TIEMPO DE COSECHA Ángel Negro

ENCUENTRO NACIONAL DE PASTORES Y ESPOSAS                          “TIEMPO DE COSECHA”
San Luis, 11 al 13 de octubre 2014

  

Lucas 4.1-4; Juan 4.27-42   
                                                                            
Al terminar una reunión de obreros, me pidieron que diga algo para cerrar la misma.
Me vino una inspiración del Señor que él ponía delante nuestro tres desafíos:

1)   Nuestra generación: Ayudarnos entre nosotros para ser conformados a   la imagen de Jesús. Amonestarnos corregirnos, alentarnos.
a) Por la información, b) La formación, c) La transformación por el E. S.

2)    La próxima generación: Transmitirles todo el legado, todo el patrimonio, todo lo que el Señor nos reveló, a nuestros hijos, discípulos,                         matrimonios jóvenes,  adolescentes y jóvenes solteros.

3)   Los que no conocen al Señor: Evangelizar a “la gente” para que todos alcancen la gracia del Señor, entren al reino de Dios y sean formados a la imagen de Jesús.

Pero para cumplir con los desafíos que el Señor nos presentó, inevitablemente tenemos que pasar por dificultades, trabas, pruebas, pero sobre todo, tentaciones.

Jesús, antes de comenzar su ministerio fue puesto a prueba.
  Todo hombre y mujer de Dios pasa por pruebas y tentaciones.

v.3-4 “Y el diablo le dijo: Si eres hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió, diciendo: Está escrito: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”.


1-     La 1ª prueba o tentación que todos pasamos, es la de las prioridades.
Comer, es prioritario en la vida.
       Jesús le puso orden a las prioridades diciendo:
      “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”.

      Jesús dijo: Hay cosas que anteceden, a lo que los hombres llaman prioridades.
       No desechó el pan, lo puso en su lugar. “No solo de pan vive el hombre”.
      
      ¡Come Maestro! le dijeron los discípulos:
Jesús les dijo: Yo tengo una comida que comer, que ustedes no saben.
Puso las cosas en su lugar.
Puso en práctica: “No solo de pan vivirá el hombre”.

Tengo una comida que ustedes no saben: ¿Qué nosotros no sabemos?    ¿Cuál es la comida oculta?
¿Cuál es la comida secreta de Jesús? ¿Qué come Jesús?
¿Quién le trajo, dónde está? 

¡Jesús no comió pan ese día, para comer gente! 
¡Eso es vivir según las prioridades!

Hoy mi comida secreta son: Samaritanos.
Mi prioridad es: Samaritanos.

Cuál fue el resultado de vivir según las prioridades de Dios:
v.39 “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron...”.
v.41 “Y creyeron muchos...”.
v.42 “sabemos que verdaderamente éste es el salvador del mundo, el Cristo”.  Creyeron y se convirtieron.

¿Cuál es tu comida secreta, tu comida prioritaria?
Mi comida es hacer la voluntad del que me envió. El Padre.
Mi comida es gente.
Para alcanzar a la gente así como Jesús alcanzó a los samaritanos hacen falta dos cosas que se desprenden del pasaje:

1) Negación a lo lícito, privilegiando las prioridades de Dios.
    ¡Come Maestro!
    Tengo comida.  No me den otra.
    ¡Es lícito comer! Sí, pero No todo conviene.
    Ahora lo lícito son los samaritanos. Ellos pasaron a primer plano.

2) Tener hambre de gente.
     ¿Cómo se puede tener hambre de gente?
     Para tener hambre de gente, hay que ver lo que otros no ven. Hay que ver la comida, la comida entra por los ojos.
   “Yo tengo una comida que comer que ustedes no saben, no la conocen, NO LA VEN”.
¿No la vemos? ¿Por qué no la vemos?

Jesús se los dijo:  POR  negligencia, por indolencia, por flojera,
-ACASO, no son ustedes los que dicen: “Faltan 4 meses para la siega”. Este era un dicho popular para no hacer las cosas.
 “Tu y yo tenemos muchas cosas entre manos, que no nos deja ver que la gente esta lista para ser cosechada.
En la práctica uno se da cuenta que para ver, hay que poner interés y ser diligente.

¡Dios nos de hambre de gente!
Todos nosotros sabemos lo que son las prioridades:
¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Todos nosotros sabemos que el alma antecede a ganar el mundo.
Pero:
¿Es más importante la palabra de Dios que las cosas que tenemos que hacer?
¿Es más importante la samaritana que las 99? La vida se nos va con las 99.
¿Es más importante hacer la voluntad de Dios que comer?
Jesús dijo: v.34 “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe así su obra”. Y seguido a esto dijo: Los campos están listos...
¿Hay algo más lindo en el mundo que la gente?
Hay un texto nacido en el infierno:
El nacido en el cielo dice:

Elijamos la gente. 

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