LA DIPLOMACIA DEL CRISTIANO 2° Parte Oscar Gómez

                    

Cualidad indispensable en las relaciones hermanables

Antes que nada quisiera mencionar la definición de Oswald Sanders sobre diplomacia: “La diplomacia es la capacidad de manejar situaciones difíciles especialmente cuando involucran personas de culturas diferentes, y ciertamente de opiniones diferentes”

En el tema anterior dijimos que la diplomacia del discípulo es una virtud concedida por el Espíritu Santo, no se aprende en la carrera de Relaciones Exteriores o en un curso de protocolo”

                         ALGUNAS CONSIDERACIONES

·      Por falta de diplomacia podemos tomar una decisión correcta y llegar a su desenlace mediante mecanismos incorrectos. (Gritos, ofensas, indiferencia, no escuchar al otro, enojos, etc.)

·      Hay conflictos que ameritan varias reuniones hasta reconciliar las partes.

·      La triste y a veces escandalosa realidad de la Iglesia, con sus divisiones y partidismos se debe básicamente por no ejercer el rol de embajadores.

·      La iglesia debe ser una embajada de paz en el mundo, pero una paz que no negocia la verdad, no se mezcla, ni se rebaja, porque si lo hace se convierte en una institución más.

·      Muchos casos podrían haberse solucionado con un poco de tacto y diplomacia.

·      Escuchar atentamente las “dos campanas” o versiones antes de resolver un asunto.

·      En conflictos serios será necesaria la intervención de un mediador que pueda agotar todos los instrumentos posibles para su solución.

·      Cualidades del embajador de Cristo:
                                   Paciente
                                   Buen oidor
                                   Carácter templado
                                   Amante de las personas
                                   Conocedor de Dios
                                   Que brinde consolación

·      El embajador en Cristo entresaca el error de la persona en sí. Si alguien le falló no le dice “Sos un desleal” sino “Tu actitud fue desleal”, y ciertamente hay una gran diferencia.

·      El cristiano que ejerce la diplomacia mira la cuestión en perspectiva, no desde el “microclima” del problema.

·      El cristiano diplomático es ágil y casi siempre llega a buen puerto en la solución de los conflictos.

¡Señor haznos verdaderos embajadores de tu Reino, que no falte la diplomacia del Espíritu en todas las relaciones de tus hijos. Reconocemos que la Iglesia es una embajada de paz en el mundo y queremos actuar en consecuencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús!













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