LA PROSPERIDAD DEL ALMA Oscar Gómez





    

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3° Juan 1:2)

Juan comienza su tercera carta con un anhelo de prosperidad, la Biblia de Jerusalén lo traduce así:

Pido, querido, en mis oraciones que vayas bien en todo como va bien tu alma y que goces de salud”

La gente, por lo general, busca prosperar en todas las cosas que emprende, sea estudio, carrera, empresa, negocio, etc. Fundamentalmente esta prosperidad está enfocada hacia lo material.
La salud física es otra área que comúnmente las personas cuidan. Por supuesto, estas cosas están muy bien, es natural que así sea. Sin embargo, en ese tren de progreso y de bienestar muchas veces nos olvidamos de algo tan importante que es nuestra alma. Predicar el progreso económico sin medida y sin condiciones, no teniendo en cuenta el progreso interior es una doctrina falaz.

                 “Así como prospera tu alma”

·       Definición de prosperidad
 Curso favorable de las cosas; éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre pero en una instancia significativamente mejor a lo que se podría haber esperado, es decir en forma abundante.
Próspero se compone de pro=delante y spei=esperanza
Pro-spei= Que tiene la esperanza delante, que recibe aliento en el porvenir. tsaleaj (j'lex), «triunfar, prosperar». Este vocablo se encuentra tanto en hebreo antiguo como moderno. Aparece unas 65 veces en el texto del Antiguo Testamento.
     
·       El alma

     “Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1° Tesalonisenses 5:23)

 Es una de las partes que componen al ser humano. Por eso se dice que es “tripartito” es decir que tiene tres partes en una sola persona.
Podemos decir que se halla en nuestro interior. Algunos estudiosos dicen que en el alma residen los sentimientos, las emociones, la mente o intelecto y la voluntad.

Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 

Watchman Nee define al alma de la siguiente manera: “Es el órgano, en el hombre, para el pensamiento, la voluntad y la emoción.

      6 ELEMENTOS QUE HACEN PROSPERAR EL ALMA

I- Amar la verdad y ser hospitalario

Por estas cosas prosperaba Gayo.  (3 al 8)

“Grande fue mi alegría al llegar los hermanos y  dar testimonio de tu verdad, puesto que vives según la verdad. No experimento alegría mayor que oír que mis hijos viven según la verdad. Querido, te portas fielmente en tu conducta para con los hermanos, y eso que son forasteros. Ellos han dado testimonio de tu amor en presencia de la Iglesia. Harás bien en proveerles para su viaje de manera digna de Dios. Pues por el Nombre salieron sin recibir nada de los gentiles.  Por eso debemos acoger a tales personas, para ser colaboradores en la obra de la Verdad” (B.J.)

II- Obedecer la Palabra de Dios

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;
El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”
Salmo 19: 7
       
A través de la Palabra del Señor nos convertimos.

     “Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad (mansedumbre) la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas” Santiago 1:21

 Hebreos 4: 12 La Palabra de Dios es lo único que puede traspasar el alma.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, y las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”

III. Comprender que el alma es más valiosa que el mundo entero.

Marcos 8:36

“Porque ¿qué aprovechará el hombre, si ganare todo el mundo, y  perdiere su alma?

El alma es más valiosa que todo el mundo. Tenemos un tesoro inigualable en nuestro interior que debemos salvar, cuidar y hacer prosperar.
¿Cuánto vale una persona? Cualquier ser humano tiene más valor para Dios que el mundo entero.

IV. Amar al Señor con intensidad

Marcos 12:30

     “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento”

Si queremos que nuestra alma progrese amemos al Señor sin reservas, “con toda tu alma”, es decir con la voluntad, sentimientos y pensamientos puestos bajo su gobierno, enfocados y rendidos Él.
Volvamos a amar al Señor como al principio. No dejemos nuestro primer amor.

V. Practicar la comunión con los hermanos.

Hechos 4:32

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común”

  Nuestra comunión con los hermanos no es solo un acto presencial una o dos veces en la semana. Ser “un alma” con ellos es la voluntad del Señor. La unidad con el cuerpo de Cristo no se basa en reuniones o encuentros esporádicos, es permanente, estamos unidos las 24 horas. La cuestión es de “corazón a corazón”. Esto implica tener un mismo sentir, hablar lo mismo, compartir los mismos valores del reino, etc.

VI. La necesidad de anclar el alma.

Hebreos 6: 18 al 20

“para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,  donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”

¿Qué es el ancla? Según el diccionario es un objeto de hierro, generalmente en forma de arpón o de anzuelo con las puntas rematadas en ganchos, que va sujeto a una cadena o cabo y se echa desde una embarcación al fondo del mar, de un río o de un lago para asegurar la nave y evitar que esta derive.
Necesitamos afirmar nuestra alma para que no se pierda. Afirmarla en Cristo, en medio de su pueblo y con una profunda convicción de la verdad. Perseveremos en estas cosas. Sin embargo vamos a necesitar que otros nos ayuden a proseguir.

Hebreos 10: 39

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma”










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