GOBIERNO PLURAL EN LA IGLESIA Oscar Gómez





Su fundamento en las escrituras expresado por hombres reconocidos

Así lo describe Jorge Himitian en el escrito “Ministerios y estructura de la Iglesia”: “El gobierno de las iglesias locales era ejercido por un presbiterio (pluralidad) establecido por los apóstoles, a cuyos integrantes llamaban indistintamente” ancianos” (gr “presbíteros”) u ‘obispos’ (gr. episkopos); los que tenían la función de enseñar (maestros) y pastorear (pastores). Hch. 20.17, 28; 1Tim. 3.2; Tito 1.5, 7; Hch. 13.1; Ef. 4.11. Hacia fines del primer siglo, al ir desapareciendo los apóstoles fundadores, y posiblemente para que los presbiterios de las iglesias locales no quedaran acéfalos, a uno del presbiterio se le encomendaba la responsabilidad de presidirlo, era “el primero entre iguales”. Probablemente, después de algún tiempo, se lo comenzó a distinguir como el presbítero principal o el mensajero principal de la iglesia. En la misma ponencia sigue diciendo: “1) Pocos presbíteros, TODOS IGUALES en autoridad. 2) Un presbítero ejerciendo la función de COORDINADOR. 3) Alguien actuando como EL PRIMERO ENTRE IGUALES, (“primus inter pares” en latín). Esta pluralidad funcionaba bajo tres principios: 1) PRINCIPIO DE UNIDAD (Hch. 4.32) Este principio de unidad debía estar vigente en la iglesia de cada ciudad y del mundo, y era uno de los asuntos que con mayor celo observaban los apóstoles. La unidad de la estructura resulta fundamental para la unidad del pueblo de Dios. 2) PRINCIPIO DE AUTORIDAD. Este principio hace posible que la iglesia sea cuerpo. 3) PRINCIPIO DEL DESARROLLO GRADUAL: Ya señalamos que la estructura de la iglesia primitiva era vital y dinámica, y que se desarrollo naturalmente según fue creciendo y extendiéndose. Un gigantesco árbol tiene una gran estructura. No necesitaba semejante estructura cuando era un pequeño arbolito. Del mismo modo, desde Hechos 2 hasta Apocalipsis 2 se puede observar como la estructura de la iglesia fue creciendo y desarrollándose paulatinamente, según la necesidad. Al principio solo habla solo apóstoles, luego apareció un segundo nivel de siete hombres. Después surgen los profetas, los presbíteros, etc

Sobre el particular Keith Bentson expresó en el artículo “PRÓXIMOS PASOS EN LA ESTRUCTURA Y MINISTERIOS DE LA IGLESIA”: “Otro ajuste que deseamos hacer tiene que ver con el ordenamiento interno de los presbíteros de cada congregación. Nosotros favorecemos el ministerio plural en una congregación. Al mismo tiempo, para que el grupo de ministros no se convierta en una mini democracia, convendrá en algunos casos especificar entre los varios, uno que actúe como coordinador. En otros casos, cuando sea necesario, alguien será designado como el presbítero principal, quien será la autoridad principal dentro del presbiterio y sobre la congregación. No en todos los casos donde hay pluralidad será necesario este ajuste; pero nos parece sabio recordar que cuando ya el número de ministros aumenta, normalmente hace falta que alguien presida”

El mundo secular también habla de liderazgo compartido

“El liderazgo compartido, en el nivel más alto, significa repartir las responsabilidades del CEO entre dos o más personas. Significa empoderar a individuos y darles una oportunidad de tomar la conducción. Es común a la hora de descentralizar las estructuras de una organización, para que sea más horizontal y es considerada por algunos expertos como una manera de promover la agilidad, pro actividad y la autonomía: "El liderazgo compartido promueve un ambiente que responde con agilidad a lo nuevo. Promueve también un grado mayor de creatividad y racionalidad. Habilita a todos los individuos de la organización a probar sus ideas en lugar de esperar a que les bajen ideas y decisiones a través de las diferentes jerarquías. En algunos casos, el liderazgo se comparte entre dos o más personas. Es básico para el éxito de ellos la habilidad que tengan de trabajar juntos, especialmente los líderes. Las organizaciones horizontales tienen que ver con compartir la responsabilidad, la autoridad y la toma de decisiones para la marcha de la misma”


EL LIDERAZGO COMPARTIDO SIEMPRE SERÁ MEJOR


Para la iglesia un liderazgo compartido siempre será mejor. La Biblia indica que "mejor son dos que uno" (Eclesiastés 4:9), "en la multitud de consejeros hay seguridad" (Pr.11:14), "en la multitud de consejeros está la victoria" (Pr. 24:6).

1) Jesús no designó a un solo hombre para guiar su Iglesia, señaló a doce.

Cristo proveyó a la Iglesia de pluralidad en el liderazgo. Los doce proveen un maravilloso ejemplo de unidad, humildad, amor fraternal y estructura de liderazgo compartido. Puede haber casos especiales Puede haber casos especiales. Por ejemplo en muchas iglesias pequeñas hay un solo pastor, situación que debería ser circunstancial hasta que se preparen hombres con las condiciones necesarias para ejercer este ministerio. Siempre será preferible esperar, aunque el único pastor tenga que quedarse solo hasta haya hombres cualificados para compartir la carga de la iglesia. No olvidemos que el modelo del Nuevo Testamento es de pluralidad.

2) El gobierno plural también sirve para evitar el "síndrome de Diótrefes" (3 Juan 1:9-10)

Se trata de la tendencia buscar el primer lugar como dirigente principal y absoluto de la congregación. El liderazgo compartido es una salvaguarda contra la tentación de buscar el mando y el dominio en la iglesia y de señorearse con arrogancia sobre ella. En un gobierno plural cada  presbítero está bajo la autoridad espiritual de los demás miembros del consejo, y sumiso a su dirección pastoral. Este control y equilibrio provisto por hombres con la misma autoridad es muy saludable y ayuda a lograr la actitud que Pedro expresó en 1° P 5:1-3.

3) Por otra parte el liderazgo compartido colabora con el crecimiento y la madurez espiritual
 Proporciona constantemente oportunidades de practicar la mutualidad, en el amor fraternal, la humildad, la sumisión, la disposición de servir y la búsqueda conjunta de la voluntad del Señor en la oración para su pueblo (Filip. 2:1-5).

4) La pluralidad del liderazgo permite compartir la carga en la dirección del pueblo de Dios.

Los problemas que surgen en la labor pastoral no recaen sobre un solo individuo sino que pueden ser resueltos por un trabajo en equipo (Ga 6:2). Las pesadas responsabilidades, los problemas de pastorear una congregación  son suficientes para abrumar a una persona. Tratar con los pecados de la gente, escuchar sus quejas aparentemente interminables y amargos conflictos pueden tranquilamente aplastar a un único pastor. Recordemos que Moisés decayó casi hasta la muerte bajo las presiones de conducir al pueblo de Israel (Números cap. 11). 
Con seguridad todo pastor que ha procurado cumplir su tarea conforme a las Escrituras se sintió, en algún momento u otro, como Moisés. Por eso, si el liderazgo es el pastor único con frecuencia, llegará a estar sobrecargado más allá de sus fuerzas y se sentirá solo y aislado, mientras que la congregación hacen las veces de críticos de primera fila. Muchos pastores se volvieron ineficaces en su ministerio porque sufren de severo agotamiento por la lucha. Pero en un sistema de liderazgo conjunto la pesada carga de la vida pastoral es compartida por varios presbíteros calificados y activos. Este equipo provee pastores para cada pastor, hombres de quienes se puede esperar pleno apoyo y ayuda (Eclesiastés 4:9-12).

5) Además hace factible el equilibrio entre los aspectos fuertes y los débiles de cada miembro del equipo.

Cada uno fortaleciendo a los demás en las áreas donde está más capacitado, y recibiendo el apoyo de sus compañeros en las áreas donde sus dones no destacan tanto. Por ejemplo si un presbítero manifiesta un prejuicio o un desagrado hacia alguna persona, dentro o fuera de la iglesia, los demás pueden corregir eso e insistir en un trato justo.

6) Permite también que un mayor número de personas maduras, capaces y consagradas se puedan involucrar en el liderazgo dentro de la congregación.

De esta manera impide que un solo individuo llegue a acaparar en su persona muchos de los dones que Dios ha repartido a los distintos individuos en la iglesia.

7) La pluralidad en el liderazgo también facilita que en esta tarea puedan participar los hombres con trayectoria en el ministerio con otros con menos experiencia.

Mayores y más jóvenes, que crea, por un lado, un ambiente muy enriquecedor de aprendizaje para los más jóvenes, como también una diversidad de perspectivas que puede ser valioso para los hermanos mayores.
Los entrenadores saben que los atletas que se entrenan juntos se estimulan unos a otros a mayores logros. Cuando hay alguien corriendo al lado, el corredor hará un mayor esfuerzo y aumentará la velocidad. Tal vez ésta sea la razón por la que el Señor los envió de dos en dos.

ENEMIGOS POTENCIALES DEL GOBIERNO PLURAL

1) Uno de los principales defectos del liderazgo compartido es el tiempo que va del problema a la solución.

Cuando un grupo de personas deben deliberar sobre un problema y las posibles estrategias deben tener una estructura y orientación que les ayude a ser más efectivos y expeditivos a fin de llegar a una decisión. A pesar de las enmiendas posteriores la celeridad en brindar una solución clara y definitiva sigue siendo aún un problema.

2) Otra desventaja del ministerio plural es cuando se observa un marcado desnivel de visión y acción de unos a otros.

Algunos tienen una perspectiva positiva, de avance otros no. Hay quienes tienen fe de sobra  y otros miran las contingencias que se presentarán y también las finanzas no atreviéndose a encarar el proyecto. Allí es factible que se produzca un conflicto que demore sobremanera las cosas. Por ejemplo donde se presentan varios proyectos para realizar el equipo de presbíteros deberá llegar a la conclusión de cuál de ellas implementar, tarea que no será fácil ni rápida. Habrá un proceso de deliberación.

3) Los celos, las enemistades y las disensiones.

1°Corintios 3:1 y 3 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 3:2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3:3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” 

¿Puede haber un apóstol que es un niño espiritual? ¿Un pastor o presbítero niño? ¿Un maestro niño? El infantilismo espiritual tranquilamente puede estar presente en el gobierno compartido de la iglesia, Pablo dice que las señales de un niño espiritual son los celos, contiendas y disensiones. En otras palabras se refiere al carácter no tratado de los integrantes del presbiterio.

4) La competencia en el ministerio

Reflexionemos por un momento en Joel 2: 7 y 8 “Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aún cayendo sobre su espada no se herirán”

5) Otro ADN espiritual.

El ADN es el código genético donde está condensado el desarrollo futuro del ser humano. Así también si cada uno de los componentes del presbiterio se nutre de distintas fuentes, bebe de múltiples manantiales, es decir que el origen de su visión y acción deriva de diferentes ministerios, aún reconocidos, es posible que con el tiempo tengamos un gran problema en puerta más que el enriquecimiento de la iglesia. Si no se corrige a tiempo puede terminar en serias cuestiones doctrinales.

EL GOBIERNO PLURAL EN LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA

Hechos 13:1 al 3 “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 13:2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 13:3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron”

Particularidades del presbiterio de Antioquía

1° Al mencionar que había “profetas y maestros” destaca la importancia que se le daba al reconocimiento de los diferentes ministerios dentro del mismo presbiterio (Efesios 4:11)

Evidentemente tiene que haber una distinción en las funciones de los integrantes del presbiterio, hay grados de autoridad y diversidad de dones que es recomendable observar, así como lo destaca este pasaje. Debe haber sujeción mutua pero también entender que no todos están en el mismo plano.

2° Los integrantes del presbiterio de Antioquía eran hombres conocidos, todos sabían quienes eran, de dónde venían, es decir cuál era su “pedigree”.

El texto dice “Simón el que se llamaba Níger, Lucio proveniente de Sirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el Tetrarca..” ¿Qué nos quiere mostrar con esto? Que los componentes del gobierno de la iglesia tienen que ser hombres conocidos, no alguien que cae como un paracaidista de quien nadie conoce su trayectoria o experiencia en el ministerio, tampoco un neófito.

3° El rasgo fundamental del presbiterio en Antioquía era el ministerio al Señor y el ayuno.

¡Llegamos al punto neurálgico de nuestra reflexión! Creo que todo lo demás se desvanece si la prioridad del liderazgo compartido no es la búsqueda colectiva del Señor, me refiero a largos momentos de adoración en conjunto donde se pierde la noción del tiempo, largos periodos de intercesión y clamor compartidos, retiros frecuentes, tiempos de humillación, confesión mutua, quebrantamiento y silencio delante del Trono de Dios, acompañados con ayunos frecuentes. Noten que el ayuno se menciona dos veces en tres versículos.
La permanente organización de eventos empaña, dificulta y debilita la búsqueda de Dios por parte de los dirigentes de la iglesia, por supuesto que Satanás está contento con esto. Todo presbiterio necesita acallar el alma delante del Señor de la iglesia, del Gran Obispo de nuestras almas como lo describe el apóstol.

El presbiterio no será más que un directorio de empresa secular, sin impactar a la congregación ni a la sociedad circundante si el ministerio al Señor y el ayuno no están presentes

Indefectiblemente el ministerio al Señor debe estar primero que el ministerio a los hombres. Si se invierte la ecuación la pluralidad se verá fuertemente afectada en razón que la hermandad necesita de hombres a quienes Dios les hable, es decir que tengan un mensaje para la iglesia traído del cielo no fabricado en el laboratorio teológico de su casa.

4° Los dirigentes de la iglesia de Antioquía tenían una alta sensibilidad al Espíritu Santo.

“..Dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” No cabe duda que esta “alta sensibilidad espiritual” era el resultado del ministerio al Señor y de los ayunos. No hay otra manera de obtener sensibilidad espiritual, no hay caminos más fáciles o alternativos. La sensibilidad colectiva al Espíritu Santo es producto de la búsqueda colectiva del Señor. El presbiterio que es espiritual tiene tratos y diálogos íntimos con el Espíritu Santo “nos pareció bien a nosotros y al Espíritu Santo” dice en otra parte de las escrituras. El Espíritu es parte activa, es el “socio fuerte” en la obra y en el ministerio.
Tener el mismo sentir permitió que todos oyeran e interpretaran que era el Espíritu Santo el que daba las indicaciones, por tanto obedecieron enviando a Bernabé y a Saulo a la obra de extensión. Ninguno dudó que fuera el Señor el que hablaba. La respuesta fue inmediata, no se dejó esperar “Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron”
Es necesario entregar las cargas y las preocupaciones en la cruz manteniendo intacta la relación con el Señor y por supuesto unos con otros a fin de cultivar sensibilidad al Espíritu Santo no permitiendo que los problemas de la hermandad la debiliten.

Cuando el gobierno compartido de la iglesia posee alta sensibilidad espiritual hay crecimiento cuantitativo y cualitativo, los ministerios se desarrollan ejerciendo sus dones, los proyectos avanzan sostenidamente, el reino de Dios se extiende sin límites, el enemigo es derrotado, los problemas se resuelven, el afecto y el amor abundan, y la iglesia deja de ser un barco que no puede virar por su pesada carga. De esta manera el Espíritu Santo se mueve con total libertad, dominio y supremacía entre los santos.

5° El gobierno plural en Antioquía no “regenteaba” la obra de extensión, ellos mismos eran parte de la misión.

El Espíritu Santo designó a dos integrantes del mismo presbiterio para salir a la obra “Apartadme a Bernabé y a Saulo”. No les dijo que enviaran a otros obreros o discípulos. Es más fácil delegar, enviar a otros al campo de labor que tomar la bolsa con las semillas del evangelio y esparcirla nosotros.
Los integrantes del equipo ministerial deben salir a la misión y también enviar a otros obreros capacitados, ambas cosas deben ir en forma simultánea.
No hay problemas si el Señor envía a otras regiones a algunos que integran el presbiterio, al contrario, Él se encargará de involucrar a otros en ese bendito círculo de magisterio. No nos olvidemos del principio de desarrollo gradual en la estructura eclesial que nos enseñó Jorge Himitian.

En definitiva:

Tomando el ejemplo del presbiterio de Antioquía para que un liderazgo plural funcione, se desarrolle y alcance las metas en Dios deberá:

1) Reconocer los diferentes ministerios dentro del mismo presbiterio

2) Los integrantes del gobierno de la iglesia tienen que ser hombres conocidos.

3) La prioridad del liderazgo compartido será la búsqueda colectiva del Señor, en ayunos y periodos de retiro espiritual.

4) Cultivar mayor sensibilidad al Espíritu Santo.

5) Ser parte de la misión y no solamente encargar a otros la tarea de extender el reino de Dios.