LOS GRUPOS CASEROS Ángel Negro



Retiro de pastores, Septiembre de 1982

Este trabajo está realizado en base a la experiencia de lso últimos años de labor en los grupos caseros, también llamados “células” o, a veces, “la iglesia por las casas”.

Las iglesias, en general, han desarrollado ciertos métodos para la evangelización, edificación y conservación de resultados que, aunque habiendo dejado ciertos frutos, no son los más acertados, ni los más bíblicos, según el mismo criterio de muchos de los que los emplean y de otros lideres evangélicos. Todo este mover de Dios en los últimos años nos hizo volver a la sencillez de las Sagradas Escrituras, para utilizar los principios señalados en ellas.

Hoy, en términos generales, se reconoce que no se puede descansar en las formas de evangelización masiva, como en gimnasios o estadios, o en las reuniones dominicales en templos, donde todos (o casi todos), son creyentes. Lo mismo ocurre con otros métodos que, aunque se siguen empleando y dan algunos resultados, no satisfacen; sistemas de evangelización donde se emplean en general formas masivas para alcanzar a la gente. Se utilizan medios de difusión masivos como, por ejemplo, la televisión, la radio, los folletos, formas muy impersonales de llegar a la gente.

El problema más serio no son estos medios o sistemas de evangelizar, sino que se ha hecho substitución por las formas que el Señor ha establecido de extender su reino. Lo mismo ocurre con lo que se suele llamar “conservación de resultados”: sistemas donde se usan impresos por correspondencia, cursos, o que un hermano, después de haber recibido una tarjeta con los datos de una persona, a la que no conoce, le vaya a visitar. La finalidad de todo este trabajo es que la persona asista a las reuniones. En la edificación, la escuela dominical y la enseñanza por medio de la predicación del pastor, son los medios que más se utilizan y en los cuales se descansa para el crecimiento de la persona.

Los puntos débiles de estas formas de hacer la obra de Señor son:

1.                    El trabajo es demasiado impersonal
2.                    Depende de hombres muy hábiles
3.                    Es poco eficaz en la formación de nuevos líderes
4.                    No promueve la participación de todos los miembros de la iglesia


VOLVIENDO A LA SENCILLEZ DE LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS


La presentación de Jesucristo como Señor de la vida y no tan sólo como Salvador ha sido y es fundamental en el dinamismo, crecimiento y desarrollo de la Iglesia. Esta forma de presentar a Jesucristo ha sido el motor para un evangelismo eficaz. Lo mismo para la permanencia de las personas en la Iglesia y para su edificación.

También, las palabras de Jesús “Id y haced discípulos” tomaron en los últimos años el valor que el Señor quiso darles en su momento. Ningún grupo o congregación va a realizar un trabajo eficaz, si no realiza una tarea de discipulado. Una generación de cristianos no va a causar ningún impacto en la sociedad si no hace discípulos. Sin vivir y predicar el señorío de Jesucristo, y hacer la obra del discipulado, no van a funcionar debidamente los grupos caseros.

PROCURANDO EL CAMBIO


Tomemos como ejemplo un caso común y sencillo: un pastor con una congregación de unas 60 a 80 personas. Casi todas han recibido el bautismo en el Espíritu Santo y tienen libertad en la alabanza y la adoración en las reuniones. Los hermanos son asiduos asistentes a los retiros espirituales y conocen una diversidad de temas. Los cassetes y la literatura con un espíritu de renovación son conocidos por todos. Sin embargo, todavía hay fallas en el carácter de muchos hermanos y varios matrimonios siguen en profunda crisis. No hay, además, una constante multiplicación.

El pastor se siente feliz del ambiente que se ha logrado.
Pero la visión que él ha captado de lo que es una iglesia renovada va más allá de lo que está viviendo. El quiere, por cierto, una iglesia donde el Espíritu Santo se mueve con libertad, pero también donde cada uno es un discípulo de Jesucristo que obedece las enseñanzas de Jesús y extiende el reino de Dios, haciendo discípulos. La pregunta que surge en su mente es:

¿CÓMO LOGRARLO?

A continuación, queremos señalar varios elementos en el cambio buscado. Es necesario dar atención a cada uno de estos elementos.

En cada congregación o grupo, siempre hay algunos que son los más inquietos, los que tienen más interés en la obra, los que llevan cargas. Ya con estos, el pastor tiene algunos con los cuales ir transformando la congregación en una comunidad dinámica y pujante.

Quita de tu mente la idea de que puedes llevar a toda una congregación a este cambio a la vez. Se trata, más bien, de una obra de discipulado, y el pequeño grupo casero es el lugar propicio para realizar esta obra de discipulado.

1 – Visión clara

Lo primero que hace falta, antes de tener gente, es tener una visión clara de lo que se quiere alcanzar. Abrir el corazón a otros, escuchar a los que tienen mayor luz, hablar con los que se desarrollaron más, etc. , es necesario para ampliar nuestra visión. La gente sigue  a hombres que saben qué es lo que quieren alcanzar.

2 – Comunión íntima

Cuando la visión es clara y se cuenta con algunos para comenzar la tarea, lo segundo que se debe lograr es una comunión íntima con ellos: conocerles y que nos conozcan.

Es necesario fomentar tiempos sociales. Como, por ejemplo, comer juntos, tomar mate, practicar deportes, salir de   paseo, etc.
No es ésta la comunión más profunda, pero es un acercamiento que afloja tensiones, ayuda a conocernos y abre el camino a una relación más estrecha.

También la ayuda mutua, como colaborar en la edificación de la casa de un hermano, o hacer refacciones, hacer compras de comestibles juntos, etc., favorece una relación más estrecha. La ayuda a los necesitados debe iniciarse normalmente en el grupo. Los primeros en socorrer deben ser los de la “casa”. Tanto si queda sin trabajo, como si se enferma o tiene otra necesidad, la primera ayuda debe ser del grupo. Si no se puede solucionar el problema en el grupo, se acude a la comunidad mayor.

Se debe promover lazos de amistad en el grupo y de verdadero compañerismo cristiano. En la medida que los lazos de amistad y de relación son más estrechas, le va dando al grupo mayor conocimiento de sí mismo. Esto es de gran valor para su funcionamiento como cuerpo. Cuando el ambiente del grupo casero es de amor, tanto el funcionamiento com la edificación se facilitan.

Comunión es tener algo en común; es tener intereses, propósitos y objetivos comunes.

Este tipo de comunión da a los hermanos conciencia de grupo.

3 – Relaciones estrechas

Lo tercero que se debe desarrollar es una relación de coyuntura que permite que la enseñanza no se diluya.

Sin una relación de autoridad y sumisión, es desgastante y desanimador querer llevar a los hermanos a la obediencia de las enseñanzas de Jesús.

Enseñando a obedecer


En Mateo 28:20, vers. Popular, leemos: “ensenándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes...”  Sin entrar en lo que hay que enseñar, contemplamos cómo enseñar.

El mandato es: “enseñándoles a obedecer”. La charla, el discurso, la exposición, la información pone toda la carga y la responsabilidad sobre el que escucha (de ponerlo por obra). Pero cuando el mandato es “enseñarles a obedecer”, una gran parte de la responsabilidad cae sobre el que le instruye.  El líder debe decir: “Yo debo procurar por todos los medios que obedezcan al Señor”.

Pablo, en sus instrucciones a Timoteo, le enseña cómo hacer la obra. Lo que Pablo procura es que Timoteo lleve a los hermanos a la obediencia, y no sólo al conocimiento de los mandamientos del Señor. Esto lo notamos en las palabras que Pablo le escribe a Timoteo en sus dos cartas: enseña, predica, instruye,  recuérdales, da testimonio, insta, encarga, redarguye, corrige, exhorta, reprende, manda, etc. El objetivo de Pablo con toda estas instrucciones es muy claro: que los hermanos obedezcan.

Esto subraya la gran diferencia entre obedecer “si quieren” o “cuando quieren”, y llevarles a que obedezcan a Cristo, porque Él es el Señor.

Ganando autoridad

La autoridad no se impone; se gana y se ejerce. Hay algunos elementos que no pueden faltar en la vida de los que ejercen autoridad:

Ø  Una conducta ejemplar
Ø  Una visión clara
Ø  Firmeza de convicciones
Ø  Sana orientación para los hermanos

En el trabajo de edificar las vidas, la mayor parte del éxito está en el trabajo personal. Todo líder debe desarrollarse en:

Ø  Localizar la raíz del problema de los hermanos
Ø  Conocer cuál es el remedio para ese mal
Ø  Saber cómo aplicarlo
Ø  Saber establecer metas en la vida de cada hermano

4 – Programa de enseñanza

El cuarto cambio es un trabajo inspiracional o un programa concreto de enseñanza.

En Mateo 28:20 Jesús dijo: “...enseñándoles que guarden todas las cosas...” La pregunta que surge en muchos es: ¿Qué enseñar?  Básicamente, lo que hay que enseñar es la doctrina de Jesucristo. Lo que se debe entregar es todo el consejo de Dios (Hech. 20:27).

Algunos pastores se jactan de predicar sobre el mismo versículo de la Biblia muchas veces. Otros predican algo diferente cada domingo. La capacidad de un pastor no reside en su habilidad de preparar sermones, sino en poder decir: “A esta persona le di todo el consejo de Dios”. “En esta persona puse el fundamento”.

Lo que nos califica como líderes (aparte de los requisitos de carácter) es nuestra capacidad de conocer el fundamento, la habilidad de comunicarlo y la gracia de llevar a los hermanos a obedecer las enseñanzas de Jesús.
Cuando digo que uno tiene que saber cuándo a una persona le ha dado todo el consejo de Dios, cuándo ha puesto el fundamento, (no estoy diciendo que esa persona lo sabe todo, que no le hace falta nada más). ¡No! Todos siempre tenemos que seguir creciendo, aprendiendo, madurando, desarrollándonos,  sin embargo, hay un cuerpo concreto de enseñanzas básicas, fundamentales, que toda persona debe recibir en los primeros meses de su camino en el Señor, que hacen al crecimiento de su vida, sobre la cual se va edificar todo lo demás (ver 1ª Cor. 3:10; Gál 1:8, 9; 2ª Tim 4:1-8).

5 – Formación del núcleo (la fuerza del grupo casero es su núcleo)

Una vez que se ha logrado resolver el problema básico de los componentes de ese grupo, se sigue enseñando para que conozcan y obedezcan. Se los lleva a funcionar en la extensión del Reino de Dios. Es en torno a ese pequeño grupo que se irán añadiendo muchos otros. La fuerza motor de un grupo es su núcleo.

El éxito de un grupo depende de su núcleo y no sólo de su líder.

Todo líder debe contar dentro de su grupo con algunos íntimos. Los tuvo Jesús, David, Pablo. Este grupo está compuesto por los hermanos más responsables, los que se preocupan por otras personas, los que llevan cargas. Sobre este grupo de personas, descansa la marcha del grupo casero.

Cuando un grupo casero crece numéricamente, pero no se forma un núcleo de personas responsables, tiende a estancarse. El líder se limita, ya que queda encerrado en los problemas de los hermanos.

Algunos ejemplos de cómo podría llevarse a los hermanos al funcionamiento

Ejemplos:
       Pedir a los hermanos que le acompañen a visitar a alguien:
Ø  Ve la casa
Ø  Escucha los problemas que tiene
Ø  Escucha cómo se orienta
Ø  Ora y comparte
Ø  De regreso, se conversa sobre la situación
      
Ø     Pedir a alguien que visite a otra persona.

Ø     No atender a las personas nuevas; sino dejar que otroa del grupo las atiendan.

Ø     En la medida que asuman responsabilidad, compartir los problemas y la marcha del grupo.

Ø     Los más responsables, que comiencen a salir con otros, de dos en dos. Uno de los objetivos primarios es que todos trabajen.

Ø     Llevarles a que se entreguen de lleno a la tarea de ganar a otros para el Señor. Llevarles a que se produzca un cambio de mentalidad en la evangelización.


Una de las formas de impulsarles a la tarea de hacer discípulos:

Ø  Que cada componente del grupo haga una lista de oración

Ø  Que dedique un día en la semana a visitar a esas personas.

Esto conduce a la formación de nuevos líderes


Esta debe ser la aspiración de todo líder; el surgimiento de otros. Cuando el líder tiene un grupo de personas como sus ayudantes, estos se van desarrollando a través del trabajo.

Diferentes opciones en la formación de nuevos grupos caseros y de nuevos líderes


Lo ideal es que los líderes y grupos caseros surjan como resultado del trabajo de una persona en alcanzar gente nueva, orientarlas y que por lo tanto sea su líder natural. Siempre debemos apuntar a que esto se logre.

Otra variante (ejemplos):
      
Ø  Pequeños grupos de acción

Ø  Función en equipos
      
Estas personas necesitan el pleno apoyo de los pastores: darles enseñanza adicional, cursos, literatura, retiros, etc.
Además, nuestro apoyo, confianza, interés; o sea, animarles en esta tarea.

Entradas populares de este blog

LOS MONTES EN LA BIBLIA- OSCAR GÓMEZ

EL SIGNIFICADO DE LOS BARCOS EN LA BIBLIA Oscar Gómez

9 BENEFICIOS DEL ESPÍRITU SANTO- OSCAR GÓMEZ