QUÉ HEMOS HECHO CON LA PALABRA DE DIOS Marcos Moraes


  
(El apunte esta sin editar - pronto pondremos el definitivo - por ahora para que puedan ir leyendo)

El tener que predicar en un retiro de pastores es una tranquilidad por un lado pero es una responsabilidad por otro, porque los pastores son los hombres más maduros de la Iglesia y por eso uno puede hablar tranquilo. Pero a la vez es una responsabilidad porque todo lo que decimos de alguna manera va a ser juzgado y cotejado con la palabra de Dios.

Me gustaría que leamos (Is 66.1-2).
Isa 66:1  “Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? 66:2  Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”

El vs. 2 termina diciendo que Dios mirará a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que “lee” su palabra… O dice que mirara al pobre y humilde de espíritu y que “estudia su palabra”… O dice al pobre y humilde de espíritu y que “gusta” de mi palabra. En este pasaje no está escrito ninguna de estas cosas, es otra cosa lo que está escrito. Lo que dice es que Dios mirará a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que “tiembla” ante su palabra.
La palabra de Dios es la voz del cielo y nos transmite los pensamientos de Dios, los cuales son más altos que nuestros pensamientos y el Señor se agrada con aquellos que más que leer, estudiar o gustar de la palabra temen, tiemblan ante ella.

Vamos a estar hablando de la herencia que nosotros recibimos de nuestros padres. 30 o 35 años atrás ellos recibieron revelación de Dios por medio de la palabra y del Espíritu Santo.
Nosotros debemos ahora hacernos una pregunta: ¿Qué hemos hecho con esta herencia que recibimos?

Me gustaría en esta mañana recalcar aquello que fue hecho en la vida de aquellos hermanos por medio de la palabra de Dios.
Yo nunca habría imaginado ver a mi padre haciendo lo que hizo, entrando en el camino que el entró. Yo creo que el tuvo la fuerza y la firmeza para hacer todo esto, porque el tenía la convicción de que todo esto que estaba haciendo estaba en la palabra de Dios.
No podemos dejar de decir que estos hermanos, nuestros padres, cito aquí entre ellos a mi propio padre, Erasmo, Moasir, Ismael, Iván, Jorge Himitian. Estos hermanos pagaron un alto precio. Tuvieron que salir de en dirección de la palabra y renunciar a toda una gama de teología que los enredaba.
No hay en la historia de los movimientos de la Iglesia uno, que no tenga como base esto, un retorno a la palabra, un nuevo respeto a la palabra. Podríamos decir que la historia de la Iglesia refleja esto.
Vemos en la historia de la Iglesia un ciclo que se compone por un respeto a la palabra, luego un desprecio a la palabra. Luego otra vez surge un respeto por la palabra para después caer en un menosprecio por la palabra. Así sucesivamente.
Nos preguntamos ¿Como puede ser que una Iglesia instituida por Jesús y sus apóstoles, con el pasar de los años se convirtió en una cosa tan anticristiana?
Cuando vino la reforma sucedió lo mismo. Todos los movimientos de la reforma fueron un retorno a la palabra de Dios, un temblar ante la palabra de Dios. Pero lo que los reformadores dejaron, con el pasar del tiempo sus herederos siempre fueron desviándose. Si uno observa con detenimiento, ese desvío tiene un patrón, el patrón de desvío de la palabra es la falta de temor ante ella.

La palabra de Dios es una afrenta a nuestra naturaleza carnal. Es incomoda, la palabra de Dios esta repleta de cosas que nuestro hombre natural detesta. Cuando no hay temor ante la palabra de Dios, cuando no temblamos ante su palabra terminamos recortando, acomodando la palabra y nos desviamos de lo que ella nos muestra y nos enseña.
Cada vez que Dios levantó hombres para hacer un movimiento restaurador en la Iglesia, Dios usó el Espíritu y la Palabra para hacerlo. Estos hombres comenzaron a respetar y temer ante la palabra de Dios como es digno de que sea.
La maraña de teología de la cual nuestros padres se apartaron para comenzar a vivir lo que hoy llego hasta nosotros, esa maraña continúa ahí, no murió sino que creció y está llenando las librerías evangélicas. Esta teología hace aseveraciones de todo tipo, hechas por hombres que no tiemblan ante la palabra de Dios.
Viene a nuestro pensamiento que es solo una cuestión de interpretación lo que sucede. Creemos que uno interpreta de una manera, otro de otra y otro de otra ¿Qué cosa es eso, que haya una Biblia que tenga varias formas de ser interpretada? ¿Qué cosa es eso que Dios nos dio una Biblia confusa que no nos dice claramente cual es la voluntad divina?
Hermanos, el problema no es las formas de interpretación, sino que el problema está en la forma del corazón con que nosotros encaramos la palabra de Dios.
La mayor aula de hermenéutica que yo tuve en mi vida, la más contundente instrucción de cómo tratar con la palabra de Dios que yo tuve en mi vida, fue en Salvador cuando hubo un retiro abierto de pastores. En ese retiro estaba Jorge Himitian y un pastor se acercó para hablar con el. Este pastor estaba separado y casado con otra mujer y yo pude presenciar esa conversación entre este hombre y Jorge Himitian.
El hombre le pregunto a Jorge: “Hermano ¿que es lo que Ud. cree en cuanto a ese asunto de divorcio y recasamiento?”. Jorge abrió en Lucas 16.18 y le leyó y dijo “Yo creo esto, que todo aquel que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella y aquel que se casa con la repudiada comete adulterio también”. Hasta ahí iba todo bien pero el hombre le dijo: “Está bien, pero ¿cual es su interpretación de ese versículo?”. Entonces Jorge le dijo: “Bueno hermano, yo voy a dar mi interpretación de este versículo. Mi interpretación es que todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”. Entonces el otro pastor, ya nervioso y confuso le dijo: “NO, yo no le pedí que me lea otra vez el versículo. Yo lo que quiero saber es cual es su interpretación del texto”. Entonces Jorge le dijo: “Ah bueno, discúlpeme. Yo le voy a dar entonces mi interpretación del pasaje. Todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”.
Yo al ver esa situación me gozaba y agradecía Dios por lo que estaba viendo. Fue una gran enseñanza para mí.

Hermanos, tenemos un problema y es que interpretamos demás. Nuestras interpretaciones producen desvíos. Nuestras interpretaciones muchas veces son fruto de una mente carnal que nosotros tenemos. Necesitamos temblar, temer ante la palabra de Dios.
Después que pasaron años de estar en esta onda gloriosa de Dios yo me comencé a preguntar: “¿Por qué aquel y aquel hermano tienen tanta revelación?”. Pasado un tiempo preguntándome esto yo comencé a descubrir que la cosa no era tan “fantástica”, que las mayores revelaciones que recibimos eran proferidas por hombres que tomaban un texto y decían simplemente “esto es lo que aquí dice”.
Lo que nosotros más precisamos es leer la Escritura y decir “esto es lo que dice aquí y se terminó”.
Yo tengo un temor amados, de que antes que el Señor nos revele todo lo que Él quiera revelarnos, nosotros ya tengamos de antemano distintas interpretaciones de las cosas.
Yo temo que nos estemos contaminando con la “tela de arañas de la teología” que impera en la Iglesia hoy.
Iván cuenta que cuando salió de la denominación donde el estaba, el se sentía libre de la “tela de arañas”. El se sentía como una mosca presa en esa tela y cuando salió de ahí se sintió libre.

Han pasado los años y yo tengo visto y oído cosas que me asustan, me preocupan.
Por ejemplo oí a un “apóstol” decir que su mujer no era sumisa pero que eso era normal y que no era necesario. Yo pienso ¿Es así ahora la cosa, es así la interpretación de la Palabra?
Yo quiero decir algo fuerte. En función de una cosa llamada UNIDAD, mucho de lo que Dios tiene hablado ha sido relativizado. No podemos relativizar las cosas del Señor en función de la UNIDAD.
Las cosas que Dios nos dio, no son nuestras, son de Él y nosotros no tenemos el derecho de relativizarlas.
Yo creo amados en la UNIDAD y yo creo que esto va a acontecer antes de la venida del Señor. Pero creo que nosotros tenemos que esperar en el Señor y ver lo que el Señor va a hacer.
Yo tengo miedo de una cosa que yo llamo “el factor Abraham”. Este factor aparece en nuestra vida a toda hora.
 “Queremos una cosa, esperamos en Dios, Dios demora en responder y entonces nosotros la fabricamos”.
Es lo que hizo Abraham con Agar. Le dio una “empujadita” a la promesa del Señor porque estaba muy demorada.
Forzamos las cosas para que sucedan y esto está mal. Dios no nos permite tocar nada que sea de El en función de lograr cosa alguna.
Me gustaría compartirles aquellas cosas que yo con los años he visto, cosas que nos han hecho tropezar en relación a la palabra de Dios. ¿Qué cosas hacen que nos debilitemos en ese espíritu de fidelidad a la palabra de Dios?
Yo quiero hablar de dos cosas.

La primera de ellas, es en relación al error de leer la biblia como un todo, no entendiendo que el NT es superior al AT.

Cuando leemos la Biblia y no discernimos esto, la superioridad del NT frente al AT y le damos al AT demasiada importancia, equiparándolo al nuevo, cometemos muchos errores.
Esta cuestión de diferenciar la importancia del NT y AT no fue una cuestión esclarecida por los reformadores. Los reformadores recuperaron la palabra como un todo. Los puritanos usaban una expresión: “solo la Escritura”. Esto estaba bien pero no percibieron que había una gran distinción entre NT y AT y los errores que había a causa de esa falta de distinción no se corrigieron.
La Iglesia actual es una Iglesia heredera de la reforma y la Biblia ha sido recuperada como única fuente, pero no separó el viejo del nuevo testamento.
Una gran cantidad de errores que existen en la Iglesia es por este motivo.
Por ejemplo:
- ¿De dónde vienen los templos, cual es la base bíblica para los templos? Del AT.
- ¿De dónde viene la casta sacerdotal. La diferencia entre aquellos que sirven a Dios y los demás? “Fulano fue llamado para ser siervo del Señor” ¿Y todos los demás, no son llamados? Eso está ahí, una casta sacerdotal fundada en el AT, sin base bíblica ninguna en el NT. El NT dice (1Pe 2.9)
- ¿De dónde viene una vida fundamentada en mandamientos? Del AT. En el NT la vida está fundamentada en el Espíritu vivificante que mora en nosotros. Los mandamientos orientan la vida pero la vida no está fundamentada en los mandamientos. El mandamiento orienta la vida, pero la vida es Cristo habitando en cada corazón. Este es el poder para una vida santa.
- ¿De dónde viene la sobre valorización de lo material y de todo lo que es natural y terreno? Proviene del AT. En el NT no hay ese énfasis.
- Etc. Así hay muchas cosas traídas del AT

Iván Baker nos enseñó algo a este respecto. Él decía “no hay que hacer nada que Jesús y los apóstoles no hicieron y no hay que  aceptar aquello que no está explícitamente en el NT”.
Alguno puede decir: “Marcos estas dejando al AT de lado”. No es así, “toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñar…”. Útil, pero la base sigue siendo el NT.
Cuantos errores tenemos que son todos fundamentados en el AT.

En la década del 90 fue el auge de un movimiento que resaltaba practicas basadas en el AT y arrastro a muchos. Muchos empezaron a predicar y expresar cosas enfatizadas en el AT.
Un ejemplo. Un pastor comenzó a predicar del propiciatorio. Hablo una hora y media de esto. Hizo una exposición impresionante, pero yo estaba preocupado porque veía que avanzaba con el tema y nunca llegaba a hablar de Cristo. Pasó una hora y no pasaba nada, pasaron quince minutos más y no entraba en el NT. Cuando estaba concluyendo el mensaje yo me decía “bueno ahora en sus últimas frases va a meterse en Jesús”, pero no fue así. Este hombre terminó y no mencionó ni una vez la sangre de Cristo que es la propiciación por nuestros pecados de lo cual el propiciatorio es una pobre figura.
Deberíamos tener una mente habituada a no hablar aquello que Jesús y los apóstoles no hablaron. “Si tienes algo que para ti es importante hablar y es algo que ellos no hablaron, entonces no tiene importancia que lo hables”.
El Señor tuvo que tratar con los apóstoles por los paradigmas que en ellos había. Dios le dice a Pedro: “Come” y Pedro dijo: “No, yo no voy a comer eso inmundo”…. Dios debe tratar con nuestros paradigmas.
La Iglesia primitiva luchaba con paradigmas. Pablo sufría con muchos que querían volver a los rudimentos pobres y caducos del judaísmo. El Señor no quiere que estemos sometidos a paradigmas dañinos para la verdadera fe.

NOTA:
Las cosas del AT que eran importantes para nosotros hoy, fueron traídas y refrendadas por el NT.
Debemos tener cuidado es de no traer cosas del AT que no están refrendadas por el NT.
No debemos caer en el error de escoger nosotros que traer y que no del AT.
Por ejemplo,  “apedrear a las mujeres adulteras” no está refrendado por el NT ¿Podemos nosotros traerlo del AT para practicarlo? No. ¿Y por qué otras cosas si?
Si nosotros somos lo que decidimos que practicas reflotar del AT  vamos a equivocarnos.
Para saber si algo del AT debe ser practicado, nosotros debemos saber que el que establece el límite para ver si esa práctica sigue vigente, es el NT.

Vamos al segundo punto. El segundo punto trata de libertades que la teología se da para la interpretación de las Escrituras.
Quiero contar antes de comenzar, una historia para ilustrar esta cuestión de los paradigmas.
La historia cuenta que una mujer cocinaba muy bien una carne llamada “carne de tatu” o “carne de lagarto”. Esta mujer cada vez que cocinaba este pedazo de carne, ella le cortaba las puntas, la condimentaba y la ponía a cocinar. Entonces un sujeto muy curioso fue y le preguntó: “¿Por qué Ud. le corta las puntas a la carne antes de comenzar a cocinarla?”. Entonces la señora le respondió: “Mire, mi mamá me enseño a cocinar y mi mama me  enseño a cortarle las puntas antes de empezar a cocinarla, pero yo no se por que”. El sujeto era tan curioso que dijo: “Donde vive su mamá porque yo quiero ir a preguntarle”. Una vez que averiguó fue donde vivía la mamá de esta señora y le preguntó: “Señora ¿Por qué le corta las puntas de la “carne de lagarto” antes de cocinarla?”.  Ella le dijo: “Hijo, yo no se porque lo hago así, mi mamá me enseño a hacerlo y yo lo aprendí así”. El hombre, más intrigado aún preguntó por la mamá de ella y fue donde estaba la ancianita y le dijo: “Yo quiero preguntarle algo acerca de por qué Uds. cortan las puntas de la “carne de lagarto” antes de cocinarla, pero por favor no me diga que lo hace porque su mamá le enseñó”. Entonces la anciana le respondió: “Querido, no fue mi mamá la que me enseño esto, fui yo quien inventó esto y se lo enseñe a mis hijas. Lo hacía porque la asadera era media pequeña y no me entraban las puntas de la carne”…  Así se resolvió el misterio… Estas mujeres por más que tenían asaderas grades cortaban las puntas de la carne porque así se lo habían enseñado.
Uno pensaría que estas mujeres fueron descuidadas pero debemos saber que la Iglesia muchas veces actúa de esta manera.

A veces recibimos enseñanzas fruto de “malabarismos bíblicos”  y nos parecen profundamente espirituales y no vamos a la fuente para corroborar si es correcto. No hacemos lo que hizo el hombre de la historia, que fue a la fuente.
Vamos a ver seis formas de interpretar las Escrituras (… en la predica habla de 5 por lo que yo escuche… me falta 1)
Tres de estas formas de interpretación son licitas y las otras tres, a mi forma de ver, son ilícitas.
En cada una de estas formas, la carga de subjetividad va aumentando hasta un punto donde esto se torna ilícito.
Con Mario queremos velar que esto esté claro entre todos los pastores para que seamos libres lo mas posible de la subjetividad a la hora de interpretar las Escrituras.
Yo no les diría “formas de interpretación”, sino que les diría “niveles de interpretación”. Le diría así porque va creciendo el nivel de subjetividad.

PRIMERO
El primer nivel es el más objetivo, el más incuestionable. Es aquel que habla aquello que está bien claro. Estas cosas que están en la Biblia, las podemos llamar “base o fundamento de nuestra fe”. Son textos claros acerca de los cuales no cabe ni una pregunta siquiera.
Un ejemplo sería como el texto de Lucas 16.18 que nombramos hoy. Está claro, está escrito, terminado el asunto.
Yo siempre doy como ejemplo de esto (Jn 14.6). Hay muchos pasajes en las Escrituras que son claros y forman el sustento de nuestra fe.
Otro ejemplo sería (1Pe 2.9). Es un texto claro e irrefutable. Estos textos unen a la cristiandad toda. Son textos básicos y explícitos y no hay posibilidad de ponerle una carga de subjetividad sobre ellos.

SEGUNDO
El segundo nivel se da por la unión de elementos evidentes y claros. Son más de un elemento y unidos dan como resultado una conclusión también irrefutable.
Por ejemplo si juntamos (Hch 1.8 y 2.39) llegamos a la conclusión que todos somos en la Iglesia testigos de Cristo. Porque (Hch1.8) nos dice que el E. S. nos capacita para ser testigos y (Hch 2.39) nos dice que el E.S. es para todos los que el Señor llame.
Si miramos solo (Hch 1.8) alguno puede decir que eso era para los doce solamente. Entonces la subjetividad va entrando. Pero ya no podemos concluir eso al leer (Hch 2.39). Ya no hay carga de subjetividad.

TERCERO
El tercer nivel de interpretación y que es muy usado en nuestro medio y que yo creo que es totalmente lícito lo llamamos deducción.
Deducción es un poco diferente de conclusión. La deducción está basada en elementos que no son tan evidentes. Son elementos existentes, están allí aunque no son tan evidentes como los que citamos antes.
Un ejemplo de esto es cuando observamos que Jesús se relacionaba por niveles. Estaban los 500, los 120, los 70, los 12 y en medio de los 12 tenía 3. Nosotros vemos que era una estrategia de Jesús. Nosotros no vemos un pasaje que nos mande explícitamente a trabajar por niveles pero deducimos que precisamos hacerlo porque vemos que Jesús trabajaba de esta manera y el es nuestro Ejemplo y Maestro.

Este tipo de interpretación sucede cuando estamos observando ejemplos. El Ejemplo de Jesús, el ejemplo de los apóstoles, el ejemplo de la Iglesia primitiva. Estos ejemplos nos muestran un camino.
Muchas de las cosas que hacemos no están escritas, pero las deducimos al mirar nuestros modelos bíblicos. Al verlos a ellos hacer ciertas cosas, ciertas prácticas, nosotros deducimos que es también la voluntad de Dios para nosotros.
En esto hay una carga de subjetividad, pero es una subjetividad lícita.

CUARTO
Veamos el cuarto nivel de interpretación. A partir de aquí nosotros creemos que nos comenzamos a salir de aquello que es lícito a la hora de interpretar las Escrituras.
Los libros de teología y los libros de hoy,  están cargados de esta subjetividad. Este nivel lo podemos llamar inferencia.
Inferencia es cuando no existen elementos evidentes, ni existentes, no hay nada.  Solo tenemos unos “ganchos”, elementos no evidentes y a partir de ellos hacemos una deducción forzada.

Para ejemplificar voy a usar nuestra postura con respecto a las mujeres.
En una ocasión me tocaba hablar con las mujeres de la congregación. Casadas, solteras, viudas, todas. El Señor me dio una palabra para compartir y era que “la misión principal de la mujer casada era cumplir la función de madre”.
Hay muchas mujeres en la Iglesia que contaminadas por el pensamiento mundano, dejan a sus hijos por ir tras su realización profesional. Nosotros entendemos cuando una mujer necesita trabajar porque necesita ayudar a su marido porque el dinero que entra no es suficiente. Pero las mujeres que dejan sus hijos, simplemente por una cuestión de realización profesional, están yendo en contra de la enseñanza bíblica. La realización de la mujer está cumpliendo su función de madre.
Algunos dicen: “pero es injusto, el hombre puede realizarse profesionalmente y la mujer no”. No es así, cualquier hombre que se convierte también debe renunciar a su realización personal, sus ideales se terminan. La meta desde ahora es amar y servir al Señor, esta es ahora su razón de vivir.
Si los hombres deben renunciar a su realización profesional ¿Por qué las mujeres no?
Si la palabra de Dios dice que la misión de la mujer es la misión de madre no debemos inferir otra cosa sino interpretar correctamente.

Ahora veamos con el ejemplo para los solteros. ¿Cuál es el consejo para los solteros?
Mirando (1Cor 7) me quede impresionado por lo que leí. Pablo es muy claro, “en el Reino de Dios, el soltero y la soltera, está en mejor situación que el casado”. Pablo enseña que el casado esta “dividido”.
Cuando hablé esto para los solteros, muchos de ellos vinieron a mi agradecidos y reconociendo que había un peso, una presión muy grande sobre ellos por no comprender esto.
Los solteros reciben mucha presión de los casados, en todas partes. Todos les dicen “¿Cuándo te vas a casar? ¿Por qué no conseguís a alguien para casarte?”.
Hermanos, los solteros son la mayor gloria de Jesús en la Iglesia. Los que van envejeciendo y no se casan, más gloria tienen aún. Esto es así porque el amor afectivo y la necesidad sexual son de las cosas mas fuertes en el ser humano y estos hermanos están renunciando a esto por el Reino de Dios.
Muchos de los que están solteros en la Iglesia, en el mundo tal vez ya estarían casados, pero estos hermanos son diferentes, no son del mundo.

Debemos tener cuidado con lo que decimos. “La familia no es el propósito de Dios”. La biblia no enseña esto. A veces por enfatizar tanto una palabra, creamos nuestras propias verdades y esto substituye la palabra de Dios en la mente de los hermanos.
Hablamos tanto de la familia que fácilmente caemos en decir que la familia es el propósito de Dios. Pero ¿Dónde dice esto? Si pensamos así estamos dejando a los solteros fuera.
Cuando nos dimos cuenta de esto, llorábamos en nuestro corazón por esto. Tuve que pedir perdón públicamente a estos hermanos solteros por lo que estaba sucediendo.
Una hermana muy fiel, ella es médica ginecóloga, ella no esta casada y dice: “Yo estoy bien así, yo estoy plena con Jesús”. Pero ella me contaba y me decía: “Mi problema es que yo voy a la Iglesia y una hermana esposa de líder, viene y me dice que yo no me quiero casar porque soy independiente y no quiero tener cabeza”.
Hermanos, Jesús es la cabeza de la Iglesia ¿como esta mujer dice esto?
Otra mujer me contaba que una hermana le decía: “Yo a tu edad ya estaba casada y tenía hijos. Que estás esperando para casarte”. Esto lo escucho por todas partes. Los hermanos se saludan en las reuniones y abrazan a un soltero y le dicen: “Que este año aparezca tu prometido/a” ¿De donde sacamos eso? Lo sacamos del mundo y de nuestras inferencias. Exageramos la palabra de Dios.
En ningún lado habla que la familia es el propósito eterno de Dios. Las Escrituras hablan que el propósito de Dios es la “Familia Eterna” y en esa familia están incluidos todos los solteros.

QUINTO
El quinto nivel de interpretación es la derivación. Aquí la carga de subjetividad es mayor que en la inferencia. Es usar un texto como pretexto. La persona toma un texto, lo lee y se da una interpretación que no tiene nada que ver con lo que el texto comunica.
Voy a dar una ilustración.  En la década de los 80 se esparció en Brasil una enseñanza en cuanto a la alabanza, la cual era pura derivación. La alabanza y la adoración no necesitan de eso para encontrar respaldo en las Escrituras.
Esta doctrina decía que la alabanza debía ser restaurada a causa de lo que dice en (Hch 15) donde habla de “la restauración del tabernáculo de David”. Y dicen ellos que el tabernáculo de David  era el tabernáculo de la alabanza.
En (Hch 15) Santiago está hablando de otro tema, “la participación de los gentiles en el Reino de Dios”. Entonces, el cita al profeta Amós para respaldar esto.
Estos versículos no hablan de alabanza, hablan de otra cosa. La alabanza no necesita de pseudo teología para fundamentarse en las Escrituras. La alabanza esta clara en las Escrituras.
Algunos pueden decir: “Pero entonces Marcos ¿Para que te preocupas tanto? Si la alabanza está clara en las Escrituras y es algo bueno ¿Cuál es el problema que se use un texto como este para hablar de ella?”.
 Mi problema es que este tipo de teología va enseñando a los hermanos a ser subjetivos en la interpretación de las Escrituras. Entonces muchos salen a hacer osadas aseveraciones, que nada tiene que ver con lo que Dios nos está comunicando. Las Escrituras nos dicen: “No traspaséis lo que está escrito”.

“Lo que hablamos lo debemos hablar según los oráculos de Dios”.
Yo les conté una lección que aprendí con Jorge y ahora les voy a contar una lección que prendí con Iván. El me repetía esta frase cuando me veía haciendo algunas derivaciones: “Marcos, nosotros no aprendemos solo con lo que la Biblia dice, nosotros aprendemos mucho también con lo que la Biblia no dice ¿Porque vos estas diciendo lo que la Biblia no dice?”.
Los reformadores no hicieron esto. Sin embargo en la teología moderna esto abunda. Se van leyendo los texto y se van encontrado interpretaciones fruto de derivaciones.
Cuando esto sucede denota que nos falta temor delante de la palabra del Señor.
Dios no nos dio esta libertad. Dios no precisa que nos tomemos esta libertad. Dios quiere que interpretemos su Palabra y quiere que hagamos aquello que esta claramente, objetivamente expresado.
Vamos a algunos y les preguntamos: “¿Por qué vos estás enseñando esto?”. Ellos nos responden: “Porque es lo que me enseñaron a mi”. Muchos dicen: “lo hago porque mi pastor me lo dijo”. Sucede como a aquella mujer cocinando que nombrábamos hoy.
Muchos paradigmas errados se van causando por esta libertad que nos damos a la hora de interpretar las Escrituras.

Voy a contar una historia para ilustrar como esta cuestión de los paradigmas se forma fácilmente. Unos científicos comprobaron esto con los monos. Tomaron 5 monos, hambrientos los encerraron y pusieron arriba de una escalera unas bananas. Cuando uno subió para agarrar las bananas, con una maguera con agua helada a presión mojaron los 4 que quedaron abajo. Cuando subió otro hicieron lo mismo. Repitieron esto varias veces, hasta que ya ninguno subía a buscar las bananas. Luego cambiaron uno de los monos, pero el mono nuevo no sabía lo que acontecía, asíque, quiso subir a buscar bananas. Cuando lo intentó,  los otros le impidieron que lo haga. Estuvieron varias veces peleando con el mono que quería subir hasta que “lo convencieron”. Luego pusieron otro mono más. Este también quería ir por las bananas pero se lo impidieron entre todos, incluido el mono que había entrado último. Él lo hacía porque los otros lo hacían. El no sabía porque, pero lo hacía.
Esta experiencia se repitió hasta colocar 5 monos que no habían recibido el shock del agua helada a presión y el resultado fue que ninguno subía por las bananas.
“La interpretación espiritual de esto se la dejo para Uds.”.

“Señor liberta tu casa de nuestras propias palabras y danos la gracia de estar atentos a tus santas palabras”. Amén.-