viernes, 1 de agosto de 2014

ESTOY CONVENCIDO David Alan Black







Estoy convencido que las iglesias caseras y no tanto las iglesias tradicionales eran la norma en el Nuevo Testamento.

Estoy convencido de que era normal que el liderazgo de la iglesia trabajara secularmente.

Estoy convencido que la iglesia existe en parte para equipar a sus miembros para el ministerio.

Estoy convencido que el liderazgo de la iglesia debe ser compartido para la salud de la iglesia.

Estoy convencido que las estructuras verticales de liderazgo son incuestionablemente más eficientes—eficientemente hacen todo menos equipar, que es la primera tarea del liderazgo.

Estoy convencido que el proceso de elegir nuevos ancianos se hace mejor sobre la base de reconocer a quien ya está sirviendo como anciano en la iglesia.

Estoy convencido que cualquier iglesia local que tome seriamente a Jesús como pastor principal no permitirá que un hombre se convierta en cabeza titular de la iglesia.

Estoy convencido que las calificaciones esenciales para el ministerio en la iglesia tienen poco que ver con la educación formal y todo que ver con la madurez espiritual.

Estoy convencido que la iglesia es una familia multigeneracional, por lo tanto una de las cosas que una iglesia sea una iglesia es la presencia de niños, padres y otros adultos.

Estoy convencido de que debido a que toda iglesia local tiene todos los dones que necesita para estar completa en Cristo, los creyentes deben ser expuestos  a la completa expresión de esos carismas (dones-gracias) cuando se reúnen, en contraste a los ministerios especializados que se centran sobre la singularidad de algunas personas con dones.

Estoy convencido que la iglesia local es el lugar para crecer en madurez en Cristo, y que ninguna agencia de preparación es necesaria.

Estoy convencido que la iglesia local debe ser la mejor escuela bíblica.

Estoy convencido que las cartas de Pablo no se escribieron para ser estudiadas en colegios teológicos por los ordenados, sino que se escribieron para ser leídas y estudiadas en el seno ruidoso de la vida de la iglesia.

Estoy convencido que la iglesia es una teocracia directamente sometida a la Cabeza (Jesucristo), y que la voluntad de la Cabeza no está mediatizada por distintos niveles de gobierno eclesial, sino que baja a todos los hermanos.

Estoy convencido que la meta del liderazgo no es lograr gente más dependiente de ese liderazgo, sino dependiente de la Cabeza.

Estoy convencido que debido a que los creyentes son “coyunturas” en el cuerpo, el ministerio es obra de cada creyente.

Estoy convencido que los pastores – maestros como preciosos dones de Cristo a la iglesia, deben guiar al rebaño de Dios a través del cuidado personal y de la instrucción bíblica, equipando al pueblo de Dios para trabajar a favor de la iglesia y del mundo.


Estoy convencido que el rol del pastor – maestro es un ministerio fijo en la congregación local.

Estoy convencido que los líderes deben comunicar que cada parte del cuerpo está entrelazada a otras partes indispensables: cada miembro debe ser apreciado, cada carisma debe ser atesorado.

Estoy convencido que toda la iglesia, la comunidad de todos los santos, es el clero designado por Dios para el ministerio.



A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...