LA CENA DEL SEÑOR Ian Gottfridsson




  El hermano Ian Gottfridsson, de Porto Alegre, mencionó cuatro dimensiones de la cena del Señor en forma magistral, las cuales encontramos en estos pasajes.1° Corintios: 11: 23 al 34

“Porque yo recibí del Señor”: La cena fue establecida por el Señor mismo, no por los hombres, y recuerda el momento en que Jesús bendijo el pan y la copa compartiendo la cena con sus discípulos.

    Cuatro dimensiones de la cena del Señor:

Una mirada hacia el pasado.  “En memoria de mí”

Cada vez que participamos de la cena del Señor anunciamos su muerte hasta que él venga. Sin embargo, esta mirada hacia el pasado nos remite un poco más atrás, al éxodo, cuando los judíos comieron la pascua. (Éxodo 12: 13 y 14). Ellos tenían una cobertura segura, mientras los egipcios eran afligidos y gemían por el daño que les causaba el ángel de la muerte.

Una mirada hacia nuestro interior. “Pruébese cada uno asimismo”

El examen interior durante la cena no es para condenación, acusación o exclusión, sino para justificación renovando el compromiso con el Señor y su pueblo. No es autoanálisis ni psicoanálisis, es ponernos delante de la luz del Señor que prueba los corazones y descubre nuestras transgresiones u omisiones. Si es necesario debemos confesar nuestros pecados creyendo que Dios nos perdona y nos da una nueva oportunidad. Necesitamos limpiarnos de la vieja levadura en nuestro corazón y conciencia.

Una mirada a mi alrededor. “Así pues, cuando os reunís”

Es imposible tomar la cena del Señor solos, tenemos que compartirla con nuestros hermanos. No puedo solo, necesito la hermandad. Fuimos bautizados en un cuerpo por tanto precisamos congregarnos. ¡Hay alegría al estar con los hermanos! Darnos un abrazo de resurrección (Hechos 20:9 y 10). No podemos tener intimidad con Cristo sino la tenemos con los hermanos.

Una mirada hacia el futuro. “Hasta que él venga”

La cena nos debe traer al pensamiento que Cristo volverá, como esperanza gloriosa en medio de las luchas y contingencias de esta vida. El Rey volverá a buscar a su amada esposa, la iglesia. El apóstol nos enseña que es necesario compartir el pan y la copa con regularidad hasta la venida del Señor.


“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” San Juan 6: 54

Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ