EL MATERIALISMO Jorge Himitian






(Tomado de la serie de mensajes "El Reino de Dios" compartidos en Rosario)
  Consecuente con este enfoque del humanismo, y de la mano del secularismo, prevalece, en Occidente, otra corriente que quizás es más conocida a nivel popular, que se llama materialismo ¿Qué es el materialismo? 
El hombre está conformado de dos dimensiones, una parte material, física, y otra parte espiritual. Y tiene necesidades en las dos dimensiones. El materialismo exaltó la dimensión material del hombre. Esto tampoco es al nuevo, es algo viejo, pero que cada vez que la humanidad, la sociedad, se aleja de Dios, esto aumenta y crece. Lo importante, para la gente de hoy...¿Qué es? Comer, vestir, tener una casa donde vivir. Y, obviamente, las necesidades materiales son concretas y son reales, no las podemos negar.


El materialismo, la materia por encima del espíritu 



 Así, exaltó la dimensión material del hombre. Como en los días de Jesús, hoy también sucede: La gente está ansiosa, afanosa por lo material, que comeremos y que vestiremos. El materialismo va cobrando cada vez más espacio en la sociedad, a tal punto que, la materia, que está arriba, cada vez se hace más grande, la preocupación por lo material. Y el espíritu, que está abajo, cada vez se hace más pequeño. Hasta tal punto que la dimensión espiritual se achica, se achica y desaparece. Y queda solamente lo material.

El marxismo y el capitalismo

Ese fue el gran error de Carl Marx, que interpretó al hombre únicamente en su dimensión material.
Todo era un problema económico, y arreglando la parte económica, se arreglaba el todo del hombre. Y terminó en un fracaso todo el ensayo de la propuesta de Marx, aplicado en la ex - U.R.S.S., y en otros países; cuya crítica al capitalismo era válida y era correcta. Pero su propuesta era incorrecta, porque sólo tomó en cuenta la dimensión material del hombre, ignorando la parte espiritual.
 El capitalismo, también sólo toma en cuenta la parte material del hombre. Con la diferencia que Marx negó la dimensión espiritual, y el capitalismo deja librada la parte espiritual al criterio de cada uno. No la combate abiertamente, pero enfatiza la dimensión y  la propuesta material del hombre por sobre lo espiritual. Y como detrás de todo el materialismo se mueven muchos intereses creados, viene, como hija del materialismo, el consumismo y todo lo demás. Para ir, así creando, una mentalidad de que el hombre, para ser feliz, necesita estar bien en toda la parte material. ¿Nos estamos volviendo materialistas?

Vuelvo a insistir, no es que Dios es el autor del espíritu y el diablo el autor de la materia. Dios es el creador de la materia y del espíritu ¿Amén? Todo es de Él, por Él y para Él. Hoy, ante este poner la materia sobre el espíritu, si queremos poner algún orden en la tabla de valores, tenemos que ponerlos al revés. Tenemos que valorar primero la dimensión espiritual. Y debajo de la dimensión espiritual, lo material, sin ignorarlo, porque lo material es necesario. Pero hoy, la sociedad, y muchos creyentes, están más preocupados y afanados por la dimensión material que la espiritual. 
Miren, sino: todos los días comemos, porque el cuerpo necesita comer todos los días. Pero dijo Jesús: “no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Comes todos los días, materialmente. Pregunto: ¿ Comés todos los días de la Palabra de Dios? ¿Dedicás, todos los días, tiempo para alimentarte espiritualmente? Una adolescente de 15 años dijo esto: “La única forma de corregirme es esta: El día que no coma la Palabra de Dios, no voy a comer materialmente” ¡Comió todos los días en ambas direcciones! 

Pero cuántos días pasan y sólo alimentamos el cuerpo. Y no tomamos el tiempo para encerrarnos en el cuarto a tomar la Palabra, leerla y comerla, oír a Dios a través del Espíritu, ministrándonos la Palabra. Nos hemos vuelto materialistas. 

El hombre necesita, en lo material, dormir, descansar, todos los días. Y si pasamos una noche, por alguna razón, sin dormir, al otro día, se nos hace interminable el día. Y ya, la segunda noche, caemos como muertos para dormir. Porque Dios nos hizo así, que necesitamos descansar materialmente. Yo pregunto: ¿Y no necesitamos descansar espiritualmente? A veces estamos espiritualmente cargados y sobrecargados, y no encontramos y no buscamos el descanso espiritual ¿No dice el Señor: “Por nada estéis afanosos...”? Porque esos afanes, esas cargas, esas preocupaciones, nos cargan psicológicamente, emocionalmente, espiritualmente, hasta nos afectan físicamente ¡Estamos cargados! Porque no tomas un tiempo para descansar espiritualmente ¿Y cómo se descansa? Por nada estéis afanosos, sino que sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, con toda petición, oración y acción de gracias . Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros pensamientos y vuestros corazones en Cristo Jesús.
Podés encontrar descanso, si buscás al Señor, echás toda tu solicitud, tu ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ti. Y a sus pies encontrás descanso, encontrás deleite, te aliviás, te renovás ¿Amén? ¿Te bañás todos los días? ¿Te cepillás los dientes todos los días? ¿Te lavás el pelo...? Mire como estaremos de materialistas que tenemos todos los colores de shampoo, de marcas, dos en uno, tres en uno, perfume, todo material. La higiene es buena y es necesaria. ¿Y la higiene espiritual? Te lavás el pelo con shampoo ¿Y los pensamientos contaminados cuando te los lavás? ¿Y tu boca espiritual cuando te la limpiás? Se nos ensucia, nos contamina. Creo que la mayor cantidad de pecados que cometemos es con la lengua, los creyentes. Cuando nos lavamos, nos arrepentimos, caemos delante de Él, y decimos: “Dios, limpiá mis labios, te confieso mis pecados, he sido grosero, he dicho malas palabras, he ofendido. Señor, necesito tu limpieza”. Estamos muy materializados, le damos más importancia a lo material. 
Nos dedicamos a limpiar la casa, a pintar, a arreglar, a comprar, a cocinar. Algunos tienen su casa reluciente en lo material ¡Les felicito! Porque es bueno tener la casa bien ordenada y reluciente. Mi esposa es igual. Pero lo que hermosea la casa no es sólo la cera del piso, tener las cortinas impecables, lo que hace hermosa la casa es la presencia de Dios. Una mujer con un carácter afable y apacible, un marido tierno y amoroso, el amor que hermosea todas las cosas, los hijos respetuosos, obedientes a los Padres. El materialismo se preocupa por la belleza material, y es bueno.
Pero tenemos que poner por encima la belleza espiritual ¿Amén?

La justicia del Reino

Ve como el materialismo nos va invadiendo y nos va llenando. Muchos están buscando progreso económico material: casa más cómoda, auto nuevo, el confort, y adquirir esto y lo otro, y más allá, y todo lo que esta sociedad consumista nos ofrece ¡Está bien! Pero, ¿no dijo Jesús, hablando de comer, y de vestir y de lo material: “Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas”? ¡Él sabe que lo material lo necesitamos! ¡Pero hay que buscar primero el Reino de Dios! El gobierno de Dios, la voluntad de Dios, y su justicia ¿Es justo que yo tenga tanto y que mi hermano no tenga lo mínimo? ¿Cuál es la justicia del Reino? ¿Es justo que yo tenga cada vez más, y más, y progrese y progrese; y halla hermanos que no tengan lo mínimo para dar a sus hijos? O nos hemos vuelto materialistas y nos estamos conformando a este siglo, una sociedad egoísta, materialista, consumista, individualista ¡basta con que yo esté bien...! ¡Venga tu Reino, Señor! Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra ¿Y cómo es el cielo? ¿Allí hay algunos que tienen mucho y otros que tienen poco? Buscad primero el Reino de Dios y su justicia. Y dice la Palabra que su justicia es así: “Repartió, dio a los pobres, su justicia permanece para siempre”.

Hermanos, necesitamos revisar nuestro concepto de justicia. En Occidente, el concepto de justicia que tenemos está basado en el derecho romano. Todos los que estudian abogacía, estudian derecho en la Universidad, la materia básica es derecho romano ¿Y qué es el derecho romano? En síntesis, es una justicia humana. Si yo tengo cien casas que las adquirí legalmente, por herencia, por trabajo, por progreso, es justo que yo tenga cien casas. La ley no me puede decir que yo estoy en infracción. Y dice fariseos, la de los hombres...”. La justicia de Dios ¿cómo es? Algo puede ser legalmente justo y moralmente injusto. ¿Es justo que yo tenga cien casas, mientras haya cien familias que no tengan ni una casa? Y eso que está trabajando desde que tiene uso de razón ¿Es justo...? Legalmente es justo ¿Y moralmente es justo...? El materialismo nos lleva a la avaricia y a la injusticia. El Reino de Dios significa otra cosa ¿Quieres saber que significa? Lee Hechos, capítulo 2, 3 y 4. No había entre ellos ningún necesitado. Tenían las cosas en común. Y repartían según la necesidad de cada uno. Ninguno decía ser suyo nada de lo que poseía. Los que tenían propiedades, vendían sus propiedades y traían el dinero, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se distribuía. ¡Había llegado el Reino de Dios y su justicia! Si necesito una casa para vivir, ¿para que quiero dos? Si necesito una cama para dormir, ¿para qué quiero dos, o cien? El materialismo ha llevado a afirmar las injusticias personales y sociales, cuando la Palabra dice que todo es de Él ¿Amén? Y es por Él, y es para Él, no es para mí. El materialismo es: “Todo para mí, todo es mío y todo para mí, todo lo que gano es para mí”.

Me dicen algunos: “Hermano, ¿usted cuánto quisiera ganar?”. Y si me preguntan, yo diría cien mil dólares por mes. No me juzgue, espere... Porque algunos interpretan que la Biblia dice que el dinero es la raíz de todos los males ¿Es así? No es así ¿Cuál es la raíz de todos los males? ¡El amor al dinero! Eso es materialismo, la avaricia, el amor al dinero. El dinero puede ser una bendición, si es que yo no tengo avaricia. Si ganara cien mil dólares por mes... ¡Oh, a cuántos podría bendecir con el dinero! Si es que yo no estoy en el centro del círculo, y está Dios; y yo estoy para servirle y hacer la voluntad de Dios. Con el dinero podría traer gloria para Dios, compartiendo con el que padece necesidad. 

Me dicen algunos: “¿Vos crees en la prosperidad?”. Sí, creo. Pero, ¿prosperidad para qué ...? ¿Para la avaricia, la codicia, el egoísmo, el materialismo, el consumismo? O prosperidad para el amor, para la gloria de Dios, para repartir a los pobres, para ayudar a los necesitados. En esa prosperidad creo ¿Amén? 

Si sembramos escasamente, cosechamos escasamente. Si sembramos abundantemente, va a dar abundantemente. Es la promesa del Señor. No es una especulación como: “Si yo doy, Dios me da”. Entonces, en la avaricia de mi corazón, hago un juego, un trueque: Yo doy para que Dios me dé, para tener más. A Dios no podemos engañarlo.

El materialismo nos ha sacado de la visión del Reino. Todos estamos contaminados ¿Es verdad? Todos. Porque mi corazón es así, es egoísta, es injusto. Yo tengo que dejar que Cristo reine en mi vida, vez tras vez. Y ser renovado en mi entendimiento, para ser transformado y ser como Jesús. ¿Quieres ser como Jesús? ¿Él era materialista? ¡Nooo! Queremos ser como Él ¡Bendito sea su nombre!