NO AL DISCIPULADO DE ÉLITE Oscar Gómez



Élite o elite es un grupo minoritario de personas que tiene un estatus superior al resto de las personas de dicha sociedad.

1° Corintios 1:25 "Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 1:26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 1:27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 1:28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 1:29 a fin de que nadie se jacte en su presencia"

Atención: Estas son las personas que escogió Dios: lo necio del mundo, lo débil del mundo, lo vil del mundo, lo menospreciado del mundo y lo que no es. En cambio, la sociedad moderna vive según las normas de la superviviencia del más fuerte.

Las personas que eligió Jesús 

Eran socialmente inaceptadas, marginadas, había entre sus discípulos recaudadores de impuestos, éstos nunca han sido gente popular, en la época de Jesús tampoco fue una excepción, cobraban los impuestos para Roma, este era el primer motivo de rechazo, ya que eran colaboradores del ocupante romano, de un imperio que los había subyugado y les había hecho perder su independencia y los exprimía económicamente. Simplemente por este motivo ya eran considerados gente marginal y digna de todo desprecio por parte de sus compatriotas. Escogió pescadores, un pescador de esa época era como un pescador de nuestro tiempo ¿se imaginan el perfume que trae una persona después de una jornada de pesca? También había uno que era zelote, es decir revolucionario, subversivo. Tal vez cuando el apóstol Pablo escribió el pasaje mencionado se estaba acordando de las personas que seleccionó Jesús.
Philip Yancey expresa: "Varias escenas de los evangelios ofrecen una buena descripción de la clase de personas que impresionaban a Jesús. Una viuda que depositó sus últimas dos monedas en el plato de la ofrenda. El recaudador deshonesto de impuestos, tan angustiado, que se subió a un árbol para ver mejor a Jesús. Un niño sin nombre, sin personalidad. Un mendigo ciego. Una adúltera. Un leproso. 

Fuerza, buena apariencia, conexiones y el instinto competitivo ayudan a que una persona triunfe en una sociedad como la nuestra, pero estas mismas cualidades pueden dificultar la entrada en el reino de los cielos. 

En realidad, parece que Jesús adaptó una especie de proverbios que eran comunes en su época para poner de relieve lo opuesto, Según Waher Kasper, la literatura sapiencial griega y judía describe como bienaventurado el hombre que tiene hijos obedientes, una buena esposa,amigos fieles, que tiene éxito y así sucesivamente. Jesús agregó un giro imprevisto y contrario a lo que esperaban quienes lo escuchaban, dijo que la dependencia, el dolor, el arrepentimiento y el deseo de cambio son las puertas al reino de Dios. "Bienaventurados los pobres en espíritu", dijo Jesús. Un comentario lo transforma en "bienaventurados los desesperados". Como no tiene a donde acudir, el desesperado puede quizá ir a Jesús, el único que puede ofrecer la liberación anhelada. Jesús realmente creyó que alguien que es pobre en espíritu, o llora, o es perseguido, o tiene hambre y sed de justicia, tiene una "ventaja" especial sobre el resto de nosotros. Quizá la persona desesperada clamará a Dios en busca de ayuda. De ser así, esa persona es verdaderamente afortunada".
Sigue diciendo Yancey: "Ahora veo las Bienaventuranzas no como condescendientes lemas, sino como ideas profundas acerca del misterio de la existencia humana. El reino de Dios pone las cosas patas arriba. Los pobres, los hambrientos, los que lloran y los oprimidosson los verdaderamente afortunados. No por la condición deplorable en que se encuentran, desde luego. Jesús pasó gran parte de su vida tratando de remediar esas desgracias. Antes bien, son afortunados debido a una ventaja innata que tienen sobre quienes viven más cómodamente y sienten que se bastan a sí mismos. Los que son ricos, tienen éxito y atractivo, pueden muy bien pasar por la vida dependiendo de sus dones naturales. Quienes carecen de tales ventajas naturales, y por tanto no poseen los requisitos para tener éxito en el reino de este mundo, pudieran precisamente acudir a Dios en tiempos de necesidad. Los seres humanos no admiten fácilmente que estén desesperados. Cuando lo hacen, el reino de los cielos se les acerca"

Selección viciada de parcialidad

El concepto de Hitler era que la raza alemana era superior, abolió el concepto de igualdad entre los seres humanos.Hitler creía en la grandeza alemana, ya que Alemania pertenecía a la raza aria y según su pensamiento era la más vigorosa e inteligente. Por ende, queria eliminar a cualquier raza que pudiera “ensuciar” a los arios, que eran superiores tanto por su físico como por su carácter e inteligencia.
Por supuesto que corro el riesgo que algunos "pongan el grito en el cielo" y digan "¡No es así!" "¡De ninguna manera hacemos acepción de personas!" Pero si somos sinceros nadie pensaría en elegir como discípulo a quien esté dentro de estas categorías, ¿un necio? ¿un débil? ¿vil? ¿alguien menospreciado o devaluado? ¿lo que no es? No lo haríamos porque tenemos un estereotipo de discípulo muy diferente a lo que describe Pablo. Pensamos en alistar personas con destreza mental, con iniciativa, con clara dicción, con una mediana posición económica, si es posible de buena familia, tristemente quedan afuera los analfabetos, los que carecen de un intelecto brillante, los faltos de ideas, los que no hablan bien, los pobres o endeudados, los que vienen de núcleos familiares de mala fama, lo que cayeron y al ser restaurados piden "pista" para seguir adelante, lo que no están conectados a internet, etc.. Nuestra selección está viciada de parcialidad aunque nos cueste aceptarlo.

Las Bienaventuranzas que se aplican en el reino de este mundo según J.B. Phillips:

Felices los ambiciosos: porque prosperan en el mundo.
Felices los endurecidos: porquen unca permiten que la vida los hiera.
Felices los que se quejan: porque acaban saliéndose con la
suya.
Felices los indiferentes: porque nunca se preocupan por sus
pecados.
Felices los que esclavizan a los demás: porque consiguen
resultados.
Felices los conocedores del mundo: porque saben por donde ir.
Felices los que causan problemas: porque hacen que los demás tomen nota de ellos.'

Tenemos que mirar el corazón no la apariencia

Necesitamos mirar y discernir el corazón de las personas, no lo que aparentan, lo externo. Hay quienes tienen un corazón grande, aman a Dios, a los hermanos y desean servir al Señor pero al no tener nada externo que ofrecer según nuestra óptica, no tienen espacio ni son promovidos entre nosotros, pensamos que no pueden discipular, predicar, dirigir un grupo o bien ocupar un lugar de preponderancia. Pero para observar el corazón necesitamos bajar los decibeles, estar sensibles al Espíritu Santo, abiertos a la guía del Señor y ser humildes. 
Aquel que fue quebrado en su ser interior no tendrá problemas en munirse de seguidores que en principio, no tengan nada que ofrecer.
Todo será cuestión de fe, de creer que Dios es poderoso para sanar, restablecer, bendecir a las personas sin tener en cuenta sus limitaciones, sus incapacidades y transformarlos en discípulos fieles para su gloria. Y si fuera de otra manera seguiremos apostando a todos los hombres sin importar su condición. Toda persona será una carga o una bendción según con los cristales que las miremos.
La finalidad que en última instancia persigue Dios es que nadie tenga de qué jactarse en su presencia.

Recordemos las palabras del apóstol Pablo: 
"Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno de vosotros se cree sabio según este mundo, hágase ignorante a fin de llegar a ser sabio"