INTRODUCCIÓN A LAS BIENAVENTURANZAS Claudio Pagura



  John Stott en su libro Contracultura Cristiana manifiesta: “Los seguidores de Jesús deben ser diferentes, diferentes tanto de la iglesia nominal como del mundo secular, diferentes tanto en lo religioso como en lo irreligioso”.
“Lo que se ve en la iglesia no es contracultura sino conformismo; no una sociedad que encarna los ideales que ellos tienen, sino otra versión de la antigua sociedad a la que han resucitado; no vida sino muerte”.
El cristianismo debe ser necesariamente una contracultura. En la enseñanza de Jesús encontramos reiteradas veces “mas tú cuando ores.....”, “más tu cuando hagas tal cosa o la otra......”. Actitudes contrapuesta con el mundo secular, la moda, las costumbres éticas y morales de un mundo en bancarrota.
La encrucijada hoy es, ¿ Es posible, es una utopía o una esperanza gloriosa, el encarnar cada día, en cada acción en cada actitud del corazón las enseñanzas de Cristo, especialmente las contenidas en Mateo entre los capítulos 5 y 7.
Estos capítulos contienen indudablemente gran parte de la enseñanza apostólica de la
Iglesia primitiva ya que según algunos historiadores fue escrito setenta años después de
Cristo, o sea aproximadamente treinta y siete años luego de su muerte, resurrección y ascensión y tiene como base el evangelio de Marcos, el cual no hace mención al Sermón del
Monte.
Muchos historiadores y teólogos, han polemizado durante siglos acerca de la pertinencia o no del Sermón, si era real, una utopía, si había sido escrita para esa época determinada y no sería aplicable a los tiempos que corren, pero todo esto se dio fundamentalmente por la falta de capacidad humana para encarnar todo los preceptos de vida volcados por Jesús a sus discípulos.
El célebre escritor ruso León Tolstoi decía: “La prueba de la observancia de las enseñanzas de Jesús, es nuestra conciencia del fracaso de lograr la perfección ideal. No se puede ver hasta que punto nos acercamos a esta perfección; todo lo que vemos es hasta que punto nos desviamos”.
León Tolstoi defendía la rigurosidad de los mandatos bíblicos. No concebía a pesar de no poder encarnarlos, una vida cristiana sin estos preceptos. Sus largos esfuerzos nunca produjeron en el paz ni serenidad, por el contrario lo atormentaban, sus cartas y publicaciones hasta antes de morir volvían vez tras vez a su continuo fracaso. En su vida existía un tremendo antagonismo entre lo real y lo ideal. Y los que lo conocían decían que era demasiado sincero para engañarse a si mismo. León Tolstoi fue un hombre terriblemente infeliz, abandonó su familia, su fama, su posesiones, murió como un vagabundo en una estación rural de ferrocarriles.
Donde esta la médula que nos lleve a hacer de esto imposible para los hombres posible en Dios.
El movimiento anabaptista, contemporáneo a Lutero, escogió un enfoque radicalmente diferente al de este, diciendo que todo intento por suavizar los claros mandatos de Jesús están mal encaminados, muchos de ellos murieron en el intento.
Jesús remarco y quiso que entendiéramos que el Espíritu Santo es quién nos debe asistir para llegar a tener una vida santa, agradable a los ojos de Dios.