DEJEMOS QUE EL CIELO SATURE NUESTROS PENSAMIENTOS 2° Parte Tato Himitian




1. LA ORACIÓN

Mateo 6.6 "Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí a solas contigo. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio". (NVI)

1 Cr. 16.11 "Buscad al Señor, buscad su rostro continuamente".

Sal. 105.4 "Buscad al Señor y su poder; buscad siempre su rostro".

Sal. 24.6 "Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios".

Rostro es sinónimo de presencia. La versión NVI dice: "busquen siempre su presencia". V.M. dice: "buscad de continuo su presencia".

Entremos a nuestro cuarto, cerremos la puerta y oremos.

-         Es el lugar donde Isaías se confrontó con la gloria de Dios.
Is. 6.1-5 "En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime,  y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines;  cada uno tenía seis alas;  con dos cubrían sus rostros,  con dos cubrían sus pies,  y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces,  diciendo: Santo,  santo,  santo,  Jehová de los ejércitos;  toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba,  y la casa se llenó de humo. Entonces dije:   ¡Ay de mí!  que soy muerto;  porque siendo hombre inmundo de labios,  y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos,  han visto mis ojos al Rey,  Jehová de los ejércitos".

-         Es el lugar donde se ensancha la visión de un Dios grande y poderoso.
-         Donde todo argumento humano se desmorona.
-         Donde encontramos consuelo, paz, seguridad, fortaleza y libertad de las aflicciones. Sal. 23, 91
-         Donde encontramos luz y transparencia. Sal. 51
-         Donde se afirma su Palabra en nosotros.
-         Donde se activan los recursos del Espíritu, los dones y las gracias en nosotros. Rom. 8,  1 Cor. 12 (palabra de sabiduría, palabra de ciencia, dones de sanidades, de fe, hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, interpretación de lenguas, diversos géneros de lenguas). 
-         Donde nuestra fe se renueva y recibimos fervor y denuedo para ser testigos de Jesucristo. Hechos 1.8, Ef. 6.19
-         Donde recibimos claridad para entender y encontrar la salida a cada uno de nuestros problemas, la dirección precisa.
-         Donde recibimos revelación, reflexión y sabiduría.
-         Donde recibimos el continuo renuevo y llenura del Espíritu Santo.
-         Donde somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Cor. 3.18

Anhelemos buscar el rostro de Dios, la presencia de Dios. Sin la presencia de Dios no podemos ir a ningún lado. Con la presencia de Dios podemos vivir de fe en fe, de gloria en gloria, de verdad en verdad.

Trajinamos todo el día ¡Quién no trajina! Corremos de aquí para allá. Vamos y venimos. A la oficina, a la facultad, a la escuela, al trabajo,  a hacer compras. Y muchas veces pasamos el día olvidándonos de la presencia de Dios o relegándolo para más tarde y el cansancio nos vence. ¿No es verdad?

El Señor desea pasar tiempo con nosotros para manifestarnos su gloria y poder.  Nada ni nadie puede reemplazar en nuestra vida la presencia del Señor. Necesitamos comenzar el día dependiendo de Dios y de su presencia. Muchas cosas hacemos sin orar y sin una dependencia del Espíritu Santo.

Mr.14.38  "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil".

Escuche decir a un pastor en su mensaje: Se nota cuando un cristiano no ora; pierde la unción de Dios. Pero cuando ora, la unción del Espíritu se renueva en él y tiene tiempo para todo. Cuando ora cambia la apariencia.
Si de una cosa se ocupa el infierno y el mismo diablo es impedir una vida de oración.

 Algunas verdades sobre la oración

-         La oración es una vivencia espiritual.
Comunión con Dios = A vida de Dios en nosotros.
Por medio de la oración y la Palabra se alimenta nuestra alma de la vida de Dios.

-         La oración tiene que ser el testimonio de mi debilidad.
Mi vida necesita depender de Dios en todas las cosas. Jesús, aún siendo el Hijo de Dios necesitaba depender del Padre. Se iba al monte a orar  ¡Cuánto más nosotros!
Mr. 1.35 "Levantándose muy de mañana,  siendo aún muy oscuro,  salió y se fue a un lugar desierto,  y allí oraba". 

-         Dios se revela en los momentos de oración.
Es allí donde nos muestra su amor, nos comparte sus riquezas en gloria, sus misterios y secretos.
Rom. 11.33    "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!  ¡Cuán insondables son sus juicios,  e inescrutables sus caminos!"

Dios es muy cuidadoso, no comparte sus secretos con los que no son capaces de recibirlos. No se manifiesta ligeramente al que no se toma el tiempo de estar en su presencia.

-         La fe abre puertas, pero la oración es la llave para que las puertas se abran.
La fe es casi inútil en las manos del que no ora.
El poder de la oración transforma.
Mt. 17.14-21 "Pero este género no sale sino con oración y ayuno".
Mt. 21.22  "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis".
Mr. 11.24  "Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá".
Prov. 15.29  "El Señor oye la oración de los justos".  

-         La oración es hacer intervenir a Dios. 
Mt. 18.19 "Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos".

Si dos se ponen de acuerdo en oración, los cielos se abren y el poder de Dios se manifiesta, actúa. Podemos derrocar y derribar las fuerzas del enemigo que tiene atado al hombre y no permite que se reconcilie con Dios.
Ef. 6.12 "no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes".

-         Todas las circunstancias que demandan una operación sobrenatural de Dios (como enfermedades que son sanadas, endemoniados  liberados, situaciones de guerra espiritual sobre familias, personas, etc.) son sencillas para el que tiene una vida de oración.

Ellas son movidos a obrar por la gracia del Señor en sus vidas.
El ministerio de Jesús estuvo impregnado de liberaciones, sanidades, el anuncio de las buenas nuevas. Nuestro ministerio no puede ser diferente, a menos que dejemos de lado la oración.
Sgto. 5.15 "la oración de fe salvará al enfermo".
V.16 "la oración eficaz del justo puede mucho".

-         Estar con Dios, esa necesidad (de estar en su presencia) se transforma siempre en un deleite, en una delicia, en un gozo siempre nuevo, cautivante.
Sal. 16.11 "En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre".
Prov. 8.30 "Y era su delicia de día en día".

         Coros:
El deleite de mi alma, es tu presencia Señor. Cómo se pasan las horas al respiro de tu amor. No hay momento, más sublime que el que paso junto a ti; que será el glorioso día cuando vengas tú por mí.

Mi anhelo es buscar de día y noche; de tu amor y la ternura de tu Espíritu Señor. En tu presencia hay plenitud de gozo, en tu presencia delicias a tu diestra, por siempre y para siempre me gozo en tu presencia.

-         La vida en el Espíritu proviene de una vida de oración, y la vida en el Espíritu conduce a una vida de oración. Romanos 8 – Viviendo en el Espíritu.
Debemos cultivar una relación vital con el Espíritu Santo, que crezca cada día. La oración es el medio para mantener la relación viva con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El estribillo de una canción de Asaph dice:

En todo tiempo, en todo lugar: ¡orar, orar, orar!
En secreto, en congregación: ¡orar, orar, orar!
Perseverando, sin dudar: ¡orar, orar, orar!
En tiempo de paz o tribulación: ¡orar, orar, orar!
Por nuestras familias, hijos e hijas: ¡orar, orar, orar!
Por los discípulos, por la iglesia y hermanos: ¡orar, orar!    
Por las ciudades y por las naciones: ¡orar, orar, orar!
Por los enfermos y por los perdidos: ¡orar, orar, orar!
Y por agradar a Dios: ¡orar, orar, orar!


  2.   LA PALABRA DE DIOS (SAGRADAS ESCRITURAS)

Como discípulos del Señor necesitamos edificarnos con la Verdad.
Jesús ora por sus discípulos al Padre en Juan 17.16-17  "No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". (R.V.)

"Santifícalos con las enseñanzas de tus palabras, que es la verdad" (B. al Día)

Debemos formar el hábito de la lectura diaria de las Sagradas Escrituras. Leer, meditar, pedir revelación, encarnar, vivir su Palabra y compartir con otros su Verdad.

Por lo general, pasamos el mayor tiempo del día realizando esfuerzos, estudiando, capacitándonos o trabajando. Es bueno, es saludable, indispensable para la formación de nuestro carácter, y a la vez nos da responsabilidad para la vida y el progreso.  Pero el Señor dice: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Mt. 4.4

Existe en nuestra sociedad actual una mentalidad, una ideología totalmente opuesta a la verdad de Dios. El pensamiento humanista, racionalista, secularista, materialista, hedonista. Y hoy también la posmodernidad, el espiritualismo, el positivismo, la auto ayuda, el psiquismo (el poder de la mente).

Hermanos, como discípulos del Amado, necesitamos establecer cada día en nuestras vidas el fundamento del LOGOS  = PALABRA de Dios (Kerigma y Didaké) para no desviarnos ni contaminarnos ni conformarnos a este siglo.

"No se amolden al mundo actual, (Rom. 12.2 NVI) sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta".

Leí un artículo de Orville Swindoll, en el que llamaba  a la Biblia  "una herramienta formidable", el tesoro más grande que el Señor nos pudiera haber dado. Según la misma palabra de Dios, ella es, conforme a las distintas circunstancias, espada, martillo, llama de fuego, luz en la oscuridad, palabra de salvación, semilla viviente, juez, ley divina, espejo para conocer nuestra verdadera condición y compañera fiel.
Todo lo que de Dios conocemos, lo conocemos por su Palabra, revelada en nosotros por el Espíritu Santo.

 

Hay algo que puede darnos raíces profundas es su Palabra.


Jer. 15.16 "… fueron halladas tus palabras, y yo las comí, y tu palabra me fueron por gozo y alegría de mi corazón".

Este libro (señalo La Biblia) que contiene palabra del Señor nos comunica la voluntad de Dios, la sabiduría de Dios, la gracia de Dios y la salvación de Dios.

-         Conocerla requiere de nosotros tiempo, disciplina, incentivo, esfuerzo y diligencia. (Ej. Lectura: salmos, proverbios, evangelios, epístolas y A.T.)
-         Es nuestra comida, nos nutre.
-         Es nuestro alimento en el plano espiritual, nos sostiene.  
-         Es prioritaria, nadie se equivoca cuando da gran importancia a la palabra de Dios.
-         Es poderosa y eficaz.  
-         Redarguye el pecado.
-         Revela la justicia de Dios. 
-         Restaura la gloria de Dios en nosotros.

Afirma Pablo en 2 Tim. 3:16–17: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra".

Col. 3.16 "la palabra de Cristo  more en abundancia en vosotros".

Sal. 1.2 "… pone su amor en la palabra del Señor y en ella medita noche y día".

Seamos discípulos de la Palabra, discípulos de fe. La fe viene por oír la palabra de Dios. La Palabra tiene poder. Dios sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Ese poder se desata cuando la Palabra es pronunciada (RHEMA); por eso dice que debe estar en nuestra boca.


Josué 1.8 "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien". (Proclamar la Palabra, meditar la Palabra y vivir la Palabra vienen con una promesa de prosperidad).

Que haya en nosotros un asombro continuo y un amor a la Palabra. Estemos atentos a la Palabra.

Prov. 4.20 y 22 "Hijo mío, está atento a mis palabras…, porque son vida a los que las hallan y medicina a todo su cuerpo"

Prov. 3.1-4 "Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas, más bien guarda en tu corazón mis mandamientos, porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón, y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres".

Amados, necesitamos leer la Biblia todos los días, meditarla, creerla, pedir revelación al Espíritu Santo, vivirla, proclamarla, decirla, compartirla, enseñarla a nuestros hijos, discípulos, publicarla, divulgarla a todos.

Salmo 119
v.1 "Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley del Señor".

v.2 "Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan".

v.9  "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra".

v.77 "Porque tu ley es mi delicia".

v.97 "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación".

v.105  "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino".

Las leyes de Dios son perfectas, nos protegen, nos hacen sabios, nos dan gozo y luz, son puras, eternas y justas, hacen triunfar a quienes la obedecen.

3.   LA PREDICACIÓN DEL KERIGMA

El Kerigma es equivalente al EVANGELIO: ¡Son buenas noticias!
Revela a Cristo y su obra a nuestro favor.
Apela a la fe, pues proclama la verdad. Esa verdad no es un concepto, es una persona; esa verdad es Cristo 

Cuando alguien oye la proclama de la palabra de Dios, hay una realidad espiritual que se hace presente: CRISTO; y cuando el que oye recibe la palabra con fe, en realidad recibe a Cristo y experimenta su gracia y su poder llenando y transformando su vida.

En el kerigma hay poder (dynamis). El kerigma, el evangelio, las buenas noticias del reino de Dios es  poder de Dios para la salvación y transformación a todo aquel que cree. Rom. 1.16

Es una irrupción del Espíritu, un fenómeno de operación sobrenatural. En ella hay Espíritu (pneuma) y poder (dynamis). 

 ¿Cómo opera el poder de Dios en los inconversos para salvación?

Cuando la palabra (el kerigma - el mensaje) sale de nosotros, sale de nuestra boca, sale vida de nosotros. Esa vida poderosa alcanza al inconverso. Una vida llena del Señor, ardiendo en el Espíritu, con fuego y pasión, afecta a mi prójimo para producir salvación.

Alguien dijo:"virtud de la semilla que sembramos va a producir virtud en los corazones de otros y germina".

Me uno a la oración de Pablo en Ef. 6.19 "a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio".

Solo cuando proclamamos el kerigma – el mensaje, el hombre perdido, abatido, desahuciado, enfermo, deteriorado, con conflictos y ataduras espirituales es evangelizado y tiene la oportunidad de encontrarse con Jesús.

El mensaje que tenemos que comunicar es: Jesús es el Señor.

Rom. 10.8-9  "Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo".
La evangelización del mundo siempre ocupó un lugar central en el corazón de Jesús. El objetivo principal de su presencia entre los hombres consistía en buscar y salvar a los pecadores.

"El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido". Luc. 19.10

"Se hizo carne y se entregó a si mismo….  para dar salvación a todo aquel que cree".  

"El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad". 1 Tim. 2.4

El evangelio es el único medio de salvación, de transformación. 
Predicar el kerigma, el evangelio es la única forma en que los hombres puedan ser salvos.

Tenemos que tener la clara conciencia de que en nosotros reside la esperanza de la humanidad (compañeros, amigos, parientes, vecinos, nuestro barrio, nuestra sociedad).

Debemos tomar mayor conciencia de la realidad espiritual del hombre sin Dios, y a la vez descubrir en nosotros los recursos que tenemos en Cristo para acercar al hombre a Dios.

Al recibir el Espíritu Santo, lo mismo que  en aquel  día de Pentecostés, hemos recibido poder (dynamis), fuego, unción, gracia, denuedo para ir y sanar las heridas de los corazones. Hay muchos que hoy están lastimados,  heridos. Debemos llevar libertad a los oprimidos, angustiados, enfermos; romper barreras, ataduras, en el nombre del Señor.

Dice Rick Warren en su libro "Una vida con propósito".
-         Si sólo una persona va al cielo por tu causa, tu vida  habrá hecho una diferencia por la eternidad. 

-         Decirle a otros cómo pueden obtener la vida eterna es lo mejor que puedes hacer por ellos. 

-         Dios te ha dado un mensaje de vida para compartir. Compártelo con denuedo y valor.

Debemos anunciar el evangelio a todos. Somos "puentes" entre el gran amor de Dios y los perdidos. Nuestra sociedad está carente de amor. La manifestación de la misericordia de Dios a través de nosotros, será como el néctar que los atraiga irresistiblemente.

No podemos pensar que la salvación de los pecadores ocupe el lugar de un ítem más en nuestra agenda, sino que debe ser aquello a lo cual nos entregamos prioritariamente, siguiendo las mismas pisadas de nuestro Maestro.

Compenetrados de nuestro llamado debemos arder con pasión por la salvación de los pecadores, alcanzando el objetivo de Dios y cumpliendo la obra que nos ha encomendado.

Nuestra atención debe estar colocada en Dios y el pecador, puesto que es Dios mismo el que se encuentra con él a través de nosotros.

Como discípulos, debemos estar siempre atentos a toda oportunidad que se nos presente y también saber crear oportunidades por nuestro denuedo y amor por los que se pierden. (Ejemplo: la vida del pastor Iván Baker).

Dios puso en nosotros el Espíritu de Jesús, para ver a las personas con los ojos de Jesús y para que sintamos por ellos lo que Jesús sintió, compasión.

Compasión significa "padecer con". Ser concientes de la condición de los demás, sentir profundamente el dolor ajeno como propio, llorar con el que llora, sufrir con el que sufre. Más aún, la mayoría ni sabe de su terrible suerte ante la realidad de la eternidad.

La verdadera compasión sólo fluye cuando en verdad amamos y el Espíritu Santo toca nuestro corazón para hacernos sentir la necesidad del pecador.

Tomemos la iniciativa en la conversación. Construyamos relaciones amistosas, brindémonos, abramos nuestro corazón, seamos naturales, dispongamos de nuestro tiempo, estemos atentos a la revelación del Espíritu sobre las personas cuando estamos conversando con ellos, a veces una sola palabra es suficiente. Vayamos a fondo cuando las circunstancias lo permiten. Digamos la verdad con gracia. Demos nuestro testimonio, con coraje, valor y osadía, sin timidez ni vergüenza.
Nuestros compañeros deben ver algo deseable en nosotros,  nuestra santidad atrae.

Dice el estribillo de un antiguo himno: Usa mi vida, usa mi vida, para tu gloria, oh Jesús. Todos los días y hoy quiero ser testigo tuyo, Señor, por doquier.

Rom. 10.15  "¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,  de los que anuncian buenas nuevas!"

Lc. 4:18-19 "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a proclamar libertad a los cautivos, y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año del favor del Señor".