LLAMADO A LA EVANGELIZACIÓN Jorge Himitian




   

(Tomado del mensaje "La última carta del apóstol Pablo""

El primer llamado que hace a Timoteo es a la evangelización.

1.6-11:
Por lo cual te aconsejo que avives el fuego (anazopureo) del don (carisma) de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, 11 del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

4.1-5:
1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

El primer tema que Pablo aborda frontalmente al escribirle a Timoteo es la EVANGELIZACIÓN. Pablo era un apóstol. Una de las principales funciones de un apóstol es evangelizar. Su pasión es llegar a nuevos lugares, predicar, hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, formar obreros, levantar pastores, estabilizar la obra, y seguir a otros lugares. Pero Pablo es conciente que está al final de su carrera. “El tiempo de mi partida está cercano”. Su primera preocupación es que la acción evangelizadora, la extensión del reino, no se detenga.

Timoteo era un colaborador de Pablo, un delegado apostólico, tenía un ministerio translocal y sobrepastoral. Lo había enviado a Éfeso (1ª. Epístola) a ordenar que algunos no enseñaran diferente doctrina, a reconocer nuevos pastores, a atender los problemas de la iglesia, a enseñar la sana doctrina… Pero existe un peligro: Que los quehaceres de la iglesia lo atrapen tanto que se olvide de la evangelización.

Cuando ya existe una iglesia o varias es muy fácil involucrarse tanto en la atención de los discípulos que uno llega a descuidar la evangelización. La evangelización no es tarea del evangelista únicamente, es la misión de toda la iglesia; de todos y cada uno de los hermanos, y mucho más de cada los pastores. La función del evangelista es capacitar a los santos para la obra evangelizadora.

Queridos hermanos, si los pastores no evangelizamos, no nos hagamos ilusiones, no tendremos una iglesia evangelizadora, menos una iglesia que crezca y se multiplique. Si nosotros mismos no estamos al frente de un movimiento o un programa evangelístico como iglesia, no vamos a llegar a ningún lado. Debemos hacer punta tanto en la evangelización local como en la translocal.

Casi parece ridículo que Pablo le dice a un hombre de la envergadura ministerial de Timoteo: “reaviva el fuego del carisma que recibiste al principio cuando te impuse las manos”. “Timoteo, debes volver a ese fuego del principio”. Pareciera que Timoteo por naturaleza era un joven tímido. Por eso le dice: “Porque Dios no nos ha dado espíritu de timidez, sino de poder, amor y dominio propio. Por lo tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor Jesucristo…”

En el último capítulo hace la misma apelación. Pone a Timoteo ante el cuadro de la eternidad y del inevitable juicio de Dios. Y le dice solemnemente:

1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo…
5 … soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano…

Y esta era la primera preocupación de Pablo al final de su ministerio al escribirle su última carta. Mientras él vivía, él era el motor y la inspiración para todos. ¿Qué pasará después de su partida? Esta es la razón de su vehemente apelación personal a Timoteo.

PROYECTO 2020 -  Plantar una comunidad de discípulos en cada localidad de nuestro país.

Este proyecto debe ser el plan de cada congregación, la carga de oración, y la  planificación y movilización bajo la inspiración del Espíritu Santo de cada presbiterio.