HACER DISCÍPULOS A LA MANERA DE JESÚS Oscar Gómez



Entre nosotros la tarea de hacer discípulos pasó por varias etapas, algunas fructíferas y otras no tanto, también están quienes nunca se enrolaron en el discipulado.
Siempre hay que hacer ajustes, detenernos a fin de observar si estamos bien encaminados, evaluar nuestras prácticas y también conceptos para reafirmar la obra del Señor.
No hay tiempo que perder, es necesario que veamos como realizaron esta labor Jesús y los apóstoles. ¡Volvamos a hacer discípulos a la manera de Jesús! Realicemos los cambios necesarios cuanto antes. No nos conformemos con menos.

Después de revisar la manera en que Jesús hizo discípulos anoté algunas conclusiones que quiero compartirles:

1.  El discipulado de Jesús estuvo lejos de ser una reunión de estudio bíblico y sistemático en un aula fría, el lugar era lo de menos, por tanto revisemos si nuestros encuentros con discípulos solamente se basan en leer un apunte y nada más. El discípulo aprende: Viendo, oyendo y preguntando.

2.  No observamos encuentros personales a puerta cerrada de Jesús con un discípulo para hacerle terapia o "urgar" su interior.
La única vez que hallamos a Jesús con un discípulo a solas es cuando Pedro lo toma aparte para instarle que no vaya a morir en la cruz. "Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres"  Mateo 16:22 y 23.

3. Jesús y sus discípulos conformaron "unidades ministeriales en acción".
Les enseñó mediante el ejemplo y la acción. Él no era un "personal trainer" o educador personal, la mayor parte del tiempo estaban AFUERA, EN GRUPO Y EN MOVIMIENTO.
Quisiera citar el original griego del pasaje de Mateo 28: 29 y 30 “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, yendo, hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que observen todas las cosas que les he mandado; y estaré con ustedes todos los días, aún hasta el fin.” (Mat. 28:18-20, del griego)
La traducción más precisa de la palabra Griega poreuomai es “mientras están yendo” o “habiendo ido”. Esto implica que los que obedecen la Gran Comisión están “yendo". Mediante el andar diario "mientras van, hagan discípulos".

4. Jesús enseñó partiendo de las experiencias diarias producto de hacer la obra.
Despues de la jornada, de regreso, venían las preguntas y las instrucciones.

5. Jesús era toda acción, toda obra, todo movimiento, exponiendo a sus discípulos a contínuas confrontaciones con fariseos, gobernantes, el pueblo, etc.
Enseñaba en todo tiempo y lugar, con su vida y  sus palabras. No tenía hora ni lugar fijo. Jesús transfería a los suyos su vida y su verdad.
Durante su ministerio instruyó en todo tiempo a sus discípulos. De día, de noche, por la mañana, por la tarde, por la madrugada, al amanecer, etc. Enseñó a sus discípulos en todo lugar, en la ciudad, en las aldeas, en las praderas, en las plazas, las calles, en los caminos, las montañas, los valles, a la orilla del mar, en la barca, etc., aprovechó todos los momentos y situaciones posibles para formarlos. En nuestro discipulado ya todo está programado.
Recordemos: “Cuando estamos en casa lo máximo que puede suceder es lo que está programado, pero cuando estamos en las calles lo mínimo que puede acontecer es lo que está programado”.

6.  El discipulado de Jesús estaba saturado de manifestaciones de poder, milagros, sanidades y maravillas por todos lados. Esto nos lleva a tomar actitudes de fe, a lanzarnos en el nombre de Jesús a orar por enfermos, endemoniados y por toda necesidad en presencia de los discípulos.

7.  Hagamos los cambios que sean necesarios la escuela de Jesús era: AFUERA, EN GRUPO Y EN MOVIMIENTO.
Empecemos con los discípulos que hoy tenemos, en busca de los perdidos para que también sean parte de la visión y del reino.