viernes, 29 de noviembre de 2013

“LO QUE HEMOS VISTO Y OIDO” Oscar Gómez

El MODELO AUDIO-VISUAL DE JESÚS Y LOS APÓSTOLES.

Una de las cosas que se evidencian es la imperiosa necesidad que tiene la hermandad de ver en acción a sus dirigentes, líderes o padres espirituales y no solamente escuchar un buen sermón.
El hacer la obra o instar a ello no se produce exclusivamente por la comunicación auditiva sino por medio “audio-visual”.

El ejemplo de Jesús:  1° Juan 1: 1 y 3

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida,


 3 
lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo.



Así fue el apóstol Pablo: Filipenses 4:9


“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. 

LA INTROMISIÓN DE LOS GRANDES ORADORES SIN DEMOSTRACIÓN

La comunidad que fundó Jesús era activa no conferencista. Palabra y poder acompañaban la obra. Lucas destaca al iniciar el libro de los Hechos “las cosas que Jesús comenzó  a hacer y enseñar”, note el orden de las palabras.
¿Dónde estaba el púlpito de Jesús? No se encontró, dicen que aparecieron clavos oxidados en las adyacencias del calvario, pero el púlpito no apareció.
¿Dónde estaba su templo? ¿En qué dirección? ¿A qué hora se reunían? ¿Dónde estaba el coro? ¿Dónde los músicos? ¿Y su seminario? Por favor alguno conteste estas preguntas.
El sermón pasó a ser el privilegio elitista de los oficiales de la iglesia, especialmente los obispos. Estas personas debían ser educadas en las escuelas de retórica para aprender a hablar. Sin esta clase de educación, no se le permitía a un cristiano hablar al pueblo de Dios pero lamentablemente sin acción. En cambio, Jesús predicaba en lugares donde la gente pescaba, trabajaba y recogía agua. Dio algunas charlas en sinagogas, pero el mayor contacto se daba en los lugares donde la gente vivía o trabajaba.

ALGUNAS SUGERENCIAS  

Los nuevos discípulos no solo nos deben escuchar sino ver en las calles proclamando el mensaje de salvación, orando por las personas.

Debemos ir:

Del sermón magistral a la predicación frontal (cara a cara).

Los grandes conflictos de los líderes se gestan por la centralidad que tiene el púlpito en las iglesias, se pelean por quien va a predicar, compiten quien tiene el mejor sermón. Es un tiempo donde debemos llevar el púlpito afuera. Dejar de hablar tanto y hacer más. El mensaje que anunciamos es para todos los hombres no solamente para la congregación. Todos necesitan escuchar y obedecer la Didaché. El evangelio del reino es universal no exclusivo. ¿Se imaginan a los hermanos viendo a sus líderes predicar “cuerpo a cuerpo” en las calles? ¡No se olvidarán jamás de ese impacto audiovisual!

De la práctica de la sanidad interior a la salida exterior.

Hemos descubierto que al salir a compartir la fe se produce una liberación de nuestras propias cargas y penurias. El Espíritu Santo nos muestra que cientos de personas están en situación de riesgo eternal. Margarita es una mujer que le predicamos la palabra esta semana, en cinco minutos nos disparó decenas de fracasos en su vida. Gracias a Dios pudimos orar por ella.

Abrir nuestros suculentos banquetes y reuniones de comunión a personas nuevas, sean parientes, vecinos, amigos, etc.

Re-adaptar el tiempo de estar juntos, darle un giro para que otros puedan participar libremente con nosotros, sin liturgia ni programa. La gente necesita contar sus angustias en un marco de distensión, de normalidad, de naturalidad, puede ser mientras comemos. Así lo hizo Jesús.

De creyentes pasivos a obreros de asfalto.

Gastar zapatos, un pasaje de bus, un litro de combustible. Que el calor del pavimento nos tueste un poco la cara. Más calle, más avenidas, más parques, más plazas.
Nos tiene que invadir una especie de “claustrofobia espiritual”

Del micro-clima congregacional a la luz del día que no está  viciado de las cuestiones de la iglesia.

No debemos quedar intoxicados de conflictos internos. Hay una toxina que se produce por los problemas entre hermanos, los cuales por supuesto no tenemos que eludir, pero el compartir el evangelio a las personas al aire y el sol nos renovará, nos dará salud y una nueva perspectiva de las cosas.









jueves, 28 de noviembre de 2013

EL ENOJO Hugo De Francesco

                                                                                                                                                                                                                            


Hoy quiero que hablemos sobre el tema del enojo.
            ¿Quién se ha enojado alguna vez?
            ¿Quién se ha enojado en los últimos dos meses?

Muchos no tienen conciencia de que hay cierto tipo de enojo que es pernicioso. Lo llaman de otra manera: fastidio, mal humor, frustración.

El diccionario: enfado, enfurecimiento, cólera, ira, exasperación, cabreo, disgusto.

La Biblia:

·         Prov: 25: 28 "... como ciudad derribada y sin muro (expuesta al peligro), es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda( que no sabe dominar sus impulsos)..."

·         14: 17: "...el que fácilmente se enoja hará locuras..."

·         22: 24-25 "... no te hagas amigo ni compañero del iracundo (gente violenta y malhumorada), no sea que aprendas sus malas costumbres y te eches la soga al cuello..."

            DOS CLASES DE ENOJO:

ð     Una reacción natural bajo control. Ante una situación injusta o desagradable experimentamos esta emoción. Hay cierto tipo de enojo cuando reprendemos a nuestros hijos (los corregimos) o cuando reaccionamos ante algo injusto. Es normal, necesario, bueno.

ð     Pero puede ser también una pasión desordenada del alma que se manifiesta en formas grotescas como golpes, pellizcones, portazos, gritos, insultos, o en tirarles cosas a los demás.

También se puede manifestar en otras formas como el SILENCIO, la irritación, el resentimiento, la amargura y el odio. Una persona enojada toma malas decisiones, reacciona explosivamente (engendra temor en sus semejantes), castiga excesivamente a sus hijos, pierde el control.

        Muchos tienen el hábito del enojo arraigado y justificado en ellos. Quizás cuando eran niños no fueron corregidos en sus explosiones de ira (mordían, escupían, pateaban o se tiraban al piso) y se hizo un hábito. Ahora dan portazos, desplantes, golpean las mesas y paredes, arrojan diversos objetos, gesticulan, gritan o insultan.

Hay pocas cosas que puedan socavar más la fuerza de la iglesia que el estado de no reconciliación.

8    "MI PARTE"

-          Cuando ofendo: Mat: 5: 21-26: La reconciliación precede a la adoración. 1ª Tim: 2: 8 "manos limpias, sin ira ni contienda..."

            De paso: "enoje locamente... (juicio de Dios)
                            "Necio... tonto, estúpido... ante las autoridades (de la Iglesia)   
                                   "Fatuo, injuria grave ... infierno de fuego

-          Cuando alguien me ha ofendido: Mat: 18: 15-17

8    EL ENOJO Y EL MALESTAR FISICO

            A causa de las tensiones producidas por el enojo y el temor, un autor enumera más de 50 enfermedades entre las que se encuentran: presión alta, ataques al corazón, colitis, artritis, úlceras, estreñimiento, jaquecas, urticarias, eczemas, etc.

            En otras palabras, con nuestro enojo, no sólo hacemos mal a los demás, nos hacemos mal a nosotros mismos.

COLECCIONA ESTAMPILLAS, MONEDAS, PERO NO RESENTIMIENTOS.

SOLUCION

El ejemplo del Señor:

            "... puestos los ojos en Jesús..."
            "... manso y humilde de corazón..."
"... cuando le maldecían, no respondía con maldición, cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente..." (1ª Ped: 2:23)

-          Reconocerlo como pecado. Confesarlo (aún cada vez que incurramos) a la persona que ofendemos, a otros que nos ayuden.

-          Prov: 15: 1 "... la blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor". La blanda respuesta, no el mutismo, el silencio.

-          Dios nos dio "frenos", controles, naturales, y como fruto del E.Santo (dominio propio). ¡Aprende a controlarte!
¡Orá!
¡Contá hasta 10, o 100!

-          Un remedio sumamente eficaz: atacar la causa principal del enojo: nuestro estado interno, a través del gozo (fruto del E.S.)

"... regocijaos en el Señor siempre, otra vez os digo: regocijaos >>> vuestra gentileza sea conocida por todos los hombres..." (Fil 4: 4-5)
           
            Gozo: ingrediente fundamental de la vida: Sin alegría la vida no tiene sabor.

            ¿De qué vale tener buena salud, confort, y muchas otras cosas y andar con la cara larga?

            Sal: 16: 11 "... en tu presencia hay gozo... delicias a tu diestra para siempre..."

            Prov: 15: 15: "... todos los días del afligido son difíciles, mas el de corazón contento tiene un banquete continuo..."


            

miércoles, 20 de noviembre de 2013

VOLVER A LA SENCILLEZ DE JESÚS Aulus Argollo

 
 

(Palabra dada en el Retiro de Presbíteros en Salvador Bahía Brasil Noviembre 2013. Tomada del blogs de Claudio Lancioni)

                       

Durante un período en el que estuve leyendo sobre diversos temas que tienen que ver con la vida de la Iglesia, tuve una especie de amonestación de Dios para que no siguiera adelante. En esos días tuve un sueño: estábamos en un especie de salón auditorio, y Jesús estaba allí presente hablándonos. Y tuve un sentir muy fuerte: Jesús es la llave, es el secreto. No lo son los muchos apuntes y enseñanzas.
Después de esto, comencé a leer mucho sobre la historia de la Iglesia, y quedé impactado al ver estas primeras comunidades que tenían un corazón ferviente para Jesús. Ellos fueron fuertes en la predicación, y dieron su vida por Cristo.

Vi su entrega y su gran amor por Dios, y comencé a estudiar sobre ellos.Al mirar el testimonio de estos hermanos, observé un común denominador entre ellos: había una interpretación literal de los mandamientos de Jesús; tomaban sus palabras al pie de la letra.
Con el advenimiento de los teólogos, las cosas comenzaron a complicarse, pues ellos insertaron muchas interpretaciones confusas de las Escrituras.
Un ejemplo bíblico: Moisés y Josué:

La ley le fue entregada a Moisés. Terminado su ministerio, Josué tiene la responsabilidad de releerla sin añadidos. Muchos años después, en la oscuridad de Israel, Josías la encuentra, y con sólo leerla procede a un arrepentimiento profundo.

Un ejemplo negativo: los fariseos:

Con sus múltiples interpretaciones, confundieron el contenido simple de las Escrituras. Jesús los confronta y censura fuertemente, diciendo:
¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis. (Lucas 11:52)
En ese contexto religioso, Jesús comienza su ministerio y busca a hombres sencillos que se encuentren libres de estos paradigmas y contaminaciones. Solo así podía enseñarles.

La Iglesia del primer siglo vivió el sermón con toda sencillez e intensidad, no había comunicación escrita, todo era catequesis verbal, pero aun así fueron santos y militantes. La separación del mundo de los hermanos del primer siglo fue tremenda.
Tengo la convicción de que la unidad de la iglesia de Cristo en la Tierra será el resultado de regresar con fuerza, sencillez y arrepentimiento a la Palabra de Dios.

El problema con los teólogos.

Les cito unas frases de Lutero, quien se supone que regresó a las Escrituras, pero escribió una gran cantidad de libros con interpretaciones particulares sobre ellas.

Lutero y los judíos.


 “Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica”. (Lutero, "Sobre los judíos y sus mentiras").

  “¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras”. (Lutero, obra citada).

 Esto dijo un hombre con una Biblia en la mano, la cual nos ordena amar a nuestros enemigos.

Una interpretación de las Escrituras que ha separado a Jesús de su palabra; muchos adoran su persona pero desatienden sus mandamientos.
La Reforma promulgó la libre interpretación de las Escrituras, pero quien salía de la enseñanza del Dr. Lutero, moría.
Podríamos comparar a los teólogos con magos: "nada por aquí, nada por allá... "pero aparecen las enseñanzas diversas como por arte de magia.
 "Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.
 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres." Mt. 15:1-9 (Mr. 7. 1- 23)
Argumentos espirituales para invalidar la palabra de Dios.
La palabra ofrenda aquí es la palabra Corbán que el Señor usó hablando a aquellos judíos que no honraron a sus padres. Básicamente lo que esos judíos decían a sus padres era “cualquier cosa con la que te puedas beneficiar de mi: mi propiedad, mi ingreso, es Corbán, esto es, dedicado

a Dios y no te lo puedo dar”. Este era un juramento que acostumbraban hacer para no ayudar a los
padres. Hacían juramentos dedicando todo a Dios, y por lo tanto podían alegar que no tenían nada
para ayudar y de ese modo no tenían obligación para tal apoyo hacia sus padres

Hoy en la Iglesia existen muchos cristianos que son paganos, porque al igual que los idólatras adoran a Dios pero siguen en sus propios caminos; adoran a Jesús pero no conocen sus mandamientos.

                Jesús es para ellos sólo un objeto de adoración.

  ¡Tengamos cuidado que nuestra adoración a Cristo no sea sólo una contemplación mística! También existe una contemplación que es práctica, que tiene que ver con el amor a sus mandamientos.

  Mientras las corrientes de pensamiento se multiplican, y se amontonan maestros (teólogos), Jesús pide la exclusividad.

  "Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos." (Mt. 23:8-9)

Reseña de una experiencia de M. Moraes:

  "La mayor clase de Hermenéutica que yo tuve en mi vida, la más contundente instrucción de cómo tratar con la palabra de Dios, fue en Salvador, en un retiro abierto de pastores. En ese retiro estaba Jorge Himitian y un pastor se acercó para hablar con él. Este pastor estaba separado y casado con otra mujer y yo pude presenciar esa conversación entre este hombre y Jorge Himitian.
  "El hombre le preguntó a Jorge: “-Hermano ¿que cree Ud. en cuanto a ese asunto de divorcio y recasamiento?”. Jorge abrió en Lucas 16:18 y le leyó: “-Yo creo esto, que todo aquel que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella y aquel que se casa con la repudiada comete adulterio también”. Hasta ahí iba todo bien, pero el hombre le dijo: “-Está bien, pero ¿cuál es su interpretación de ese versículo?”. Entonces Jorge le respondió: “-Bueno hermano, yo voy a dar mi interpretación de este versículo. Mi interpretación es que todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”. El pastor, ya nervioso y confuso, replicó: “-NO, yo no le pedí que me lea otra vez el versículo. Yo lo que quiero saber es cuál es su interpretación del texto”. Y Jorge le dijo: “-Ah bueno, discúlpeme. Yo le voy a dar entonces mi interpretación del pasaje. Todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”.
  "Yo, al ver esa situación me gozaba y agradecía Dios por lo que estaba viendo. Fue una gran enseñanza para mí. "

El Padre le da exclusividad al Hijo:

"Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd." (Mateo 17:5)

El Sermón del Monte fue el material de catequesis que la Iglesia usó por siglos. Jesús termina su exposición hablando de los dos cimientos, de alguna manera estableciendo el fundamento de la conducta regular de un discípulo.

 "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca." (Mateo 7:24; Lc. 6.46- 49)

La adoración verdadera:

  "Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra". (Luc. 10:39)

  Cuando María está frente a Jesús, no está en una adoración mística, sino que está oyendo sus palabras. Quienes oyeron atentamente sus palabras, fueron tocados por una fe transformadora.

   "Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
y el que me ve, ve al que me envió.
  Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
  Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
  El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
  Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he  de decir, y de lo que he de hablar.
  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho." ( Juan 12:44-50)

  Jesús dice: "¿Quién me ama?" En sus últimas horas, como en una especie de resumen nos dice así:
"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama;y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.  Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió." (Jn. 14:21-24)

 Tenemos que leer los Evangelios y poner como prioridad lo que Jesús puso como prioridad.
Acerca del Sermón del Monte, quisiera enfatizar:
*¿Estamos escuchando lo que Jesús nos dice acerca del fundamento?

*La profunda espiritualidad que se desprende de sus enseñanzas, el servicio, el amor, la humildad. Tenemos la necesidad de catequizar a los hermanos con los mandamientos dados en el Sermón del Monte.

*Cuando hablamos de la separación del mundo, ¿entendemos lo que Jesús nos dice? La Iglesia del primer siglo no tuvo muchos de los problemas que tenemos hoy en día; ellos se santificaron y fueron criticados por eso.

¿Porqué Juan escribió su evangelio?

  "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (Jn. 20:30-31)

  La historia de Cristo tiene que seguir siendo leída y contada de manera constante. Porque sin darnos cuenta podemos volvernos paulinos, teniendo el foco más puesto en los escritos apostólicos que en las palabras de Jesús.

El mismo apóstol Pablo nos sugiere que sea la palabra de Cristo la que llene nuestra mente y corazón:

"La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales." (Col. 3:16)

Cuando esta historia es relatada le da un firme anclaje a la fe del hombre.
En nuestros encuentros debería haber mucha más centralidad sobre Cristo y su historia, sus palabras.

¿Por qué se escribió el evangelio de Lucas?


 "Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido." ( Lc. 1:1-4)

Tenemos que tener cuidado con los pensamiento teológicos que colonizan nuestra mente y solapadamente nos debilitan. Limpiemos nuestra mente, no solo de los teólogos agustinianos, sino también de los teólogos de la Reforma.

 Los movimientos que estudié antes y después de Lutero, anabaptistas, valdenses, moravos, puritanos, cuando estos hermanos leyeron la Biblia y la obedecieron con sencillez, terminaron viviendo en comunidades que querían vivir lo que Jesús enseñó, constituyeron una hermandad en amor que hablaron claramente al mundo.

 Su energía no estaba puesta en entender, sino en vivir, en practicar.

 Hay una enorme diferencia con muchos grandes pensadores que le robaron a la cristiandad la fuerza de la verdad en su pureza.

 "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;" (1Ti 6:3-6)

Un aporte de Manuel Rocha

  "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo." (2 Co. 11:3)

  Pienso que muchas veces somos engañados y perdemos la sencillez de Jesús, y sin darnos cuenta estamos diluyendo las enseñanzas de Jesús en medio de nuestras explicaciones.

Diluimos la fuerza del sabor de Jesús, como quien diluye el gusto de una bebida deliciosa.

Creo que las cosas que necesitamos para el tiempo del fin, no las vamos a hallar en nuestros baúles de muchos apuntes. Como Mario dice: Jesús es suficiente.

Necesitamos una reeducación alimentaria. Quien de Él come, tiene vida.

   "¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.
  Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.
  Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
   Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles."
                                                                                                                                  (2Co 11:1-5)

Mario Fagundes:


Cuidado con ser engañados con otro espíritu, un espíritu que no revele verdaderamente a Jesús.


PROCUREMOS SER EQUIPO Oscar Gómez

                         
     
                      
   Uno de los objetivos fundamentales de los grupos caseros es que se conviertan en un verdadero equipo de trabajo.
   Cuando hablamos de grupos y equipos, nos referimos a dos modelos que sirven para distintos fines. Cada modelo sirve para determinados propósitos.
   Un grupo de trabajo son dos o más discípulos que trabajan en forma independiente para alcanzar un objetivo y pueden o no trabajar uno al lado del otro. Los comportamientos, formas de trabajar, responsabilidad y liderazgo en un grupo son muy diferentes a los de un equipo. Jesús formó un verdadero equipo de misión junto con sus discípulos. Los llamó a estar con él, a acompañarlo comunicándoles las mismas experiencias y objetivos de la labor.
   Un equipo está compuesto de personas con habilidades complementarias que están comprometidos con un objetivo en común y una forma de trabajo que sostiene la responsabilidad de cada uno. La mejor medida de un equipo es entre 7 y 12 individuos. Los equipos de más personas requieren de mayor estructura y soporte. Los integrantes tienen habilidades que complementan el propósito del equipo. No todos tienen las mismas habilidades pero juntos son mejores que la suma de sus partes.

   En el equipo los discípulos comparten roles y responsabilidades y están constantemente desarrollando nuevas obras y tareas para mejorar el desempeño del equipo.
El equipo identifica y alcanza consensos sobre sus objetivos y como los llevarán adelante. El equipo sostiene la responsabilidad de sus componentes. Cuando experimentan algún conflicto con uno de sus miembros, hablan directamente con él. La dificultad que pueda tener algún integrante es absorbida por el equipo.
   Con frecuencia los grupos son más grandes (en cantidad de miembros) que los equipos. La responsabilidad del grupo radica en cada individuo, la responsabilidad no es compartida. El liderazgo es patrimonio de una sola persona, más que el liderazgo compartido del equipo. El grupo trabaja bajo un punto de vista unilateral, es decir desde la óptica de una sola persona mientras que en el equipo persisten diferentes puntos de vista y las decisiones se realizan por consenso.
   Los grupos son más fáciles de crear que los equipos. Cuando las decisiones y la forma de trabajo y los procesos ya están determinados, entonces se forma un grupo de trabajo para llevar adelante esos procesos. No nos conformemos con ser un grupo que se reúne una vez en la semana sin perspectiva ni objetivos. Procuremos ser equipo.
En el equipo abunda la iniciativa de los hermanos, hay creatividad y toda tarea productiva, en cambio en el grupo todos esperan que el líder haga las cosas.

Los componentes de un equipo tienen dones y habilidades complementarias, comparten una tarea en común, tienen una finalidad compartida y un claro entendimiento de lo que es la misión del mismo. Las diferentes perspectivas, conocimientos, habilidades y fortalezas de cada miembro son conocidas y utilizadas.
   Los grupos tienen una performance rígida, sus miembros tienen roles y tareas asignadas que no cambian con el tiempo.
Los equipos tienen una performance flexible, diferentes tareas y funciones son requeridas.

   Los roles y tareas pueden cambiar dependiendo del tipo de trabajo que se tenga que realizar. Las acciones de los miembros de un equipo están interrelacionadas y coordinadas. Tienen el sentido compartido de unidad y se identifican con el equipo y entre sí. Utilizan más el "nosotros" que el "yo".
Un grupo típicamente produce mediante las contribuciones individuales mientras un equipo se desarrolla productos debido al resultado de su esfuerzo colectivo.

Equipo

Liderazgo compartido

El equipo decide, discute y realiza un verdadero trabajo en conjunto.

La finalidad del equipo la decide el mismo equipo.


Responsabilidad individual y grupal compartida.
El producto del trabajo es mediante el esfuerzo mancomunado.
El equipo discute y realiza reuniones para trazar estrategias y resolver conflictos..

Grupo

Hay uno solo que decide, discute.
Responsabilidad individual.
El resultado del trabajo es individual



jueves, 14 de noviembre de 2013

CAMBIE EL NOMBRE DE SU SITUACIÓN Enoch Adeboye

                Enoch Adeboye es pastor de una iglesia multitudinaria en Nigeria (África)


Memorizar: "Y de la tierra, Jehová Dios formó toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para ver qué nombre les ponía, y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es el nombre del mismo "(Gen 2:19)


Leer también: Romanos 4:17-20

   Uno de los beneficios de asociarse con Dios es que Dios permite a sus socios nombrar o cambiar el nombre de las personas, los animales, los árboles, los objetos animados e inanimados, situaciones, circunstancias y eventos. 


El nombre de una cosa o evento es importante no sólo a los hombres sino a Dios. 


  Dios demostró gran interés en saber como Adán llamaría a cada animal. El nombre que le daría a cada uno de ellos no sólo sería el medio por el cual se identifican, sino que también proporcionan un destino distinto, así como un modo de conducta o patrón de comportamiento.

   Lo que se ha creado en la tierra tiene nombre. Situaciones y circunstancias tienen nombre. Lo que se ha llamado puede cambiar su nombre. Cualquier situación desagradable se puede renombrar. Cambiar el nombre de una cosa o evento puede hacerse efectiva o inefectiva. Es efectivo cuando se hace un pronunciamiento respaldado por el poder de Dios Todopoderoso. Y esto ocurre cuando la asociación eficaz con Dios está en su lugar. Nombrar es ineficaz cuando se hace sin autoridad divina.

   Una mirada a través de las Escrituras, desde el Génesis hasta el Apocalipsis revela una tendencia común - la denominación y el cambio de nombre de las personas, las cosas y las circunstancias. Amados, cambien ya el nombre de esa situación desagradable que enfrentan. ¿Sabe usted que usted puede cambiar el nombre de la esterilidad por la fecundidad, la muerte como la vida, la pobreza, la extrema riqueza, el problema por la solución?

   Cualquier nombre capaz de limitar o negar nuestro destino debe quitarse y reemplazarlo por otro. Cada nombre negativo que Satanás, los enemigos o las circunstancias han determinado se deben eliminar. Debe tener un cambio de nombre! Antes de que pudiera caber en el molde del cielo por su vida y llegar a ser lo que Dios había diseñado para él, Jacob tuvo que cambiar su nombre por el de Israel.

   Juan 1:12 habla del poder que se da al que nace de nuevo. A medida que crecemos en asociación con Dios, a través de este depósito divino, se puede hablar de un cambio en la vida y las situaciones. Se necesita fe para hacer esto. ¿Cuáles son las situaciones desagradables que están pasando? Cambia el nombre de ellos hoy. Pero si usted aún no es socio de Dios, debe convertirse en uno hoy.



CONSEJOS PARA DISCIPULADORES Daniel Divano



  Aclaración: “Discipulador” no es una palabra bíblica, ni siquiera está aceptada por el diccionario como una palabra del castellano. Sin duda entre nosotros la conocemos como una palabra que deriva del término discípulo y trata de describir a aquel/la que “hace discípulos” (discipular).
   Estos consejos son extraídos de mi propia experiencia, de la experiencia de otros y también de los errores que a veces hemos cometido. No pretende ser “todo” el consejo, ni ser dogmáticos, solo algunos pensamientos que quise escribir pensando en qué debería decirle a aquellos que se han enrolado en la tarea y llamado de Dios de ayudar a otros en su formación y crecimiento espiritual.

1. EL VERDADERO DISCIPULADOR ES EL ESPÍRITU SANTO

1 Co. 3.4-9 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

1 Co. 4.7 ...Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

2 Co. 4.5 y 7 ...Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús... Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

Hch 16.14 ... una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Nuestra participación es mínima:
En el trabajo de ganar a otros para Cristo y ayudarles a desarrollarse en la fe, nuestra participación es mínima. Es el Señor quien abre los corazones y los oídos para que resplandezca la luz del evangelio. Nosotros somos “apenas” colaboradores, y debemos considerarnos simples servidores de Dios. Somos vasos de barro que lo único que tenemos de valor es la presencia del Espíritu Santo morando en nosotros. A nosotros nos toca simplemente dar la Palabra, permanecer en la gracia y dependencia de Dios, en oración, hablando aquello que el Espíritu nos da, y ver con fe y paz cómo el Señor levanta y edifica su iglesia. Pablo escribe a los corintios: “... labranza de Dios edificio de Dios sois vosotros...” No de Pablo, sino de Dios. Entonces la honra y la gloria son para el Señor. En nuestra misión de ayudar a los discípulos (de Jesucristo, no nuestros) no sirve la inteligencia humana, la sabiduría o la viveza, ni sirve saber qué decir en cada caso, sino que necesitamos, como el pámpano en la vid, depender de la gracia y presencia del Espíritu Santo en la vida del discípulo, revelando y guiando a toda verdad, y en la vida del discipulador inspirando y ayudando.

 b) Nuestra participación es indispensable:

Una vez reconocida nuestra incapacidad y quien es el verdadero “hacedor” de la obra, debemos afirmar, sin embargo, que nuestra humilde participación es “indispensable”. Dios estableció que su obra se llevaría a cabo utilizando hombres redimidos y capacitados por él para hacerla. En cierto sentido no somos más que armonizadores o instrumentistas. Estos últimos no son los que realizan las intervenciones quirúrgicas, pero son los ayudantes, los que ponen en las manos del cirujano los instrumentos para que éstos puedan operar. (Otro ejemplo: el sembrador y la semilla. ¿Qué más puede hacer que sembrar?).

2. DEBEMOS SER EJEMPLO DE LO QUE ENSEÑAMOS

Hch. 1.1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar.

Mt. 7.28-29 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

a) El ejemplo es el mejor método de enseñanza. Ningún otro método lo supera. Hay quienes afirman que no hay otro método, lo que no enseñamos con el ejemplo no se enseña.

b) Jesús: ejemplo. Es interesante en Hch 1.1 el orden de los verbos utilizados por Lucas. Primero: hizo, luego: dijo. Debemos imitar este orden de Jesús, primero “hacer” y luego recién “enseñar”. Mateo hace referencia al por qué de la autoridad de Jesús en la enseñanza al decir “no como los escribas”. Él mismo los llama “hipócritas” porque enseñaban lo que no hacían.

c) El ejemplo estimula la voluntad del discípulo. Los discípulos son hombres y mujeres con espíritu, alma y cuerpo. (1 Ts. 5.23). La enseñanza informativa solo esclarece la razón. Lo que opera en el área de las emociones es la relación de amor, confianza mutua y amistad que ayuda al discípulo a recibir la enseñanza. Pero aún así, falta todavía un elemento “indispensable” para influenciar en su voluntad: el ejemplo mostrando cómo hacerlo. (Fil. 4.9).

d) Pablo imitador de Jesús. Leer 2 Ts. 3.7-10. Pablo se da cuenta que en esa ciudad, él y su equipo debían ser ejemplo de laboriosidad y esfuerzo, ya que los de Tesalónica andaban desordenadamente, sin trabajar, y aunque tanto él como los que le acompañaban tenían derecho a ser sostenidos, para poder ser ejemplos a imitar, se pusieron a trabajar con “afán y fatiga” día y noche.

 3. NO SE DEBE EJERCER AUTORIDAD SIN ESTAR BAJO AUTORIDAD

Es evidente que la relación discípulo-discipulador lleva implícita un grado de sujeción y reconocimiento de autoridad por parte del que es enseñado. Sin duda, como dijimos en el punto 2, esa autoridad es reconocida por ser ejemplo, pero no debe ser ejercida si uno mismo no está primero bajo autoridad (lógicamente debemos ser ejemplo en este punto también). Leer Mt. 8.5-13. “Yo soy hombre bajo autoridad y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene...”.
 En este punto debemos enfatizar “cuidado con las imposiciones”, la autoridad se debe ejercer con responsabilidad y temor de Dios. 1 P. 5.2-3 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey.

4. UN DISCIPULADOR ES UN SERVIDOR (SIRVIENTE) DEL DISCÍPULO.

1 Co. 4.1 ...así, téngannos los hombres por servidores de Cristo...

He. 6.10 ... Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndolos aún...

a) En nuestra función de ayudar a otros en su desarrollo espiritual debemos: animar, alentar, ministrar, enseñar, pasar por alto la ofensa, tener paciencia, ir a buscarle, estar atentos a sus necesidades, velar por su vida espiritual.

b) Muchas veces, y por distintas circunstancias, algunos se enfrían o alejan del Señor y de la comunión, al preguntar por ellos, algunos responsables dicen: -no sé, hace rato que no lo veo ni me llama. ¡Tenés que saber! ¡Tenés que ir a buscarlo y servirle hasta el final!

c) En lugar de preguntar ¿cuántos discípulos tenés?, deberíamos decir ¿a cuántos estás sirviendo?
  
5. LOS DISCÍPULOS NO VIENEN “HECHOS”, HAY QUE HACERLOS

Mt. 28.19-20 Id y haced discípulos... Col. 1.24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su iglesia...

Col. 1.27-29 Es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí...

a) Si los discípulos ya vinieran formados no habría necesidad de “hacer discípulos”. Esto significa que no debemos quejarnos por sus defectos, ni criticarlo, ni desanimarnos.

b) Hacer discípulos, conforme al mandato del Señor, presupone una labor abnegada y esforzada, una tarea de mucha paciencia y lágrimas, un servicio desinteresado.

c) El discipulado puede compararse con trabajo de “jardinería”, nunca con el balancín de una fábrica. (Por cada bajada, se obtiene automáticamente una pieza igual al modelo). En cambio en jardinería, hay que remover la tierra, abonarla, sembrar, regar, cuidar la planta de las plagas, las heladas, la hormiga, la maleza, etc. y esperar con paciencia el crecimiento adecuado.

 6. DEBEMOS LIBRARNOS DE MOTIVACIONES IMPURAS

1 Co. 4.5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas,  manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Col. 3.23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Debemos guardar nuestro corazón de toda motivación impura, de toda otra motivación que no sea la gloria de Dios. Recordemos a Pablo preguntando en 1 Co 4.7 ¿quién te distingue? O ¿qué tienes que no hayas recibido?

Algunas motivaciones incorrectas:

1. Tener gente bajo autoridad.
2. Sentirse superior a los demás por la cantidad de discípulos.
3. Sentirse realizado en la obra y no en Cristo.
4. Querer ocupar un grado de jerarquía o gobierno en base al “éxito” de nuestro discipulado.
5. Pensar que somos nosotros los que formamos y edificamos las vidas.
  
7. DOS FACTORES DEL DISCIPULADO 

El apóstol Pablo, continuamente hace referencia a estos dos factores o caras de la misma moneda, en sus cartas:

a) La oración “en secreto” a favor de aquellos que estamos ayudando en su vida cristiana. (2 Co. 13.7; Col. 1.3 y 9, 4.12; 2 Ts. 1.11, etc.)

b) La acción de dedicar tiempo a la enseñanza. (Hch. 20.20, 31, 35; Col. 1.27-29, etc.)

8. NIVELES DE AUTORIDAD AL ENSEÑAR

Debemos distinguir cuidadosamente los diferentes niveles de autoridad que tiene la enseñanza que impartimos.

a) Nivel absoluto: La Palabra de Dios. Si la enseñanza que estamos dando está claramente determinada en las Escrituras, no podemos relativizarla, ni nosotros, ni los discípulos. Ej. Alguien que quiere unirse en yugo desigual. En este caso decimos: dice el Señor a través de su Palabra... Si la persona no acepta el consejo o mandamiento, no está rebelándose contra nosotros sino contra Dios.

b) Nivel relativo: Consejo de sabiduría. Es cuando debemos dar un consejo que no tiene un versículo directamente en las Escrituras pero sí en los principios que allí se establecen y en la experiencia (dada muchas veces por los años en el camino del Señor) del que discipula. Ej. Alguien nos pide consejo porque quiere comprarse un coche. Hacemos una evaluación de su situación económica y de todo el cuadro de su hogar, trabajo, familia, etc. y aconsejamos que no es el momento, por deudas, sueldo bajo, etc. Si la persona igual aparece con su vehículo, no lo tratamos como rebelde. Le dejamos para que el Señor trate con su carácter en esta área.

c) Nivel más relativo: Opinión personal. Es cuando nosotros tenemos una opinión personal sobre algunos aspectos prácticos de la vida diferente a los que estamos discipulando. Jamás debemos tratar de imponer nuestro criterio, quizás ante un pedido de opinión podemos expresarla, pero no pretendiendo obediencia en esa área. Ej. No me gusta la gente con bigote o barba, o tal modelo de coche, etc. IMPORTANTE: NUNCA debemos sentir que alguien no se sujeta a nosotros cuando hace todo lo contrario, sea el nivel de enseñanza que fuere, ya que las personas deben dar cuenta a Dios por sus actos y no a nosotros.
JAMÁS debemos usar la palabra ¡Sujetate! con nadie. Debemos esperar en cada uno el proceso del Espíritu Santo haciendo la obra de transformación.

APÉNDICE

1. NUESTRA RECOMPENSA VIENE DE DIOS

• Colosenses 3:22-24 “... no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. "

A) No estamos trabajando en la obra del Señor para que los demás nos vean. (Ver punto 6 del apunte principal).

B) Tampoco debemos esperar recompensa alguna de los hombres por nuestro trabajo; ni de aquellos a quienes estamos dedicando nuestro tiempo, dinero, vida, esfuerzo, etc., ni de los demás que ven lo que hacemos. A veces, los que más ayudamos peor nos pagan o más desagradecidos se muestran. Si lo estamos haciendo de corazón, como para el Señor, no nos vamos a frustrar ya que hemos estado acumulando "tesoros en los cielos", y del Señor recibiremos la recompensa. (Ver la expresión de Pablo en Fil. 2:21).

2. ALGUNOS COMENTARIOS PARA TENER EN CUENTA

A) Debemos mantener siempre una actitud humilde frente al Señor y frente a los que estamos sirviendo. Reconocer nuestras limitaciones, nuestras debilidades y fallas.
Necesitamos la gracia de Dios para esta labor; en l° Pedro 5: 5 dice claramente: "... Dios da gracia a los humildes".

B) Esa humildad incluye la posibilidad de ser corregidos, cuestionados o aún reprendidos, ya sea por algún hermano a quien estamos sirviendo como a cualquier otro de la congregación. Debemos saber en primer lugar que nadie es "irreprensible" (imposible de reprender), y menos nosotros que al estar trabajando en la obra estamos expuestos a equivocarnos.

C) Es importante recordar esto: nunca nos defendamos a nosotros mismos ante una acusación. Si alguien nos pide cuenta por alguna cosa, con toda humildad debemos dar las explicaciones que sean necesarias; pero si somos acusados, es decir que se emite un juicio sobre nosotros, no nos corresponde a nosotros defendernos, sino llevar la cuestión ante otros hermanos y que estos intervengan. Podemos decir al que emite el juicio, que no vemos la cosa desde su mismo punto de vista pero que no hay problema, que lo vamos a tratar con quien sea necesario.


D) Recordemos también que, en todo tiempo y ante toda circunstancia, nuestra palabra (lo que hablamos) debe ser con "gracia", "sazonada con sal", ''buena'', para saber como responder a cada uno y para la necesaria edificación. Colosenses 4:6; Efesios 4:29.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...