DISTINTAS CLASES DE OBJETIVOS Oscar Gómez

    


           
 Objetivo es el lugar o punto en que termina una carrera. Final que se dirige una acción u operación.





1.- El propósito de los objetivos.

Para lograr una visión más amplia de la obra cristiana se requiere establecer objetivos. Debemos vivir y servir al Señor con ellos, definiendo metas. 

            a- Personales (Ej. Ordenar mi tiempo, mejorar en el trabajo)
        b- Familiares (Ej. Mejorar la comunicación, observar el aspecto afectivo)
           c- En el servicio a Dios (Ej. Ganar y formar discípulos, ser parte la misión)

2.- Los objetivos deben cooperar con el cumplimiento de la visión.

Es necesario expresar objetivos de manera tangible y práctica, es decir que se puedan alcanzar  y realizar. Se trata de objetivos que puedan cumplirse por la vía de la dedicación, el trabajo y la acción, no meramente un sueño.
¿Cuáles son los objetivos  de la iglesia, del grupo casero y de mi vida? ¿Qué pasos prácticos estoy siguiendo para su concreción?

3.- Los objetivos son empresas de fe.

Las metas para los discípulos de Jesús son “empresas de fe”. No limitemos nuestros planes a lo que la razón o la realidad indican que se puede hacer, tengamos un margen de fe, dejemos obrar a Dios. Esto es lo que nos distingue de los demás, del mundo secular.
"Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos, por la potencia de él que obra en nosotros..." (Ef 3:20).
Habrá que afrontar la cruda realidad que muchas veces indica que los objetivos propuestos son una locura. Debemos seguir adelante en fe. Un principio: La fe abre los ojos espirituales “No te dije que si creyeres verás la gloria de Dios”
"Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Marcos 9:23).
Dios honra los hombres y mujeres que trazan sus objetivos en fe, en oración, en ayuno, y avanzan hacia el futuro sabiendo que Dios está preparando el camino, si el plan es según su voluntad. No olvidemos que Él siempre excede cualquier cosa que planeamos hacer bajo Su dirección.

4.- Los objetivos definen la acción.

El propósito de los objetivos es definir la acción, poner manos a la obra, motorizar al discípulo. Una visión viene a ser efectiva únicamente cuando es trasladada a la acción, de otra manera queda en el ámbito de la ilusión. Algunas metas importantes podrían ser: incrementar el tiempo con Dios, ganar y formar un discípulo, terminar la casa, etc.

5.- Los objetivos no deben ser imprecisos.

Tenemos que cubrir la falta de pensamientos concretos y claros. Si nos preguntan ¿Cuál es tu objetivo en Dios?   Y respondemos "Glorificar a Dios" ¡Eso es maravilloso! Pero ¿Cómo sabrás cuando hayas glorificado a Dios? ¿Qué acción o resultados validarán el hecho de que le glorificaste? Por supuesto que es algo maravilloso glorificar a Dios. Pero cuando hablamos de metas no estamos hablando de valores subjetivos e indefinibles que nos dejan conceptos nublados e imprecisos.
Se trata de una acción práctica que se pueda medir. Por ejemplo si el objetivo es establecer una comunidad de discípulos este año en alguna ciudad aledaña satisface plenamente el criterio para una meta. No es abstracta, sino clara, y se podrá medir. Los objetivos deben ser:

        Medibles (no que existan solo en el mundo de los sueños);
        Medibles Tangibles (No abstractas);
        Comunicables (No imprecisas, sino con ideas claras);
        Alcanzables (Cuantitativas, no de ideales inmensurables);

Una vez que Dios nos dio una visión, debemos ir a Él y decirle: "Señor, ¿qué pasos debo tomar a fin de hacer que esta visión encuentre fiel cumplimiento?"

Siempre los objetivos propuestas o las indicaciones del Espíritu Santo tienen que concordar con la Palabra de Dios, si no consultar con los hermanos mayores en la fe.

Debemos sentarnos y escribir los planes, tranquilos, reflexionando en lo alcanzado y no alcanzado, con autocrítica (criticarme a mí mismo) deseos de cambiar, progresar, mejorar y crecer.

6.- Prioridades en los objetivos propuestos.

No estar envueltos en tantas cosas a la vez. Muchos objetivos diferentes consumen tiempo y energías.. Nadie puede atender apropiadamente muchas actividades. Pablo dijo: "Pero una cosa hago" (Fil 3:13). Podríamos decir: "Estas veinte cosas hacemos..." Hacer demasiadas cosas simultáneamente resultará en la proliferación de la mediocridad, logrando poco o tal vez nada. El problema que afrontan muchos cristianos es que están haciendo demasiadas cosas a medias o ningunas, más bien que unas pocas con excelencia. Harían mejor si se aplicaran a la ejecución de unas pocas cosas bien definidas y planificadas.

Dios está buscando hombres y mujeres a quienes pueda comunicar su visión y propósito, obreros que puedan trasladar esa visión y propósito en objetivos de acción. Hombres que puedan clasificar tales acciones en orden de prioridad razonable, secuencia lógica, y que salgan al campo de labor a ponerlas en ejecución. Levantarse hacia un nivel completamente nuevo en la obra de Dios. Tal vez nos invadió el desánimo o no sepamos cómo comenzar. Tomemos los principios bíblicos hacia el logro y salgamos adelante por fe. Esperemos grandes cosas, y según nuestra fe así sucederá.


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