jueves, 3 de julio de 2014

LA UNCIÓN DEL REY Víctor Rodriguez



Jesús les dijo a sus discípulos que “…no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” ¿La promesa del Espíritu, para quién es? ¿Hay algo para nosotros? Dijimos que no había nada, todo es para él. La promesa del Espíritu es para él, (versículo 33), ¡¡ la promesa era para el Hijo!!. Cuando él ascendió y se sentó en el trono ¿qué hizo el Padre? ¡¡Derramó el Espíritu Santo sobre él!!. ¿Quién recibió la promesa del Espíritu?
Pedro les explica en Pentecostés que lo que ellos veían era porque el Hijo murió, resucitó, fue ascendido y derramó sobre el Hijo la promesa del Espíritu. Cayó sobre el Hijo, pero lo que cae sobre el Hijo ¿sobre quién cae? Lo que le pasa a él me pasa a mí, él recibió la promesa entonces yo también la recibí.
Ahora, ¿cuántas veces fue ungido el Señor?
Dos veces. La primera fue la “unción de la paloma”. Él se levanta del bautismo y el Espíritu Santo desciende sobre él como paloma y comienza su ministerio de poder. Pero después cuando asciende a los cielos fue ungido otra vez, otra vez el Padre lo unge. Yo no soy ungido con la unción de la paloma.
¿Qué significa estas dos unciones de Jesús?
La primera es para comenzar su ministerio con poder donde los cielos se abrían para él, donde él revelaba al Padre, pero la segunda es cuando el Padre lo corona Rey de Reyes y Señor de Señores. En el Antiguo Testamento cuando alguien era ungido Rey, venía el profeta con el cuerno de aceite y derramaba sobre el Rey el aceite que era el Espíritu Santo. Así Samuel ungió a Saúl y a David. Cuando él asciende a los cielos y es sentado en el trono el Padre lo unge con el aceite de la Unción Real.


¿Qué otra diferencia hay entre estas dos unciones?

En la unción de la paloma, Jesús no había ganado ninguna batalla, en la unción real, él había vencido al pecado, a la muerte y al diablo, derrotando al viejo hombre y victorioso ascendió a los cielos y el Padre lo unge con la  unción de Rey. ¿Dónde hay un pasaje paralelo que muestra con claridad esto?

Salmo 133

“...Es como el buen óleo sobre la cabeza, la cabeza de Aarón…”, el sacerdote Rey era ungido. “…y cae …y llega hasta el borde de sus vestiduras...”. Esto fue lo que le pasó a Jesús y nos pasó a nosotros. Él es ungido en los cielos y por eso nosotros recibimos el bautismo del Espíritu Santo, el aceite llegó hasta el borde de sus vestiduras, ¡yo fui ungido con unción real!. No con la unción de la paloma. Esta es una unción de victoria, no es para vencer, es victoriosa, del que ha vencido, porque fui bautizado en este aceite real con que Cristo mismo fue ungido. ¡¡Hermano, tienes la Unción de Rey!! El problema para el diablo es que yo “me la creo”, ¡¡lo creo!! Porque fe es creer para mi vida lo que le pasó a Cristo ¡¡esta es la unción que venció, no queda más nada por vencer!!.



A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...