CONSEJOS PARA LA VIDA MATRIMONIAL Oscar Gómez


   
  Las tensiones que se producen en el matrimonio ponen de manifiesto el carácter de los cónyuges. Cuando estamos bajo presión o tenemos que enfrentar conflictos exhibimos lo que realmente somos. El matrimonio es el factor más importante en la formación de las personas, lo prepara para alcanzar su propósito y realización más excelente o lo mutila o inhibe. Más allá de las circunstancias, necesitamos disfrutar nuestra relación matrimonial.

1-Orar juntos.

Se trata de una oración clara, concisa, tal vez corta pero poderosa. El matrimonio que ora unido permanece unido. Vivir sin orar es vivir sin Dios.

2-Practicar el perdón.

El perdón va por delante de los deberes de culto, delante de la oración, “por tanto si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tienes alguna cosa contra tu hermano arregla primero”. Al negarles el perdón a los demás en realidad estamos diciendo que no son dignos del perdón de Dios y por consecuencia tampoco nosotros lo somos.

3-Formar el hábito de ir juntos a todo lugar donde se pueda.

No se trata de dos “soledades” que conviven. Sea de compras, al congregarse, yendo de vacaciones, en momentos de esparcimiento, tienen que proponerse ir juntos.

4-Desarrollar el calor de hogar

Puedo tener una casa grande y espaciosa pero no tener un hogar. Papá y mamá deben fomentar la calidez en el hogar. Buenos momentos juntos, distendidos, dejando de lado las peleas y tensiones que debilitan la familia.

5-Cultivar palabras y actitudes que honren a mi esposo y esposa.

“Te quiero”, “te extraño”, “te necesito”, “sos importante para mí”, “muy rica tu comida”, “que linda te queda esa ropa”, etc. Palabras de cariño, sencillos obsequios, etc.

6-Acordar y establecer metas juntos para la familia.

¿Qué queremos lograr? En lo material, -en lo espiritual. Tomar lápiz, papel y escribir los objetivos.

7-Definir las relaciones y amistades.

No toda amistad o relación ayuda o edifica. Determinemos que relaciones nos favorecen y cuales no.

8-Confiar en Dios.

Salmo 46 1 al 5

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;
Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza.
Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.
Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

Esta es la cuota de fe que necesita todo matrimonio.




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