estas cosas quiere demorarnos. Debemos ser como las "centrales hidroeléctricas" que transforman el agua en energía.

Necesitamos transformar:

-El problema en fuerza viva.

-La crisis en mayor compromiso.

-La adversidad en acciones para Dios.

-La escasez material en sacrificio.

-La poca en salud en ministrar dones a los demás. Orar por los enfermos.

-El poco tiempo en esfuerzo.

-Las penas en frutos.

-Las lágrimas en ríos del Espíritu Santo.

-Las carencias afectivas en amor por los demás.

-En dolor en compasión profunda.

IV-NO DEBEMOS DETENERNOS EN LAS COSAS QUE NO SON ESENCIALES

¿Qué es esencial en el reino de Dios? La buena relación con Dios, las relaciones de coyunturas, el funcionamiento de los grupos caseros, ganar nuevos discípulos y extender el reino de Dios. Otra cosa que venga a la mente, aparte de lo mencionado, NO ES ESENCIAL, puede ser importante pero si no está no afectará en lo más mínimo el desenvolvimiento de la obra.
Haga una lista de los programas y actividades de su iglesia y se dará cuenta de la cantidad de cosas que NO SON ESENCIALES.
REITERO LO QUE ES ESENCIAL (para que no quede duda alguna):
Que nuestra comunión con Dios sea constante
Que los vínculos entre los discípulos sean firmes y estrechos
Que los grupos familiares cumplan con su función,
Que cada uno discipule y
Que nos dediquemos a la misión.

V- NO DEBEMOS DETENERNOS EN LAS “TRES TRAMPAS” DEL DIABLO.

Jorge Himitian nos habló hace muchos años atrás de las tres trampas del diablo:

1°  La trampa de los discípulos. Enredarnos en sus conflictos olvidándonos del resto de la gente.

2° La trampa de la localidad. Esto es predicar y hacer la obra solamente en nuestra ciudad de residencia.

3° La trampa de la nación. Quedarnos en nuestro país sin pensar en otras naciones que necesitan el testimonio del evangelio.

Debemos abrirnos paso entre los discípulos, nuestra localidad y la nación. No detenernos sino avanzar en el cumplimiento del plan supremo de Dios.

CONCLUSIÓN:

1. Aceptar que Dios conoce todas las cosas.

2. Buscar ser llenos del Espíritu Santo.

3. Saber que el mundo “presentó quiebra” por tanto no tenemos que invertir nada en él.

4. No tenernos lástima.

5. Dedicarnos a las cosas esenciales.

6. No caer en las “tres trampas” que nos tiende el enemigo.

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