EL SÍNDROME DE CAÍN Oscar Gómez





   Al aceptar la obra del Señor Jesús en la cruz fuimos hechos miembros de su familia, de la familia de Dios, ya no somos más desconocidos y extraños sino conciudadanos de los santos, miembros del Pueblo de Dios, hermanos con los que creyeron al mismo Cristo.
Pero nuestra hermandad tiene enemigos, quisiera mencionar uno de ellos: El síndrome de Caín. Síndrome no es la enfermedad propiamente dicha, es la conjunción de factores que la producen. Este es un mal que ataca al pueblo de Dios, a la preciosa hermandad.

Leamos dos pasajes:   1° Juan 3: 11 y 12        Génesis 4: 1 al 10

I-Detectando el síndrome

Caín demostró indiferencia, descuido, despreocupación y crueldad hacia Abel su hermano menor. El síndrome de Caín mata emocionalmente, provoca celos y un semblante demacrado, hace perder el gozo. Cuando este mal afecta a la iglesia, ésta decrece, muchas vidas nuevas se vuelven atrás y las relaciones quedan dañadas. Muchos “Abeles” murieron por este síndrome.
Dios me confía hermanos, Él no es denso ni pesado en controlar esta relación pero cuando observa que me he desprendido y desentendido de mi hermano viene la pregunta del millón, la que incomoda y perturba la conciencia: “¿Dónde está tu hermano?” ¿Qué has hecho?, pero no solamente esto sino que va más allá, también pregunta “¿Cómo está tu hermano?”
Para ser sanado del síndrome de Caín necesito una vez más recordar en qué se basa nuestra hermandad, qué es hermandad e intentar aplicarlo.

II-¿Qué es hermandad?

1. Hermandad es responsabilidad

El mal de Caín fue su falta de responsabilidad. Necesito saber dónde y cómo está, qué le pasa a mi hermano, preocuparme por él. Por qué no vino. No alcanza en la reunión del domingo cuando digo con una sonrisa “todo bien”. El Señor me manda a llorar con los que lloran, reír con los que ríen, pero si no conozco su dolor como lo haré.
No pretendo justificar a los negligentes, pero hay razones que tengo que atender. Si bien es cierto que hay hermanos que desaparecen mágicamente, debo estar actualizado acerca de ellos hasta donde pueda. Por su puesto que no soy responsable de toda la congregación pero sí de ese círculo de hermanos que conozco, los más allegados, los más cercanos.

2. Hermandad es salir de la comodidad

La gente de hoy vive atrincherada, cada uno en lo suyo, en su confort, proliferó el individualismo, pero no olvidemos que fuimos rescatados de esa forma de vida, ahora somos miembros de la familia de Dios, del pueblo de Dios. La hermandad requiere dedicación, tiempo, y tiempo es sinónimo de vida. No es fácil  encontrarme por las noches poniéndole el hombro a una situación, a una emergencia, para dar un consejo o para estar juntos. 

3. Hermandad es advertir, corregir, amonestar y a veces reprender

No sirve decir todo que sí, las personas comúnmente buscan quién los apañe en sus decisiones, pero la hermandad no es amiguismo, si tal decisión puede traerle perjuicios futuros tengo que decirle, advertirle. Este es un punto neurálgico, acá se pierde más de una relación. Si no hay sujeción la hermandad se desvirtúa.

4. Hermandad es mutualidad

Esta mutualidad es la que se menciona en Efesios 4:16, son las coyunturas y concertaciones del cuerpo que se ayudan mutuamente, en reciprocidad. No vengo hablando de uno que cuida al otro, sino del cuidarnos, preocuparnos, responsabilizarnos unos de otros. Reiteradas veces acudo a un hermano mayor o no tan mayor para sacarme la carga. Todos necesitamos en algún momento un hombro donde llorar, un living donde confesar, un par de oídos que nos escuchen.

5. Hermandad implica una sana relación dentro de la familia de Dios.

Hay cosas en que otros no concuerdan conmigo, no me refiero a las bases de la fe cristiana, sino en la forma de hacer la obra, en el tipo de servicio que ejercemos, en funcionamiento, aún en la manera de ver las cosas, hay una complejidad y diversidad de pensamientos terrible, pero Dios está trabajando, y esto no debe afectar nuestra unidad, tampoco el sentarnos juntos a participar de la mesa del Señor.
Solamente viviendo a pleno nuestra hermandad podremos desalojar el síndrome de Caín de entre nosotros.

6. Hermandad es eternidad

Tengo una buena noticia para darles: “Esta hermandad es por toda la eternidad, la familia de Dios tiene una dimensión eterna, siempre estaremos con nuestros hermanos. ¿Te hace feliz? ¿Te produce gozo esto? Con todos los santos cantaré loores.
Empecemos desde hoy a mejorar nuestras relaciones con el pueblo de Dios, a buscar la armonía y la unidad porque siempre estaremos juntos sino desmayamos.
Dios está en medio de su iglesia ¡Nuestro hermano mayor es Jesucristo, él no se avergüenza de llamarnos hermanos y nos ayudará a permanecer por toda la eternidad! Amén.

Yo te alabaré Señor
Con todo mi corazón
Con todos los santos
A ti cantaré loores.




Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ