EL NOVIAZGO Ángel Negro




  


                                                           Adaptado por Helen Chaikh 


Un buen matrimonio comienza con un buen noviazgo, y un buen noviazgo con una buena elección. Después de la conversión, la elección de la persona con quién casarse es la decisión más importante de la vida. De allí la importancia de recibir sana orientación en el momento preciso.

¿Quiénes pueden asumir un noviazgo?

Los que estén preparados para contraer matrimonio dentro de un plazo no muy largo. Es decir, quienes tengan la capacidad física (deben tener la edad adecuada), emocional, espiritual y laboral para hacerlo.
No resulta aconsejable ponerse de novios en la adolescencia. Ese constituye un hermoso momento de la vida que hay que disfrutar plenamente. Anticiparse o quemar etapas ocasiona luego más frustración y dolor que alegría.
Es normal enamorarse y sentir atracción por las personas del otro sexo durante la adolescencia. El problema es que algunos piensan que el enamoramiento indefectiblemente debe acabar en noviazgo. A esa edad todos nos enamoramos muchas veces (hasta de la maestra o de un profesor), lo que no indica que se deba iniciar un noviazgo. Aún no es el tiempo.
Señalamos ya que sólo los que están en condiciones de contraer matrimonio a breve plazo pueden ponerse de novios. Esto significa que el varón tendría que tener alrededor de veinte años, y contar con medios razonables para mantener su hogar. La mujer, por su parte, debería haber terminado sus estudios secundarios (más o menos dieciocho años). Por supuesto que hay flexibilidad en cuanto a esto, pero siempre dentro de ciertos parámetros.


¿QUÉ REQUISITOS DEBE REUNIR LA PERSONA CON LA QUE ME VOY A CASAR?

El primero es bien conocido por todo cristiano y constituye un mandamiento del Señor: ¨No os unáis en yugo desigual con los incrédulos...¨ (Lean cuidadosamente 2º Corintios 6:14-16 y compárenlo con Esdras 9:2). Los dos deben ser cristianos, no meros asistentes a las reuniones. Este tiene que ser un requisito ineludible para todo varón o mujer que ama al Señor. La vida matrimonial se vuelve muy difícil con alguien que no conoce a Dios. Son demasiadas las cosas que no se pueden compartir. Es preciso buscar una novia, un novio realmente cristiano, activo y participante de la vida de la iglesia.
Otra cosa importante es que sea respetuoso con sus padres. No digo que esté de acuerdo con todo lo que dicen, pero que los respete. Aunque no piense de la misma manera que ellos, que los escuche y los trate con consideración.

¿Qué buscar en una chica?

En primer lugar, que sea mujer. No que simplemente pertenezca al sexo femenino. Me refiero a alguien que esté contenta con su sexo. Conozco mujeres que no lo están. Les gustaría anular las diferencias y que todos fuéramos iguales. Como si no hubiera dos sexos.
Es importante que sea femenina en su porte, en su postura, en su lenguaje, en sus modales, en su forma de vestir. Que se ubique plenamente en su rol de mujer.

 ¿Qué mirar en un muchacho?

¡Que sea varón! A algunos esto les queda más grande que el traje del abuelo. Tienen que ser varones en el cabal sentido de la palabra. Si no la vida les va a resultar difícil.
Todo hombre debe ser trabajador, dejando de lado la holgazanería y la fiaca.
Tiene que ser limpio. Todos necesitan estar limpios, tanto por dentro como por fuera.
¿Cómo saber si un varón es limpio por dentro? Sólo hace falta dejarlo hablar. Si entra en una conversación liviana y sin propósito, él mismo se dará a conocer, ¨porque de la abundancia del corazón habla la boca¨.
Que enfrente los problemas. Que no los eluda. El varón tiene que afrontar toda situación, aunque le toque perder dinero o aún su empleo. La mujer desea encontrar seguridad, amparo, protección en su marido, un hombre que la cubra. Si el esposo no sabe enfrentar los problemas o las diferentes situaciones que se presentan, no será capaz de amparar ni sostener a su esposa.
Por eso el varón precisa ser firme en sus convicciones y sobrio. Sus metas han de ser claras y no construirá castillos en el aire.

¿CÓMO ESTABLECER UNA RELACIÓN DE NOVIAZGO?

El matrimonio es muy importante. Demasiado serio. Uno se juega el futuro al elegir la persona con la que se va a casar. Toda la vida se verá afectada por esa decisión.
Por eso, antes de ¨echarle el ojo¨ a alguien, es necesario llevar el asunto delante de Dios y mantenerlo durante algún tiempo como motivo de oración.
En segundo lugar, es preciso esperar en Dios. No sólo orar. Al presentar el asunto delante del Señor, hay que hacerlo con paciencia.
Después de orar y esperar, finalmente llega alguien. Simpatizan. Se miran. Se sonríen. Al comenzar las reuniones se buscan, se sienten cómodos.

¿Qué hacer cuando la cosa parece estar dándose?

Lo más frecuente es que el muchacho le declare su amor a la chica y le proponga noviazgo. Si ella acepta, al día siguiente él la presentará como su novia.
Sin embargo, puede ser que al poco tiempo se den cuenta de que la relación no funciona, y el noviazgo se rompa. Conviene iniciar las cosas así?
Yo, personalmente, creo que debería haber un período previo de mutuo conocimiento antes de encarar un noviazgo en firme para evitar marchas y contramarchas que crean situaciones incómodas y afectan a ambas partes.
Al notar que existe interés mutuo, deberían encarar una etapa de amistad, un tiempo que quizá dure algunas semanas o unos pocos meses. El propósito es salir para conversar y conocerse. Hablarán de una amplia diversidad de temas, como para saber qué piensa el otro en las distintas áreas. No se tomarán de las manos, porque aún no han establecido una relación. Si este período se encara con seriedad, Dios proveerá una guía clara.
Al cabo de un tiempo ya pueden darse cuenta si la cosa anda o no. Si no funciona, no hace falta romper nada, porque aún no ha habido noviazgo. Solamente una amistad cercana con el interés de llegar a algo más. Un corte a esta altura generalmente no resulta dramático; en cambio, cuando ya la relación de noviazgo se ha establecido, el muchacho ha comenzado a frecuentar la casa y las familias han iniciado un trato, una ruptura se vuelve más dolorosa.
Por eso aconsejamos tener un tiempo de conocimiento previo al noviazgo mismo.

¿Qué es el noviazgo?

Para alcanzar una mejor comprensión de lo que es el noviazgo podríamos señalar primero lo que no es.
No se trata de un estado civil. Al realizar un trámite, ante la pregunta :¿Estado civil?, nadie responde: Novio. Jamás se haría una cosa así. Ante la sociedad uno puede ser soltero, casado, viudo, separado o divorciado.
Pero hay sólo dos estados civiles posibles ante Dios, el de los solteros o viudos (libres para casarse) y el de los casados (unidos a sus cónyuges mientras éstos vivan).
El matrimonio es hasta la muerte. No hasta que el divorcio los separe. Lo único capaz de romper el vínculo matrimonial es la muerte.
Dado que el noviazgo no es un estado civil, se deberán tener presentes ciertas pautas para conducirse durante esa etapa.

1. Las personas son solteras hasta el día que se casan.

No existe el ¨casi casados¨.
- Bueno, ya falta tan poco. Prácticamente estamos casados...
No, aunque usted esté casi casado, sigue siendo soltero delante de Dios.

2. El noviazgo no concede derechos legales a uno u otro.

No entenderlo ocasiona muchos conflictos. Atención padres: señalen con claridad al pretendiente de su hija que ella continúa bajo la autoridad paterna hasta el día de la boda.
Muchos sufren problemas por superposición de autoridad. Los padres dicen una cosa y el novio otra. Deben recordar que son solteros hasta el día del casamiento y, por lo tanto, siguen bajo la autoridad paterna.
Por supuesto, adquieren obligaciones y compromisos y se deben lealtad el uno al otro, pero eso no les otorga el derecho a exigencias fuera de lugar.

3. No puede haber adelantos de lo que corresponde a la vida matrimonial.

Ese ¨somos casi casados, falta sólo la firmita¨ no tiene nada que ver. Ante Dios son solteros hasta el día de su casamiento: tomarse licencias en las cosas que hacen a la vida matrimonial constituye un pecado.
Dentro del noviazgo se da una relación de mucha confianza, y quienes no conocen bien los límites de esa relación tienden a excederse.
El noviazgo es un tiempo de preparación para el matrimonio, el período previo a emprender juntos la hermosa experiencia de la vida conyugal. Es una etapa de conocimiento mutuo, en la que cada uno debe determinar si está dispuesto a pasar el resto de la vida junto a la otra persona, lo que constituye una de las decisiones más importantes que jamás ha de tomar. Si durante ese tiempo los novios descubren que no son el uno para el otro, que se separen. Es preferible que se rompa un noviazgo y no el matrimonio luego.
El noviazgo implica una relación seria. Nadie debería ponerse de novio a menos que tenga la disposición a casarse. No conviene concretar una relación de este tipo en forma impensada o apresurada. Al seguir la sana orientación del Señor, lo normal es que el noviazgo termine en matrimonio.


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