ENYESAMIENTO DE LA OBRA Mario Fagundes





(Apuntes de la charla dada por el autor en San Martín Bs. As.)

Quiero mencionar tres peligros a los que nos exponemos en la obra del Señor. Esto el Señor me lo mostró hace mucho tiempo. Son tres cosas casi naturales que van a acontecer si no prevenimos, ni estamos advertidos. Sobrevienen como fruto del tiempo y del crecimiento.

TRES PELIGROS

1) Con el tiempo los criterios se convierten en absolutos.

Con el tiempo viene la experiencia, el mucho conocimiento en la obra. Mucha revelación, conocemos los principios y sabemos cómo funcionan y cómo ponerlos en práctica. Con el tiempo viene la cristalización de la obra, viene el enyesamiento. La obra queda enyesada, cristalizada.
Cuando dejamos de evaluar las prácticas éstas se vuelven absolutas, la obra se cristaliza y comenzamos a actuar por procedimientos y normas, por criterios mucho más que en dependencia del Espíritu Santo. Se van colocando las prácticas en un lugar indebido.
Hay prácticas que vienen por la enseñanza y otras por la catequización personal, con el tiempo queda la forma y la práctica se cristaliza. Por ejemplo el tema de las coyunturas es un principio absoluto, pero las prácticas comienzan a diferir unas de otras tomando una importancia exagerada.
Cuando esto sucede se estanca la obra y si alguien quiere cambiar algo le resulta muy difícil. En realidad, nadie va a cuestionar un principio si está en las escrituras pero podemos corregir algo sobre su práctica que no es aceptado, entonces esta resistencia al cambio hace que la obra se cristalice. Se toman los criterios con tanta normalidad que se convierten en cosa absoluta.
El Señor quiere hablar con nosotros, el conocimiento que adquirimos de las escrituras viene de él. Nos quiere llevar a depender de su Santo Espíritu antes de aconsejar, antes de actuar, antes de enviar, antes de salir, antes de tomar decisiones serias. Orar y depender de la guía del Espíritu Santo es nuestra responsabilidad.

2) Con el crecimiento se pierde la esencia de la verdad

Las nuevas generaciones de cristianos no reciben la verdad de la misma forma, tampoco con la misma profundidad. Si no nos apercibimos pasamos la estructura de la denominación no la esencia de la verdad. Les hablamos a los discípulos de nuestro funcionamiento y no la Palabra.
¡Cuidado! El crecimiento hace perder sutilmente la esencia de la verdad porque la estructura se agranda. Lo que edifica es la verdad revelada por el Espíritu Santo no lo que transmiten los hombres. Tengamos en cuenta lo que dice la Palabra del Señor al aconsejar matrimonios, noviazgo, trabajo, etc. comunicándoles  los pasajes afines registrados en las escrituras.
Muchos le dicen a la gente: “aquí las cosas son así”, pero esto no está bien, es lo que el Señor estableció lo que vale. No debemos valorar más la estructura que la verdad. Hoy en día hay más explicaciones de los líderes que lo que la Palabra de Dios dice.
Cuando la estructura toma una dimensión demasiado grande se tiende a perder la guía del Espíritu Santo.
Uno de los problemas actuales es que en facebok los dichos de Jesús no los comenta nadie, pero las frases populares la comentan todos. Se considera más la argumentación que la sencilla palabra de Cristo. No se transmite la persona de Jesús, se comunican muchas otras cosas.
Nuestra responsabilidad es transmitir la verdad con su esencia, con su profundidad. Son verdades eternas. Quiero mirar a Jesús. No está Pablo en nuestro interior, es Cristo el que está dentro.

3) Distanciamiento debido a las demandas de la obra

Uno viaja para allá, el otro para acá. Entonces cada vez hay menos tiempo para compartir, para orar juntos y ponerse de acuerdo. Allí empiezan las diferencias y se agranda la personalidad de cada uno. Nacen los énfasis. Seguimos creyendo que nuestros discípulos piensan lo mismo pero como consecuencia del distanciamiento y de la falta de relación otras cosas ocupan sus pensamientos.
Esto permite que el diablo se meta entre nosotros, actúe, se mueva y empiecen a aparecer “fantasmas” y también puede haber rupturas en los relacionamientos.
Sin embargo, cuanto más juntos estemos más difícil le será al diablo dividirnos, separarnos. Cuanto más juntos estemos, debatiendo todos temas mejor será.
Puede suceder que yo tenga algo que Dios quiere para la iglesia, pero Marcos todavía no lo ve. Puede ser de Dios, pero el momento de Dios es cuando todos nos ponemos de acuerdo. No caigamos en este peligro.