LO QUE NOS DEJÓ EL ÚLTIMO DOMINGO Oscar Gómez

                 



    Desde muy temprano el calor se hizo sentir en Rosario, no obstante los hermanos se congregaron fielmente para adorar al Señor, tener comunión y ser edificados con la palabra de Dios.

   Comenzamos con canciones que declaraban la victoria del Señor y su señorío sobre la creación. “Celebraremos con júbilo”, “Todo Poder le fue dado en el cielo y la tierra” y otros, llenaron de algarabía y gozo a toda la iglesia. En medio de la alabanza hubo una palabra de parte del Señor donde nos recordaba que El es especialista en los imposibles, que no hay cosas que estén definitivamente cerradas o perdidas. Así como abrió el mar rojo cuando ya no había expectativas de sobrevivir, Dios puede revertir toda situación difícil de nuestras vidas.

   Fue una reunión atípica porque se proyectó un mensaje poderoso de Carlos Annacondia a la iglesia. En primer lugar nos dijo que si nos disponemos a ayunar y orar algo va a pasar en nuestro país. Lo mejor que podemos hacer en este tiempo es orar por otros, por sus necesidades. Preguntó a los presentes: “¿Podemos estar de fiesta cuando hay gente que quiere quitarse la vida?” “Algo no está funcionando bien entre nosotros”.

   Como pasaje central citó Mateo 25: 34 al 40

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”

   Carlos recordó que en la década de los 80 había cristianos predicando en el obelisco, en la avenidas y en los parques más importantes de Buenos Aires, la iglesia salía de los templos a las calles con el mensaje de Jesús; pero hoy ha dejado un espacio vacío. Con mucho énfasis advirtió “Si no vamos a ellos, ellos vendrán por nosotros”, y agregó “la gente sabe cuando alguien viene de parte de Jesús a tenderle una mano”

   Nos instó a reflexionar, volver a las sendas antiguas y poner por obra la Palabra del Señor. En las manos de la iglesia está una Argentina cambiada y renovada. Es tiempo de invertir en el reino para que muchas almas puedan ser salvas. Con mucho énfasis y carga del Espíritu Santo nos exhortó a “cerrar los capítulos abiertos de nuestra vida”, haciendo alusión a las cosas que todavía no hemos arreglado con los demás, sean hermanos, parientes, esposa, esposo, hijos u otros colegas del ministerio”.

   Para terminar aclaró que somos reyes y sacerdotes para Dios, pero para los hombres simplemente siervos. Apocalipsis 1:6


























 
                    























Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ