PASTOREO DE PASTORES Jorge Himitian





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os pastores además de ser pastores somos ovejas. Todos necesitamos un pastor para ser edificados, ayudados, cuidados, protegidos y aconsejados. Necesitamos que alguien nos cubra en oración, sepa cómo estamos y nos pastoree personalmente. Somos humanos; tenemos conflictos personales, matrimoniales, familiares. Sufrimos tentaciones, tenemos debilidades, cometemos pecados. Necesitamos ser aconsejados, corregidos y amonestados a fin de ser santificados y crecer en estatura espiritual. Esta es una de las responsabilidades recíprocas que tenemos en el Consejo de Pastores. Ninguno debe estar solo. Los miembros del cuerpo se preocupan los unos por los otros.

Desafíos con que se enfrentan los pastores y líderes de hoy

En primer lugar, ser ejemplos de la grey. No es suficiente predicar o enseñar, sino ejemplificar con nuestro carácter y conducta lo que enseñamos. Finalmente la gente no va a seguir lo que les decimos sino lo que hacemos. Debemos poder decirles: sean imitadores de mí, como yo de Cristo.
Nuestra segunda responsabilidad es cooperar con el Señor en la edificación de una Iglesia santa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante. Para ello debemos predicar toda La Palabra de Dios, enseñar todos los mandamientos, sin omitir ninguno. Debemos proclamar toda la verdad, elkerigma, y guiar a cada discípulo a vivir lleno del Espíritu Santo.

Los valores del Reino de Dios

Aunque hay honrosas excepciones. Hoy todos hablan del Reino pero, ¿de qué modo este baja a cada uno de los que dicen ser creyentes? Hay una única manera: cuando cada persona acepta a Jesús como el Señor de su vida, el Señor de sus bienes, de su dinero, de su cuerpo, de su tiempo, de su conducta. Muchos han aceptado a Jesús como Salvador, pero no como Señor. Van a la iglesia, cantan, quizás están en el ministerio de la alabanza, o tienen alguna otra responsabilidad como la escuela dominical, la radio, el ministerio juvenil, etc., pero mienten, tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio, dicen malas palabras, ven pornografía por Internet. Son avaros, egoístas, violentos en la casa con la esposa o con los hijos. Necesitamos llevar a cada uno a experimentar a Jesús como Señor y dueño de sus vidas, y desde allí transmitirles los valores del Reino.

Impactando a una sociedad secularizada

 Hay tres palabras que definen muy bien dónde debemos poner nuestro acento en una sociedad secularizada: calidad, unidad y cantidad. La gente no quiere oír meras palabras. Quieren ver a Jesús en nosotros. Calidad es ser como Jesús, amar como Él, servir como Él, vivir como Él. Dios nos ha llamado a ser uno con todos nuestros hermanos en Jesús: “Que todos sean uno… para que el mundo crea”. También debemos crecer numéricamente. Sí, Dios quiere cantidad, pero con calidad y en unidad. ¡Podemos imaginarnos el impacto en la sociedad si la Iglesia llega a ser una, santa y multitudinaria en cada ciudad! El gran desafío hoy es crecer en estas tres direcciones.

Mi convicción no se fundamenta en una idea mía sino en la palabra eterna de Dios. Está escrito y se cumplirá: “La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 2.14). Estoy plenamente convencido que Él es poderoso para hacer todo lo que ha prometido en Romanos 4.21.


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