DEJEMOS QUE EL CIELO SATURE NUESTROS PENSAMIENTOS 1° Parte Tato Himitian


1.     LA ALABANZA

Salmo 34.1 "Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca".
(V.P.)"Bendeciré al Señor a todas horas; mis labios siempre le alabarán".

Hebreos 13.15  "Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio (ofrenda) de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre". (NVI)  

¿Qué es la alabanza?

Es el reconocimiento de las virtudes (aptitudes) y los atributos de Dios.
Señalamos algunas. Dios es: amor, bueno, santo, juez justo, fiel, grande, misericordioso, clemente, paciente, poderoso, manso, humilde, perdonador, veraz, omnipotente, omnisciente, omnipresente, y otras.

Todos los atributos de Dios indican los nombres de Dios y revelan las perfecciones propias de su esencia, su carácter, su naturaleza divina, lo que Dios es. Dios tiene muchos nombres como virtudes y atributos tiene.

Cuando leemos el A.T. o los salmos, encontramos los nombres de Dios que revelan la naturaleza de su ser, por ejemplo:

-         JAVHE (Jehová) (aparece más de 7000 veces en el A.T.) Cuando en Éxodo 3:13-15, Moisés pregunta a Dios ¿cuál es tu nombre? El le responde "YO SOY EL QUE SOY". La expresión  "YO SOY" en tercera persona se convierte en el apelativo "Yahveh" o "Jehová" que significa "El es".

-         EL-HOIM (El, Dios, Majestad)

-         EL SA-DAI (Dios Todopoderoso)

-         EL O-LAM (Dios eterno)

-         EL-EL YON (Dios altísimo)

-         ADONAI (Señor, Soberano, Dueño. Estos corresponden al griego KYRIOS del Nuevo Testamento)
Cuando decimos ¡Dios es grande!, estamos confesando con nuestras bocas la grandeza de Dios.

Sal. 8.9  "¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!".

2 Cr. 2.1-6 dijo Salomón: "… los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo".

Un atributo de Dios es la santidad. Dios es santo. Y ¿cuál es su nombre? Santo. Dios es justo; su nombre es Justo. Dios es todopoderoso; su nombre es Todopoderoso. Dios es omnipotente; su nombre es Omnipotente. Dio es amor; su nombre es Amor. Y así podemos señalar cada virtud y atributo de Dios y confesarlo con nuestras bocas. "Fruto de los labios que confiesan su nombre”.

Is. 9.6 "su nombre es Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de paz".

Hoy muchas de nuestras canciones están cargadas con los nombres de Dios, de los atributos, de las virtudes de Dios. Ejemplos: "Padre del cielo te adoramos…", "Al único que es digno…", "Tu fidelidad es grande…", "Fuerte Dios, Consolador, Príncipe de paz…". Es un río interminable de nombres, de expresiones tremendas y maravillosas. Por eso Cantar de los cantares dice: "Tu nombre es como ungüento derramado". Cuando pronunciamos su nombre con esta convicción se derrama el aceite de la unción.

Sal. 71.8 "Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre, y todo el día proclama tu grandeza".   
Sal. 48.1: "Grande es el Señor y digno de ser en gran manera alabado".
Sal. 96.4 "Grande es el Señor y digno de suprema alabanza y su grandeza es inescrutable".
Sal. 86.10 "Tu eres grande y hacedor de maravillas".

La alabanza es el lenguaje del reino de Dios, de los hijos de Dios, es el lenguaje del cielo. En la alabanza se desata el poder de Dios, la gracia y la bendición de Dios. Opera la fe, trae victoria. Es el idioma de la fe. Nos sintoniza con el cielo y Dios obra. Nos abre la puerta del cielo: cesan las dudas, nos trae bendiciones, rompe las cadenas, liberta a los cautivos, cambia las circunstancias, abre puertas que están cerradas, fortalece el corazón, sana, hace milagros, hace que descienda el poder de Dios, trae inspiración y hace que se manifiesten los dones del Espíritu Santo.


¿Cuándo debemos alabar a Dios?

Sal. 145.2 "Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre eternamente y para siempre".
Sal. 34.1 "Su alabanza estará de continuo en mi boca".
V.P."Mis labios siempre lo alabarán".

No hay un día o una hora en que no alabemos a Dios. Todos los días, para siempre, eternamente, en todo tiempo, continuamente. "Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día" Sal. 71.8

¿Cómo debemos alabar a Dios?

Sal. 111.1 "Alabaré al Señor con todo el corazón".
Sal. 47.7 "Cantad con inteligencia". Debemos entregar nuestra mente y nuestra habilidad para alabar a Dios.
Sal., 63.3-5 " Mis labios te alabarán. En tu nombre alzaré mis manos. Y con labios  de júbilo te alabará mi boca".  
Sal. 150.  "Alábenlo con trompeta, laúd (instrumento antiguo) y arpa, con tamboriles y procesiones de alegría, con instrumentos de cuerda y flautas, con címbalos; sí, con la clamorosa percusión de los címbalos".

¿Quiénes tienen que alabar a Dios?

Sal. 148. La creación alaba a Señor. (Exhortación a la alabanza universal) 
"Alabad al Señor desde los cielos, en las alturas, todos sus ángeles y ejércitos. El sol y la luna y las estrellas refulgentes. Alabad al Señor desde la tierra, los monstruos marinos y el mar profundo, el fuego y el granizo, la nieve y el rocío y el viento tempestuoso. Montes y colinas, árboles frutales y los cedros, los animales salvajes y los domésticos, los reptiles y los pájaros. Los reyes de la tierra y todos los pueblos, los jóvenes y las doncellas, los ancianos y los niños, alaben el nombre del Señor. ¡Sólo su nombre merece ser exaltado! ¡Su gloria domina los cielos y la tierra! Alaben todos sus santos, los hijos de Israel".

Sal. 150.6 "Todo lo que respira alabe a Jehová. Aleluya".

2.   LA ADORACIÓN

¿Qué es la adoración?

Es un profundo reconocimiento de aquello que Dios es.
Es una actitud de corazón expresada hacia Dios en reverencia, en postración, en entrega y rendición. Es caer delante de Dios hasta besar el suelo. (Esta era una práctica cultural delante de Dios en muchas religiones; se postraban poniendo su rostro en el piso delante de Dios).

El significado etimológico de la palabra "postrarse" en hebreo es "ISTAAWA" "caer delante de Dios", y en griego la palabra es "PROSKUNEO"  se agrega un concepto más al postrarse, y es: "postrarse y besar" (pros=hacia, kuneo=besar). En el armenio, idioma muy antiguo, tiene sus propias raíces, adorar es: "IERGUERBAKEL", es una palabra compuesta: "ierguir" es tierra, y "bakel" es besar. Entonces en armenio, adorar literalmente es: "postrarse y besar la tierra" o mejor dicho "besar la tierra".

Sal. 95.6 "Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor".

¿Por qué postrarse y adorarle? ¿Por qué hasta la tierra? ¿Por qué besar la tierra?

Ante la grandeza de Dios, para el que recibe una impresión real de la presencia de Dios se vuelve irresistible postrarse. El que se postra es porque recibe un impacto de la grandeza de Dios en contraste con la pequeñez del hombre.
¿Quién soy, Dios? Soy tan pequeño, tan poca cosa. Él es el eterno, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Creador del cielo y la tierra.
¿Quién soy ante él?  Recibimos un impacto ante su santidad. Dios es santo y yo pecador. Ante su santidad veo mi pecado y me postro. Él es digno y yo indigno. Lo veo a él omnipotente y a mí mismo tan frágil, débil, nada. "Soy polvo, no soy nada, tierra".

Vengo hoy a postrarme a tus pies mi Cristo (dice un coro); sólo en ti hay plenitud de amor. No hay nada, no hay nadie comparable a ti; me deleito adorándote, Señor. Es la expresión de un adorador.

Esta actitud nos lleva constantemente a conocer más de la naturaleza de Dios, su grandeza, su gloria, su reino, su dominio, su poder, su santidad, su gracia, su amor, su fidelidad, su majestad, para poder postrarnos maravillados ante él con un corazón contrito y roto. Allí se encuentra el punto máximo, el más alto de nuestra relación con Dios.
La adoración constituye la expresión más profunda de nuestra devoción a Dios. Al contemplar su gloria quedamos admirados ante su majestuosa presencia ¡Aleluya! 

Maravilloso es estar en tu presencia (dice un coro), maravilloso es poderte adorar, maravilloso es tocar tus vestiduras, maravilloso es poderte contemplar. Es la expresión de un adorador.

Cuando llegamos a la adoración hay exclusividad. Solo a Dios adoramos.

Mt. 4.10 "Al  Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás".

Podemos alabar a los hombres como a Dios, podemos elogiar a los hombres como a Dios, podemos dar gracias a los hombres como a Dios, pero solo a Dios podemos adorar. Dios es el centro de toda adoración.

Sal. 29.2 "Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad".
Adoración significa darle a Dios toda, toda, toda la gloria.

Nuestra vocación eterna es adorar a Dios. Adorar a Dios con todas las fuerzas, con toda el alma y con todo el corazón. Somos llamados a vivir una vida verdadera de adoración en la presencia del Señor como hijos amados, comprometidos con su reino, con su Palabra y con su verdad.   Vivir en la presencia de Dios. La presencia de Dios nos lleva a adorarlo. Somos capacitados por la presencia de Dios a rendirle adoración, a tener comunión e intimidad con Dios y a recibir de Dios revelación.

El camino está abierto, es el camino nuevo y vivo que él nos abrió, dice Hebreos: “Acerquémonos”  confiadamente al trono de la gracia y de la gloria. Ese es el lugar donde está el Señor y adonde nos invita a entrar en el Espíritu y por la fe cada vez que adoramos. 

“Acerquémonos” con corazón sincero, en plena fe y limpios de  mala conciencia.
El Lugar Santísimo es el ámbito celestial de nuestra adoración.
Dios no solo nos invita a entrar al Lugar Santísimo sino a vivir allí las 24 hs. del día. Nos invita a vivir permanentemente delante de su trono. ¡Aleluya!