DEBEMOS ASUMIR PLENAMENTE LA RESPONSABILIDAD PERSONAL Jorge Himitian






  Adán no asumió su responsabilidad  cuando Dios le pidió cuentas. Hizo tal como solemos hacer hoy, acusó a su mujer y dijo : “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí ”.  Adán se presentó como víctima debilitando su responsabilidad.
Dios llamó a Eva y le dijo : “¿Qué hiciste ?”, y Eva tampoco asumió su responsabilidad y acusó a la serpiente. Hoy muchas veces le pasamos la responsabilidad de nuestra conducta a los demonios.

La operación de Satanás existe,  la actividad de los demonios es una realidad, la debilidad de nuestra carne es indiscutible. Tampoco podemos negar la influencia que ejerce sobre nosotros la maldad de los hombres, la presión del mundo, o las circunstancias adversas. Pero nada de todo esto nos exime de nuestra responsabilidad personal. Menos aún hoy en día, porque Dios, a través de Jesucristo, nos proveyó todo lo que necesitamos para vivir en victoria sobre Satanás, los demonios, la carne, el pecado, la tentación, el mundo, y sobre todas las circunstancias por más adversas que sean. La gracia de Dios nos proveyó todo lo que necesitamos para ser más que vencedores en todas las cosas..
No vamos a avanzar si presentamos excusas, solo nos engañaremos a nosotros mismos, porque delante de Dios las excusas no tienen ningún valor.

Sería necio negar la influencia de nuestra herencia genética, nuestra crianza, los traumas que se traen desde la niñez, etc., sobre nuestro comportamiento,  influyen, pero no determinan.
El factor determinante de nuestra manera de ser y de vivir, de nuestro carácter y conducta  pasa por nuestra responsabilidad personal.

Los factores genéticos, formativos, sociales, culturales, diabólicos, son reales ; pero ellos sólo nos marcan tendencias, pero depende de cada uno de nosotros que nos entreguemos a esas tendencias o que las resistamos en el nombre de Jesús, mediante el poder del Espíritu Santo.

La vana manera de vivir la recibimos de nuestros padres pero hemos sido rescatados por la sangre de nuestro Señor Jesucristo. “El que está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron”, Todo lo viejo fue sepultado en la muerte de Cristo, y nosotros nos hemos unido a él en el bautismo, por la fe.  Ahora el nuevo hombre está siendo formado en nosotros. Tenemos los genes de Dios en nosotros, la simiente incorruptible. La palabra de Dios generó en nosotros la misma naturaleza de Jesús. Y es nuestra responsabilidad entregarnos a esta nueva tendencia que está en nosotros por el Espíritu Santo.

Por la gracia de Dios nosotros podemos cambiar, por su gracia nuestro carácter puede ser refinado. Los rasgos de carácter de la vieja naturaleza pueden ser acabados, nuestra conducta puede mejorar. Podemos ser más humildes, más amables, podemos ser el marido ideal, la esposa maravillosa, podemos ser santos y puros. Dios en Cristo ya nos proveyó todo, ahora depende de nuestra responsabilidad personal, de nuestra fe y obediencia.
  
DECLARACIÓN  DE  MI  RESPONSABILIDAD  PERSONAL :

Yo declaro delante de Dios que soy el responsable de mi conducta, de mis palabras, de mis pensamientos, de mis
sentimientos, de mis actitudes, de mis deseos, de mis intenciones y de mis acciones.
No tengo ninguna excusa para no hacer la voluntad de Dios ; pues Dios, en Cristo, me ha provisto todo lo que necesito para vivir en victoria sobre el pecado, sobre la carne, sobre el viejo hombre, sobre mi herencia genética, sobre mi crianza, sobre las influencias del mundo, sobre los demonios, sobre sus mentiras y sobre el mismo Satanás. ¡Aleluya ! ¡Aleluya ! ¡Aleluya !
Proclamo que puedo cambiar, puedo ser mejor, puedo ser más humilde, puedo ser más santo, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡AMÉN !



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