¿EL CARTEL O LA CRUZ? Oscar Gómez

   
 Nuestro proyecto de vida y objetivos en Cristo serán determinados por aquello en lo que centramos el interés. Si el foco de atención es correcto también lo serán nuestras acciones y sus consecuencias; en cambio, si el centro es equivocado también lo serán los resultados finales.
   En las escrituras encontramos dos tipos de personas: aquellos cuyo interés primordial fue el cartel que estaba sobre la cruz y los que fijaron su atención en la cruz. Hoy nosotros tenemos también dos opciones: el cartel o la cruz ¿Cual elegiremos?

“Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió: Pilato: Lo que he escrito, he escrito” (San Juan 19: 19 al 22)

   La costumbre de ese tiempo consistía en colocar un cartel sobre la cruz  señalando el nombre de la persona y la causa criminal por la cual era crucificado. El término traducido letrero es “titlos”.
   Pilato puso este título como un insulto y reproche para los judíos. Según los historiadores lo obligaron a crucificar a un hombre inocente y de esta manera él tuvo la última palabra ya que este título proclamaba a todo el mundo que Jesús de Nazaret era el verdadero Mesías, el Rey de los judíos. Sin duda alguna le dio mucho gusto a Pilato tildar a los judíos como homicidas de su propio rey.
¿Por qué estos tres idiomas? Los judíos hablaban arameo, el idioma común del imperio era el griego y el  latín de los oficiales y soldados romanos.
  
·        LOS QUE FIJAN SU ATENCIÓN EN EL CARTEL

“un título”
1. Están pendientes de los títulos.

“¡Ah, es un ingeniero, médico! ¡Qué bueno! Sí, es doctor en teología. El que viene es un profeta…el apóstol fulano de tal”. Nos detenemos en los títulos y no en la persona. Ponemos el título primero, antes que la cruz. Los títulos son muy buenos pero hay que entregarlos al Señor, dedicarlos al Cordero. Apocalipsis 5: 12 “El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza”

“que puso sobre la cruz”
2. Piensan que superaron la cruz.

   Dicen: “No hermano, sacrificarse por la obra era para los primeros discípulos, ahora es distinto” El post modernismo dejó de lado el modernismo, pero también el post cristianismo cree haber superado las instancias de la cruz, que es el eje central de nuestra fe. Son los que con sus conceptos y sus acciones creen que van más allá de la vergonzosa cruz y por ende se escandalizan de ella. Filipenses 3: 18 “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aún ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cualas será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal”

el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS”
3. Están saturados de lemas cristianos que no llevan al corazón.

   Jorge Himitian dijo que la palabra de Dios tarda segundos en entrar en la mente pero años, décadas o toda una vida en llegar al corazón. Pilato era puro cartel pero nada de obediencia. A lo mejor llamó al mejor carpintero artesanal para fabricarlo.
   Hoy vemos carteles en las iglesias “IGLESIA DEL EVANGELIO COMPLETO DE LA HERMANDAD CARISMÁTICA” “IGLESIA CONFRATERNIDAD CRISTIANA INTERNACIONAL”, etc. Hay una especie de competencia para ver quien pone el cartel más grande y luminoso. Y así sucede con los calcos en los autos, los lemas de retiros, anuales de las iglesias, algunos muy preciosos. El hecho está en que el cartel, la pancarta, el lema publicitario o propaganda lleguen al corazón y lo pongamos en práctica. Santiago nos exhorta a ser hacedores de la Palabra no tan solo oidores. El cartel siempre lleva a que perdamos de vista la cruz, aunque esté frente a ella, me hablen de ella o insten a tomarla. Alguien dijo que no somos la iglesia del cartel.

“Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad”
4. Los que fijan su atención en el cartel piensan que la gente va a creer solamente por leer la propaganda.

   La versión de la Biblia Paráfrasis menciona: “para que la mayoría de las personas pudieran leerlo”. Muchos se alegran porque multitudes leen el cartel, pero al fin y al cabo no pasa nada, no se reportan conversiones porque falta la predicación frontal del evangelio, la proclamación verbal de la muerte y resurrección del Señor. Yo creo en la obra soberana del Espíritu Santo eb las personas pero también sostengo que hay que hablar de Cristo. La palabra siempre será la herramienta del testimonio cristiano. No olvidemos esto.

“y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín”
5. Se van por la tangente de la sabiduría humana.

   Son aquellos que tienen mucha letra, conocen los versículos en hebreo, en griego y latín pero no el efecto poderoso de la palabra. El conocimiento intelectual trae cierto grado de confianza, de goce, pero la revelación espiritual es lo que nos hace crecer, desarrollar y expandirnos en Dios.
   Si todo nuestro griego, hebreo y latín no nos permite llevar fruto y ser más semejantes a Jesús, no sirven de nada. Mi abuelo materno rezaba en latín, pero en casa nadie entendía. Cuidado con ser “ratones de biblioteca” sin obras, sin fruto y sin proyección en las cosas del Señor.

“Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió: Pilato: Lo que he escrito, he escrito”
6. Entran en controversias y discusiones que no hacen al fondo de la cuestión.

   Se preocupan por la coma, el punto, el acento de una frase. El meollo de la cuestión era que un hombre era crucificado, el evento no era el cartel y su contenido, se trataba de un hombre justo que sufría de manera sanguinaria. No era la inscripción lo importante sino la brutalidad del acto. Los que entran en controversias y discusiones por cosas secundarias se introducen en un laberinto difícil de salir.

7. Pierden la capacidad de ejercer misericordia.

   En definitiva los que se fijan en el cartel desprecian, desatienden lo esencial que es la obra de la cruz y el sacrificio del Hijo de Dios. Un cuerpo ensangrentado no los inquietaba, no les dolía, habían perdido la misericordia y la compasión.

8. Están a los pies de la cruz con motivaciones equivocadas.

   Se puede estar a los pies de la cruz pero con intereses ajenos a ella, con intenciones espurias. Los que afirmaron el cartel en la cruz pensaron en “hacer su diferencia”, es decir el rédito que podían sacar, no en el padecimiento del crucificado. La escandalosa cruz como emblema de afrenta y dolor donde el Hijo de Dios iba a entregar su vida en rescate por la humanidad era lo importante.

·        LOS QUE SE DETIENEN EN LA CRUZ

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”

“cuando vio Jesús..”
1. Logran que Jesús se detenga en ellos.

   Los ojos de Dios recorren toda la tierra pero se detienen en algunos. Estas mujeres estaban al pie de la cruz contemplando a Jesús y provocaron que él se dirigiera hacia ellos, los tuviera en cuenta. Les habló desde la cruz dándoles instrucciones del cuidado mutuo. Los que centraron su interés en la cruz eran tres mujeres y un varón. El 75 % eran mujeres.

“Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”
2. Asumen su responsabilidad.

   Aquellos cuyo centro de interés es la cruz toman su responsabilidad en las cosas que el Señor les ordenó.

3. Aprenden lo que es el dolor, el quebranto, la renuncia, la humillación y los efectos de la injusticia.

   Solamente mirando la cruz y a Jesús colgado del madero podrán experimentar gradualmente estas cosas. Una vida liviana, superficial, que busca siempre lo fácil y su felicidad cueste lo que cueste no descubrirá las riquezas del trato divino.

4. Valoran más a las personas que las cosas.

   A estas mujeres y al discípulo que estaba al pie de la cruz les interesaba la persona de Jesús no el letrero o las cuestiones periféricas. El pecado en el huerto de edén trajo como consecuencia que el hombre valore más las cosas que las personas. Jesús durante su ministerio apuntó a las personas (Marcos 8: 1 al 4) Los discípulos dijeron “éstos”, él dijo “la gente”. Antes de partir con el Padre nos ordenó que hagamos discípulos no edificios, es decir que nos enfoquemos en las personas. La sanidad y liberación que él dispensaba no era más que el amor de Dios por las multitudes. La evangelización debe hacerse por compasión y misericordia nunca para hacer adeptos de una organización. El discipulado es la más noble y la más alta función que un cristiano puede realizar porque se trata solamente atender personas. Jesús conocía muy bien este principio.
   Lo mejor que podemos hacer en esta vida es dejar discípulos que se asemejen a Jesús para ello hay que ganarlos, predicarles el evangelio de la gracia, si no seremos como sombras fugaces en este mundo, sin pena ni gloria.

En conclusión:

   No nos detengamos en el “letrero”, en las cosas superficiales, prestemos atención y abracemos la cruz a fin de ser transformados a la semejanza del Hijo de Dios.