13 ENEMIGOS DE LOS OBJETIVOS 1° Parte Oscar Gómez





Al proponerme objetivos en Dios habrá enemigos que nos incitarán a abandonarlos. Nos corresponde conocerlos.


1.- Satanás.

Este es el principal enemigo de todo proyecto que tenga por finalidad el avance del reino de Dios. El diablo desplegará todo su arsenal en su contra. No olvidemos que nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados y potestades, contra huestes espirituales de maldad que residen en los lugares celestes.

2.- La naturaleza de pecado y las acciones pecaminosas.

La naturaleza que recibimos de Adán está enemistada con Dios y sus propósitos. También los actos de pecado no confesados son un obstáculo en la realización de las metas propuestas, ya que debilitan la conciencia, apagan la fe y restringen al cristiano. El que quiera servir al Señor conforme a los objetivos planteados deberá crucificar la carne con sus pasiones y deseos.

3.- El sistema del mundo.

Estamos inmersos en un sistema donde predominan los antivalores, normas anticristianas de vida. Este sistema nos quiere envolver a fin que sigamos su corriente. La afición por el dinero y el confort desmedido y la búsqueda de placer a toda costa procurarán desbaratar los objetivos del cristiano. La recomendación apostólica es: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo, el que ama al mundo el amor del Padre no está en él”

4.- La pereza.

Acá nos encontramos frente a una bacteria mortal, paralizante, que no respeta edad ni condición social. El Señor no se dejó dominar por ella, sabía que la misión demandaba intensidad, no quietud. “Andando Jesús…” fue la constante  de su ministerio.    La pereza manifiesta pasividad, quietud, excesiva lentitud, letargo tanto físico como espiritual. Cuando esto nos invade es señal que algo no está bien en nosotros. “En lo que requiere diligencia, no perezosos; sino fervientes en espíritu sirviendo al Señor” Romanos 12:11. Debemos vacunarnos contra la pereza como lo hizo Jesús si es que deseamos ir por más en el reino de Dios.

5.- La ignorancia.

Muchos no se proponen objetivos porque no se les ha enseñado a hacerlo. Les dijeron que a la iglesia se viene a pedir la bendición, que le oren, pero no se les formó una conciencia de obreros, de gente de propósito. En una oportunidad Jorge Himitian dijo que nuestra sociedad es una mezcla de rebeldía e ignorancia.  Así describe Dios la ciudad de Nínive “¿y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales? Jonás 4:11. Seamos discípulos apercibidos, conocedores de los propósitos de Dios.

6.- La rutina malsana.

¿Qué es la rutina malsana? Hacer siempre lo mismo sin evaluar si estamos en el camino correcto y haciendo lo que Dios quiere. Rutina malsana es ajustarme a una serie de programas y actividades que terminan en el tedio y la desazón. No obstante, hay buenas rutinas que sí debemos adoptar: la oración, las relaciones serias y con propósito, extender el reino de Dios, predicar el evangelio, etc.

7.- El ostracismo religioso.

Ángel Negro dice que no debemos ser como el avestruz que esconde su cabeza. El ostracismo religioso no arregla nada. Según el diccionario ostracismo es  el aislamiento voluntario o forzoso de la vida pública que sufre una persona. No olvidemos que Dios nos llamó a cumplir un rol protagónico en nuestra sociedad. Al establecer objetivos en Dios debo estar “de cara a la gente”.

(.....Continuará)


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