Entradas

Mostrando entradas de octubre 31, 2012

LA VERDADERA GUERRA ESPIRITUAL Jorge Himitian

Imagen
El Hijo de Dios vino al mundo, se encarnó, fue hecho hombre, fue varón perfecto. Como hombre fue tentado en todo al igual que Adán, y al igual que nosotros (Heb. 2.18). Sin embargo él resistió a Satanás y siempre lo venció en la dimensión personal (Mat. 4.1-11); y también en la ministerial.
- Después de tres años de ministerio, para rescatarnos del dominio de Satanás y  reencaminarnos hacia el propósito eterno de Dios hizo la siguiente obra de redención: El solo entabló la guerra contra todas las fuerzas de oscuridad en la cruz. Veamos  Is. 59.17-18; 63.1-5. Con su muerte derrotó al que tenía el imperio de la muerte y lo destruyó (Heb. 2.14-15). Despojó a los principados y potestades y triunfó sobre ellos públicamente en la cruz (Col. 2.14-15; 1 Cor. 2.7-9) - El Cristo resucitado y glorificado, como representante de los hombres, recibió toda autoridad en los cielos y en la tierra y se sentó a la diestra de la majestad en las alturas “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, …

EL PROPOSITO DE DIOS AL CREAR AL HOMBRE Leegstra-Lancioni

Imagen
(Tomado del cuadernillo "El Propósito de Dios y como alcanzarlo")
Este es un asunto fundamental. Debemos abrir nuestros corazones para que Dios nos hable sobre su propósito. No puede ser sólo un estudio de un cuadernillo. Este asunto debe tomar toda nuestra mente y corazón. El conocimiento de gloria que hay en el propósito de Dios debe tomar todo nuestro ser. Su propósito, objetivo, blanco o meta debe direccionar nuestras vidas.    Toda nuestra vida, nuestra manera de vivir, nuestro comportamiento, nuestro trabajo y esfuerzo, es dirigido por un objetivo, por la meta que tenemos. Por eso, el Propósito de Dios debe volverse nuestro propósito, nuestro blanco.    Si queremos cooperar con Dios debemos conocer sus deseos, su corazón, su propósito. Todo lo que hagamos tendrá valor eterno en la medida que colaboremos con el propósito de Dios.

Un error muy común
   Muchos de nosotros vivimos por años sin conocer  el propósito de Dios para nuestras vidas. Creíamos, erróneamente, que nuestr…