LA PALABRA COMO BISTURÍ DE DIOS Oscar Gómez



    Hace poco se conoció la noticia de la creación de un nuevo tipo de bisturí inteligente capaz de diferenciar un tejido sano de uno canceroso, permitirá una mayor eficiencia en la eliminación quirúrgica de tumores mejorando los resultados oncológicos según indicaron los especialistas.
Quisiera hablarles de otro bisturí inteligente, el bisturí de Dios que es su Palabra.
      

Leamos en Hebreos 4: 12 y 13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”

Tenemos la costumbre de citar este pasaje aisladamente. Esto nos llevó a perder de vista que es la culminación del argumento que el escritor desarrolló en los primeros cuatro capítulos.
El tema abordado es el endurecimiento del corazón. En el capítulo tres nos advirtió que esa dureza es facilitada por el engaño del pecado. Este contexto es el más acertado para detallar los efectos de la Palabra sobre esa cobertura de engaño que nos envuelve.
El autor emplea como ilustración una de las armas más letales que portaba el soldado romano, el gladius, una espada de dos filos. 
En combate, el soldado empleaba jabalinas y flechas en sus primeros intentos por debilitar al enemigo. Eventualmente, llegaba el momento en que era necesaria la lucha cuerpo a cuerpo, y entonces empuñaba el gladius. Si lograba una sola estocada contra el enemigo, probablemente produciría una herida de muerte ya que el doble filo aseguraba que el arma penetrara, de manera eficaz, el cuerpo de la persona atacada. 

Veamos cinco funciones de este bisturí divino, que es la palabra de Dios:


1° ES VIVA Y EFICAZ

La Palabra es Jesucristo mismo, todo lo que los profetas dijeron y lo que Cristo nos dio en su evangelio son Vida, por que proviene de Dios, "en el principio es Verbo (La Palabra) estaba con Dios y el verbo era Dios" y mas adelante nos dice "y el Verbo se hizo carne". En esto vemos que Jesucristo es el Verbo, La Palabra, por eso es viva por que es Jesucristo.  Ella cobra vida, nos habla y encaja perfectamente en nuestras vidas, siempre nos habla en particular y acerca del problema especifico que tenemos.
Se trata de Verdades Eternas, que nadie puede refutar ni contradecir, porque quien conoce mejor al hombre si no Aquel que lo formó y vino a salvarlo.

La Palabra de Dios tiene vida propia y cuando cae en el terreno fértil de un corazón dispuesto a escuchar, comienza a germinar. 
Se introduce por la predicación del evangelio, produce conciencia de pecado, la necesidad de Dios, convicción y enseña al pecador a clamar a Dios. Produce cambios en las relaciones con otras personas y también enseña a vivir agradando a Dios. ¡La palabra de Dios es poderosa!

La Palabra tiene que estar presente en los encuentros de coyunturas, en el grupo casero y también en reunión de todos los discípulos. Dejarnos ministrar humildemente por esa Palabra, aunque no comprendamos todo, nos iluminará.

2° ES MÁS CORTANTE QUE UNA ESPADA DE DOS FILOS

Acá se menciona el “bisturí inteligente de Dios”. Tiene filo, no la menoscabes. La palabra está diseñada para nuestra cirugía. No es un arma defensiva solamente, sino el arma que Dios usa en nosotros para dar a luz lo que escondimos tan bien.
La predicación de Pedro en el día de Pentecostés tuvo que ver con Jesús, su muerte y resurrección, allí se describe la reacción de la gente “se compungieron de corazón”. En el original dicen que fueron apuñalados al corazón (katanussoma tein kardían) Pedro les dio una cuchillada, más bien el Espíritu de Dios a través del apóstol. La palabra de Dios cuando es declarada y anunciada es como un cuchillo con mucho filo.

3° PENETRA HASTA PARTIR EL ALMA Y EL ESPÍRITU

Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón” (Otra Versión)

4° DISCIERNE LOS PENSAMIENTOS Y LAS INTENCIONES DEL CORAZÓN

Discernimiento (diakrino) significa separación o distinción.  Ante la multitud de opciones que ofrece la vida en estos tiempos requerimos de una visión clínica para efectuar buenas decisiones. El discernimiento es la habilidad de distinguir entre las cosas verdaderas y falsas. Poseer discernimiento es tener clara percepción, buen juicio, y visión incisiva. Un cirujano en la sala de operaciones debe cortar con absoluta precisión el tejido correcto.
La interioridad del ser humano es muy compleja, pero no tenemos que complicarnos, pensando en que debemos ser una especie de psicoanalistas y bucear en las profundidades de las personas. Nuestra función es más sencilla, guiar a las personas a encontrar a Jesucristo, darles la Palabra. Es Cristo el que liberta y conduce al verdadero arrepentimiento y fe.
El Espíritu Santo nos da discernimiento, palabra de sabiduría para ayudar efectivamente a las personas pero necesitamos estar tranquilos y sensibles al Señor.
Cuando nos exponemos a la Palabra nos sorprendemos al descubrir cosas en nuestras vidas que no agradan a Dios. El Espíritu trabaja con la Palabra para señalarnos las áreas que se necesitan ser tratadas, corregidas y ajustadas. A veces no solamente precisamos instrucción sino también reprensión.

5° NO HAY COSA CREADA QUE NO SEA MANIFIESTA EN SU PRESENCIA.

No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta” (Otra Versión)
El corazón es el origen de los pecados,  Mar. 7:21, 22. Dios sabe los secretos del corazón, Rom. 2:16.
"Están desnudas" sin cubierta, sin disfraz, sin máscara, sin hipocresía, sin pretextos, sin fingimientos, sin excusas. Dios lo sabe todo. Todo queda descubierto ante los ojos de Dios: los he­chos, las palabras, los propósitos, planes, pensamientos, pecados secretos, todos los pecados del corazón (odio, malicia, en­vidia, codicia, avaricia, celos, envidias).
Dice "abiertas" como la persona que queda expuesta en el quirófano ante los cirujanos. Necesitamos exponernos en el quirófano de la Palabra de Dios, no en una sesión de psicoanálisis.
A través de la Palabra accedemos a la posibilidad de volver al estado en el que fuimos creados. Podemos estar desnudos en su presencia, sin tener de qué avergonzarnos, porque la Palabra no solamente expone lo oculto que nos ata, sino que trae sanidad y restauración a la vida de todos los que hemos sido afectados por la mentira sembrada en nuestro corazón. 

Abrámonos a la Palabra de Dios y dejemos que haga su obra en nosotros. ¡Bendito sea su Nombre!