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Mostrando entradas de septiembre 5, 2013

GOBIERNO PLURAL EN LA IGLESIA Oscar Gómez

Su fundamento en las escrituras expresado por hombres reconocidos
Así lo describe Jorge Himitian en el escrito “Ministerios y estructura de la Iglesia”: “El gobierno de las iglesias locales era ejercido por un presbiterio (pluralidad) establecido por los apóstoles, a cuyos integrantes llamaban indistintamente” ancianos” (gr “presbíteros”) u ‘obispos’ (gr. episkopos); los que tenían la función de enseñar (maestros) y pastorear (pastores). Hch. 20.17, 28; 1Tim. 3.2; Tito 1.5, 7; Hch. 13.1; Ef. 4.11. Hacia fines del primer siglo, al ir desapareciendo los apóstoles fundadores, y posiblemente para que los presbiterios de las iglesias locales no quedaran acéfalos, a uno del presbiterio se le encomendaba la responsabilidad de presidirlo, era “el primero entre iguales”. Probablemente, después de algún tiempo, se lo comenzó a distinguir como el presbítero principal o el mensajero principal de la iglesia. En la misma ponencia sigue diciendo: “1) Pocos presbíteros, TODOS IGUALES en autoridad. 2) …

JESÚS ES SEÑOR Rainero Cantalamessa

Esa expresión divide realmente dos mundos. Decir "¡Jesús es el Señor!" significa entrar libremente en el ámbito de su dominio.Es como decir: Jesucristo es "mi" Señor; él es la razón de mi vida; yo vivo "para" él, y ya no "para mí". "Ninguno de nosotros -escribía Pablo a los Romanos— vive para sí mismo y ninguno muere para si mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor" (Rom 14,7-8). La suprema contradicción que el hombre experimenta desde siempre —la contradicción entre la vida y la muerte— ya ha sido superada. Ahorala contradicción más radical no se da entre el vivir y el morir, sino entre el vivir "para el Señor" y el vivir "para sí mismos". Vivir para sí mismos es el nuevo nombre de la muerte.
La proclamación "Jesús es el Señor!" ocupó, después de Pascua, el lugar que en la predicación de Jesús había tenido el anuncio "¡Ha ll…

FUIMOS LLAMADOS A VIVIR EN PLENITUD Oscar Gómez

Una de las cosas que identifica esta sociedad es el vacío interior que lleva a las personas a vivir el día a día, sin proyección hacia objetivos superadores y sin poder visualizar un futuro mejor. Los síntomas de este vacío pueden ser varios: tedio, aburrimiento crónico, desorientación y hasta falta de ganas de vivir. La palabra que puede sintetizar mejor esta nueva vida en Dios es PLENITUD. Él no nos promete nada menos que plenitud en este camino que abrazamos. Plenitud es totalidad, integridad o calidad de pleno.
1° La plenitud es producto de la llenura del Espíritu Santo.
Estar plenos es estar lleno. El ser humano fue diseñado por Dios para vivir en la plenitud que trae el bautismo en el Espíritu Santo. (Hechos 2: 1 al 4) No hay términos medios, estamos llenos del Espíritu o llenos de otras cosas. La medida de los primeros cristianos era “…y fueron todos llenos del Espíritu Santo”. Necesitamos vaciarnos de lo que no es Cristo. Ej. un vaso lleno de agua sucia y alguien trae agua cristal…

EL SÍNDROME DE CAÍN Oscar Gómez

Al aceptar la obra del Señor Jesús en la cruz fuimos hechos miembros de su familia, de la familia de Dios, ya no somos más desconocidos y extraños sino conciudadanos de los santos, miembros del Pueblo de Dios, hermanos con los que creyeron al mismo Cristo. Pero nuestra hermandad tiene enemigos, quisiera mencionar uno de ellos: El síndrome de Caín. Síndrome no es la enfermedad propiamente dicha, es la conjunción de factores que la producen. Este es un mal que ataca al pueblo de Dios, a la preciosa hermandad.
Leamos dos pasajes:   1° Juan 3: 11 y 12        Génesis 4: 1 al 10
I-Detectando el síndrome
Caín demostró indiferencia, descuido, despreocupación y crueldad hacia Abel su hermano menor. El síndrome de Caín mata emocionalmente, provoca celos y un semblante demacrado, hace perder el gozo. Cuando este mal afecta a la iglesia, ésta decrece, muchas vidas nuevas se vuelven atrás y las relaciones quedan dañadas. Muchos “Abeles” murieron por este síndrome. Dios me confía hermanos, Él no es dens…