¿FLOR CADUCA O FLOR EN CIERNES? Oscar Gómez





Como cristianos tenemos dos alternativas: ser flor caduca o flor en ciernes.

“¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!”  Isaías 28: 1

     “Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas”  Santiago 1: 11

      La flor caduca

Caduco es algo que se aplica  al órgano de una planta, generalmente la hoja, que se desprende durante una época del año.
De poca duración o que se estropea en un plazo de tiempo.
Caducar es terminar un ciclo o un periodo.

Flor caduca es aquel que durante años sirvió al Señor con esfuerzo, sacrificio y ahínco, pero hoy no lo hace de la misma manera, se dejó estar, entro en pasividad. Es aquel que entregó los mejores años de su juventud y adultez al Señor pero las circunstancias de la vida lo apagaron, aplastaron y terminó siendo una flor marchita.

Efraín se convirtió en flor caduca por causa de la soberbia “yo puedo” “yo hice”. Se la creyó. Pensó no había en el mundo una flor y un valle tan fértil como el suyo. Pero su gloria y hermosura pereció. Podemos pensar en lo que hacemos con orgullo, sin darnos cuenta que esto el principio del fin, de la decadencia.

Efraín también se aturdió con el vino. Los vicios, en este caso el vino, el alcohol en todas sus expresiones, son causantes de la pobreza espiritual, estropea lo bueno y bello que Dios quiere hacer en la persona.

Nos transformamos en flor caduca cuando fuimos instrumentos de bendición, de paz, y hoy salen críticas, enojos, broncas de nuestra boca.

Somos flor caduca cuando hicimos surcos para otros dedicándonos a la formación de sus vidas, siendo referentes, pero en la actualidad vivimos para nosotros, para nuestros negocios, nuestros placeres, nuestras cosas.

Somos flor caduca cuando hemos salido a predicar el evangelio por años, a las plazas, los parques, las calles. Sin embargo, hoy nos encontramos dentro de las cuatro paredes, del salón al grupo familiar y el grupo familiar al salón, sin perspectivas de obra y de misión.

La flor se marchita por el sol abrasador, así también podemos marchitarnos por causa de las pruebas, los conflictos, las frustraciones, en vez de volver a florecer.

      Flor en ciernes

      La frase “en ciernes” significa que está empezando a crecer, a brotar, como algo esperado, novedoso, bello. No está totalmente perfeccionado, pero va en vías de ello.

     “Se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor; levántate oh amiga mía, hermosa mía, y ven”  Cantares 2: 12

Flor en ciernes son aquellos que muestran a Cristo en sus acciones, los que han menguado para que El crezca. No somos nosotros la “flor en ciernes” es Cristo en nosotros, esa preciosa flor.

Flor en ciernes son los que destilan grato olor, buena fragancia de haber sido salvos por la sangre de Cristo, antes tenían olor de perdición ahora de salvación. El mundo y los cercanos lo pueden olfatear. ¿Sabías que los cristianos también son olfateados por la gente?  Este grato olor también debe pulular en la casa, con su familia, estando con los suyos. En algunos sitios se percibe un aroma de tensión, de peleas, de indiferencia, no de la presencia de Dios.

Es fácil perfumarse para ir a la reunión, pero este es otra clase de perfume, que proviene del cielo, que provee en Espíritu Santo.

Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan” 2° Corintios 2:15 (Biblia de los Hispanos)

Pero también hay otro olor, que es de perdición, del mundo, del pecado (Ej. mis ropas cuando me convertí)

Flor en ciernes es quien mantiene fresca y fragante su vida, porque se renueva en el Señor y en el poder de su fuerza, por supuesto que la flor natural se marchita pero no así los discípulos de Jesús.

La flor que está en ciernes es aquel que cuyas aspiraciones de misión están intactas, día a día y por años prosigue con su tarea de extender el reino, en medio de sus dificultades y problemas.

Flor en ciernes es aquel que los demás lo buscan, lo siguen, él ama y recibe más amor. Pero no solamente de un grupo predilecto, sino de toda clase de personas, aún de los que emanan el hediondo olor del pecado. En realidad, no lo buscan a él, sino al Cristo que mora en él.

Las escrituras nos prometen que nuestras vidas florecerán:

Salmo 92: 12 “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano”

Isaías 27: 6 “En los días venideros Jacob echará raíces, Israel florecerá y brotará, y llenará el mundo entero de fruto”

Oseas 14: 5 “Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano”

                ¿Eres flor caduca o flor en ciernes?

¡Qué tu amor, oh Señor, hoy vuelva a florecer, quiero hoy sentirlo en mi ser!





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